jueves, 13junio, 2024
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Organizar el Psoe para conquistar el futuro

Julián Molina Illán
Julián Molina Illán
Psicólogo, Fisioterapeuta, Enfermero, Filólogo, e Historiador del Arte.
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análisis

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La gente suele decir que “todos los políticos son iguales”. Esto hace mucho daño a los socialistas porque cuando se tienen auténticas propuestas de cambio, de desarrollo personal y social para la ciudadanía, cuando se piensa en la emancipación de las personas y en la sostenibilidad de un sistema pensado para hacer más felices a las personas, jode mucho que nos igualen con los que quieren mercadear con los derechos sociales a la baja para obtener beneficios, y los que aniquilan los derechos individuales de los demás para hacer más extensivos los suyos propios (hablo de la Derecha). Sin embargo, aunque las ideologías sean bien distintas, lo cierto es que las políticas las hacen las personas, y cuando hay un idiota al volante, da lo mismo que sea de izquierdas, o de derechas. Te estrellas igual.

Los partidos políticos están mal organizados. Todos. Hay error sistemático según el cual cualquiera puede dedicarse a la política, pues tiene derecho a ello. Lo mismo ocurre con la medicina, por ejemplo: cualquiera puede dedicarse a ella, porque tiene derecho. Sí, pero en la medicina, como en cualquier otra disciplina profesional, hay que prepararse, obtener una cualificación, y pasar unos filtros. La sociedad no toleraría tener que hacer descansar su confianza en unos profesionales (de cualquier rama) que no tuvieran la cualificación adecuada.

Sin embargo, en la política, a pesar de que las decisiones políticas cuestan vidas, y sobre todo, cuestan dinero, nuestro dinero, aceptamos que pueda dedicarse a la política cualquier indocumentado. Aplicamos las leyes liberales del mercado, y asumimos que la ciudadanía inteligente no votará a quien no se lo merezca y no lo valga, ejerciendo de jueza y equilibradora que pone a cada cual en su sitio. Nada más falso.

El control y la influencia que los partidos políticos ejercen sobre la sociedad provocan la debida y necesaria alienación para que la gente vote, sin entender bien lo que está votando, aquello que los partidos políticos les ponen delante. Podría pensarse que cuando un partido político gobierna y lo hace mal automáticamente es reemplazado por otro. No necesariamente, porque para eso está la Asignación de Culpas, mecanismo psicológico que tan bien domina la Derecha. Además, si hay un idiota al volante, ¿qué más da que sea de un partido u otro? ¿Acaso se han visto las empresas eléctricas, o la banca, mermadas en sus intereses porque gobierne uno u otro partido? ¿Acaso el Psoe ha derogado la Ley Mordaza, criminal y retrógrada, que impuso el PP?

En mi ciudad, Murcia, está gobernando el Psoe después de 26 años, y está haciendo las mismas políticas, o peores, que estaba haciendo el PP (la prueba es que el PP del Ayuntamiento de Murcia no eleva ni una sola queja sobre las políticas del Psoe, políticas que ellos continuarán cuando recuperen el poder el próximo mes de mayo) ¿Hay diferencias ideológicas entre el Socialismo y el Liberalismo? Muchísimas; ya las hemos explicado en otros artículos. Sin embargo, de nada sirven las diferencias ideológicas si a la hora de hacer las políticas el conductor que está al volante no sabe distinguir su mano derecha, de la izquierda. 

Después de este preámbulo es cuando comienza verdaderamente el artículo. Promete ser largo, pero no necesariamente aburrido. La herramienta de análisis que aplicaremos es la Eficiencia Relativa, lo que para mí, tal y como expliqué en mi último artículo, además de representar la esencia y la definición del Socialismo, constituye una herramienta de análisis. Es decir, utilizaremos el Socialismo para explicar cómo debería organizarse el Psoe, y por extensión todos los partidos políticos. 

