Cataluña más cerca de la repetición electoral

16 de Junio de 2024
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La secretaria general de Esquerra Republicana, Marta Rovira, en una conexión telemática

En un país moderno y avanzado, las regiones más ricas sostienen a las más pobres. No es el caso de España, donde las que menos ingresan están contribuyendo a que otras como País Vasco y Navarra sigan manteniendo su estatus económico holgado. Ese agravio es el que están utilizando los independentistas catalanes de Esquerra Republicana para exigirle a Pedro Sánchez un nuevo marco de financiación como paso previo para investir a Salvador Illa como president de la Generalitat. “Para Esquerra la coherencia política, poner las personas en el centro, es lo más importante. Si Salvador Illa está esperando nuestro apoyo, sabe perfectamente que tendremos esta actitud”, asegura Marta Rovira, secretaria general de la formación independentista en un acto desde Suiza.

En ese contexto, ha exigido una financiación “singular” para Cataluña, es decir, una especie de concierto económico similar al del País Vasco. Lógicamente, el mensaje no va dirigido solo contra el exministro de Sanidad, sino también al presidente del Gobierno. “Es quien tiene que mover ficha”, añadió. “Quien necesite los votos de ERC, sabe que solo podremos mover nuestra posición si es para favorecer las necesidades de nuestra ciudadanía. Y estas, son de una financiación justa”, sentenció.

¿Está dispuesto Sánchez a abrir la mano a Cataluña para darle un modelo de financiación como el del cupo vasco? El líder socialista ha de ir con pies de plomo en este asunto, y no solo porque Feijóo ya le ha advertido con una nueva contestación popular en la calle, sino porque algunos barones del PSOE, entre ellos el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ya ha dicho que por ahí no. “No llamen singular a lo que es privilegio”, afirmó el pasado viernes, y abogó por que “cualquiera que se considere progresista, que se ponga la camiseta progresista, tiene que luchar contra todo tipo de privilegios” y “no ampararlos”. “No vamos a consentir que el principal de los valores, que es la igualdad, evitar los privilegios, se vaya a pisotear”.

En su intervención, García-Page se ha mostrado “preocupado y disgustado” por los “debates artificiales que hay en España” y ha rechazado la consideración de “singularidades” para regiones como Cataluña en asuntos relacionados con la financiación autonómica porque, tal y como ha remarcado, “singulares somos todos”.

En este contexto, ha subrayado que “no cuela llamar singularidad a lo que es privilegio” y que “la diferencia que tenemos todas las autonomías con los independentistas es que no gastamos ni un solo euro en tener embajadas en el extranjero, ni en estructuras para destrozar el país, ni en propaganda para romper España”. “Bastante duro es tener que tragar con la ultraderecha catalana” y “ver cómo se erosionan valores progresistas”, dijo.

¿Qué posibilidades tiene Sánchez de conceder la reforma de financiación a Cataluña? A día de hoy pocas. El Gobierno de coalición se encuentra en una situación de extrema debilidad tras la ley de amnistía. Abrir otro frente, con el consiguiente desgaste o erosión, sería el golpe de gracia definitivo para Moncloa. Así las cosas, lo más probable es que Cataluña vaya a elecciones otra vez. Y ahí es donde los socialistas del PSC tienen más que ganar que sus opositores. Muchos catalanes están hartos del día de la marmota, de los mismos discursos de siempre sobre la independencia, mientras la economía regional está seriamente tocada y la sociedad se debate entre el hastío y el hartazgo que provoca el callejón sin salida en el que se encuentra tras el procés.

Una repetición electoral podría beneficiar a Illa, el candidato que se encuentra en una dinámica ganadora y que se ha presentado como un gestor capaz de enderezar el rumbo económico tras una década perdida. Sánchez lo sabe y no va a arriesgar nada a la hora de entregarle a Esquerra un modelo de financiación que podría quebrar el principio de igualdad. En pleno vendaval ultra que promete acabar con el Estado de las autonomías y la descentralización, con Ayuso hablando de escándalo por el hecho de que haya fiscalidades diferentes en España por motivos políticos y por el nacionalismo amenazante, lo último que le conviene al presidente del Gobierno es abrir ese melón. La idea de que Sánchez es un traidor que “vende España por siete votos”, como dicen las derechas, es demasiado explosiva. De modo que Moncloa ya se ha apresurado a negar la posibilidad de implantar un nuevo modelo de financiación en Cataluña a corto plazo.

Mientras tanto, en el País Vasco se mira este asunto con preocupación. “El concierto no se toca”, dijo en su día el exlehendakari Íñigo Urkullu. Nueve comunidades autónomas (Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Valencia, Extremadura y Aragón, Castilla y León y Murcia y Cantabria), han criticado ese modelo que lleva décadas aplicándose en nuestro país. Según datos oficiales del Ministerio de Hacienda, la financiación por habitante en el País Vasco alcanza los 4.292 euros (3.677 euros en Navarra) cantidades muy superiores a la media nacional, que es de 2.049 euros per cápita. La comunidad peor financiada sigue siendo Valencia, con 1.805 euros, un 60 por ciento menos que el País Vasco. “Los defensores del concierto argumentan que el modelo foral implica que País Vasco y Navarra asumen mayores riesgos porque están obligados a pagar un cupo o aportación con independencia de la evolución de sus ingresos”, asegura El País. Sin embargo, no pocos expertos consideran que precisamente el sistema foral ha ofrecido ventajas para superar la crisis económica.

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