Lo primero que tenemos que entender es que un partido político no puede ni debe ser una muestra representativa de la sociedad, sino una muestra sesgada de la sociedad. Se equivoca el Psoe cuando dice “el Psoe es el partido que más se parece a España”. No, a España no hay que parecerse. Tú no tienes que ser como la gente a la que vas a gobernar, sino ofrecerle a la gente el mejor gobierno posible y pedirles su confianza. Ser una muestra representativa de la sociedad implicaría que debería haber “un poco de todo”: esto es, algún que otro ladrón, algún que otro corrupto, muchos sinvergüenzas, bastantes gandules, y sobre todo, una gran caterva de envidiosos. No, un partido debe recoger lo mejor de la sociedad. Pero no nos confundamos, no estamos hablando de elitismo. Estamos hablando de FORMACIÓN. 

La Formación debe ser la piedra angular de un partido político, en especial un Psoe que aspira a transformar España. Transformar es infinitamente más difícil que gestionar o destruir (que es lo que hace la Derecha). Por eso es tan importante que las personas que dirigen sean elegidos entre los más preparados de la sociedad, incluso aunque no necesariamente sean socialistas. Me parece más importante la Formación que la ideología, llegado el caso. Lógicamente, el partido que tiene que tener una potentísima sección de Formación (que no tiene) para preparar de manera interna a su militancia y sumar así la Formación ofrecida por el partido a la Formación que la persona haya obtenido a título individual de manera externa al partido. También es muy importante y debe ser tenido en cuenta, por supuesto, la implicación que las personas tengan en la lucha social y por los derechos de la comunidad, así como los años de militancia. Esto debe constituir el Currículum de una persona que quiera dedicarse a la política.

¿Cómo deberían constituirse las listas electorales? Como norma general, el partido deberá proponer una lista con las personas más preparadas, constituida, razonablemente, por el triple del número de concejales o diputadas que den las encuestas. Esta lista sería denunciable y corregible, pues tiene poca importancia que en vez de 30, sean 31. A partir de aquí, la militancia, soberana, votará y situará a cada cual en un lugar de la lista, con lo que, al final, saldrán elegidos para la política aquellas personas elegidas por la militancia. Sí, pero entre una lista de las personas más preparadas. Es decir, el partido propone, y la militancia dispone. En realidad, esto ya está inventado, y se llama Listas Cerradas Desbloqueadas.

Para unas municipales, en municipios con más de 20.000 habitantes debería haber primarias para elección del candidato o candidata, pero los acompañantes en la lista electoral de la persona que lidere serán proporcionados según el sistema anterior. De esta forma, aparte de asegurarnos que las personas están bien preparadas y han sido elegidas por la militancia, evitamos las mesas de camilla, los acuerdos espurios bajo mano, los amiguismos, y las mamandurrias.

El tiempo dedicado profesionalmente a la política debe estar limitado, precisamente para evitar la profesionalización de la misma y el clientelismo. Propongo 20 años, en los que sería computable tanto la actividad orgánica liberada, como la política. Es tiempo suficiente para desarrollarse políticamente en ámbitos distintos, pero evita que se pueda vivir de la política toda la vida.

Es un error mayúsculo la acumulación de cargos, en especial la compatibilidad de los cargos orgánicos con los políticos. Para que el partido funcione y desarrolle la intensa actividad a la que está destinado, si está bien organizado (ahora no lo está), es necesario un Equipo Orgánico exclusivo dedicado a hacerlo funcionar. En paralelo habría un Equipo Político constituido por los concejales, las diputadas… etc. No hay que temer una posible bicefalia si cada cual entiende que está de paso, y de que está en un determinado puesto para cumplir un papel concreto, y no otro. En este momento el partido se utiliza como trampolín y punto de apoyo para asegurarse un puesto de salida en las listas electorales. Es decir, es una herramienta de control de listas. Punto. Esto es inaceptable. La Secretaría del partido debe ocuparla una persona, y la Presidencia, o la Alcaldía, otra persona diferente.

¿Qué perfil tiene la militancia socialista? Ninguno, solo se pide que pague las cuotas. Esto es un error monumental. Así es como se infiltran vividores que en ocasiones llegan a lo más alto, constituyendo una vergüenza difícil de tragar e imposible de defender socialmente. También se infiltran personajes de Derechas que increíblemente llegan incluso a presidir comunidades autónomas. Así, no es raro que acusen al Psoe de ser lo mismo que el PP.

Un nuevo militante debe estar avalado por dos compañeros o compañeras. Si es un personaje desconocido, no pasa nada, se incorpora a trabajar y a participar y poco a poco se irá ganando la confianza de la gente. El almacén del partido está lleno de picos y palas. Los avalistas unirían su destino al de la persona avalada, de manera que si resulta ser un corrupto deberán responder por él, y si la persona en cuestión es expulsada, los avalistas serían expulsados también. Es decir, la militancia tiene que ser algo muy serio, un privilegio, un grandísimo compromiso y nunca una aventura o una ocurrencia. Ni que decir tiene que sería la militancia el principal factor a tener en cuenta junto con la Formación para poder participar en un proceso electoral. Es decir, la Formación es lo más importante, pero deber ser virtualmente imposible que una persona no militante pueda ser elegible. Es muy sencillo: para poder proponer a una persona para cargos de responsabilidad primero tenemos que fiarnos de ella, y para eso, lo que mejor es que milite y esté avalada.

Pero, ¿cuáles deberían ser las funciones del partido? Responderemos a esa pregunta y hablaremos ahora de lo más importe. Desde luego el partido tiene que ser mucho más que una máquina electoral o una herramienta para colocar amigos y posicionarse. Hay importantísimas tareas que hacer. Lo primero, la Formación.  Solo con eso ya estaría justificada su existencia. Lo segundo, el asesoramiento. Porque hemos hablado mucho de que hay que elegir a las personas más preparadas, pero por desgracia hay ocasiones en que, literalmente, no hay disponibilidad del talento suficiente en un determinado municipio. Ahí es donde el partido tiene que disponer de un equipo orgánico multidisciplinar que acuda donde sea menester a echar una mano en la elaboración, desarrollo, monitorización y seguimiento de las políticas socialistas. Lo tercero, el contacto con la sociedad y la presencia del partido en todos los ámbitos y estructuras donde un derecho se esté lesionando o donde se esté manifestando una reivindicación. El partido tiene que estar junto al pueblo que pretende gobernar, y más aún, si lo gobierna y porque lo gobierna. El partido tiene que ser una referencia diaria en todos los medios de comunicación y ser un interlocutor de la ciudadanía ante un poder que excluye a los más necesitados.

Ese es nuestro origen y nuestra auténtica razón de ser. Para favorecer a las eléctricas ya está la Derecha.

En cuarto lugar, establecer un puente entre la sociedad y la política. Hay veces que los políticos se desconectan de la realidad social abrumados por la cuestión administrativa o parlamentaria, pero el partido debe estar ahí para ejercer de referencia. Por último, el partido deber ser el custodio ideológico. Debe ser la referencia filosófica de quiénes somos y qué función social realizamos. Así, el partido deberá conectar didácticamente con la sociedad a través de los sistemas de enseñanza tanto formales, como informales. 

¿Os parece poco, estimados lectores? ¿Consideráis que está justificado un Equipo Orgánico altamente cualificado para desarrollar estas labores en comunión con el Equipo Político que deberá estar constituido por otro grupo de personas? Pues eso pienso yo.

¿De dónde salen todas estas ideas? No nos engañemos. En este artículo no hay ni una solo idea original. Todo está inventado, y olvidado. Lo relevante no son las ideas planteadas de manera individual, sino el conjunto de estas ideas planteadas como estrategia uniforme. ¡Esto nunca se ha hecho! Es más, nunca se ha intentado. Y es que el Socialismo es peligroso: “nos ponemos a hacer cambios, y al final no sabemos dónde van a terminar las cosas” (esto es lo que dicen los que no quieren que las cosas cambien). 

Con este artículo me despido de la línea que he estado siguiendo en cuanto a hacer aportaciones al ideario socialista y a la organización del partido. Me pasa como a Odón Elorza, solo que peor: mis ideas no han resultado útiles nunca. 

Un saludo a todo el mundo.

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