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Rafa Nadal y las lentejas

José Luis Escañuela Roman
José Luis Escañuela Roman
Abogado y Tercer grado en Economía aplicada. Lideró el traslado de los restos de Diego Martínez Barrio, Presidente de la IIª Republica al cementerio de Sevilla. Fundó el Ateneo Republicano con Julio Anguita y fue amigo personal de la Duquesa Roja y Trevijano. Columnista en diversos medios. Lo imposible lo lleva al paso, lo posible le cuesta un rato. Emérito (¡qué palabra!) del club de los benditos fracasados.
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análisis

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Para escribir estas líneas, he tenido que pedir permiso a Bea Talegón, mi quimérica jefa, siquiera para que me ceda el dudoso honor del seudónimo.

Los lectores pensarán que es una forma de no dar la cara. A estos les niego la mayor. Los protagonistas conocen mi rúbrica.

Para otros la impunidad, lo que tampoco resiste la menor crítica. Al que se la hace, el clan recompensa.

Así las cosas, he leído el prospecto de la insulina (la vida, más que los años, no perdona) a falta de líbido, estimula la lengua, no piensen mal, me refiero a la viperina. 

Mi madre solía obligarme semanalmente a comer lentejas.

“Tienen mucho hierro” decía. Empecé separando cebollas, verduras y toda suerte de aderezos,  hasta que, agotado, denosté las orondas o minusculas legumbres. 

A Rafa nunca le ha hecho falta el hierro. Ha devorado todos los metálicos trofeos que han pasado en su derredor y los ha poseído -como un pacto faústico-  mordiéndolos.

Míticas sus lágrimas con la bandera de España al fondo en Roland Garros, tanto como sus «condiciones fiscales» para salir en la foto de Moncloa junto a la Copa Davis. Todo fuera por el recien llegado Mariano. El “gallego” como le llamaba Javier Arenas.

Rajoy se jactaba de no ser rencoroso y yo creo que tenía razón. Si me apuran algo acomplejado.

Será por eso cómo el destino ha unido a quienes pecaban cenando con Zapatero o competían por su trono. Ahora se les ve en el bus o en Vespa camino de la Audiencia Nacional como Rodrigo Rato, su fallido sucesor.

Y eso que Rafa tributaba en el Pais Vasco, aunque para depredar el paisaje balear, su perspectiva siempre era de “residente en Manacor”.

Para el clan de Nadal, “Rafa no le debe nada a España”. Por eso, aquel día, junto a la Ensaladera, solo acabó sonriendo una vez firmadas las actas de conformidad, no en la sanción, sino en su benevolencia.

Míticas las frases del clan.

“Rafa no le debe nada a España”.

Y mítico cómo su tito perdió su cartera de Ministro de Feijoó. A quien se le pudo ocurrir que el tito Toni sumaría algún voto, él que ni siquiera invita a chupitos en su mesón frente al azul balear.

Lamentable, y les aseguro que no es mi tipo, cuando cargó contra Ana Mato, porque quiso apoyar a Gala León.

Gala, aquella primera capitana del Equipo de Copa Davis que nunca se vendió y que espero resucite nada más comiencen los fastos de despedida del «mejor» deportista -perdón marketing- español de todos los tiempos.

Míticos los comentarios de Rafa sobre los “extraños” motivos por los que Djokovic llevaba una férula, la misma que él usara la semana siguiente.

De los dos, no es cuestión de elegir. Nole se ríe y hasta saca a  bailar a alguna que otra chica guapa.

Con Rafa, aquí te pillo, aquí te mato.

España se ha convertido en el país del miedo a escribir.

Que se lo digan a Ricci Bitti, el que fuera Presidente de la Internacional de Tenis, que no tuvo mejor ocurrencia que, en una cena, bajo los efluvios de un buen vino, comentar sobre un rumor –seguro que falso- que poco después difundieron unos hackers rusos. (cualquier rumor cierto acaba endosado a Putin).

Monógamos, felizmente casados. Así es la marca. Hacen colectas por las causas justas, pero el dinero siempre lo ponen otros.

No sé si es que ha envejecido, pero ya llama “abuelete” al Emerito. Al fin y al cabo, ambos colaboran en Arabia Saudi, donde una ajedrecista llamada Anna Muzychuk renunció a sus títulos al negarse a participar en un Campeonato del Mundo en el se obligaba a llevar hiyab.

En España, nos empiezan a faltar héroes y referentes.

Porque milagros, y no hablo de las colas del hambre, sobran.

Y es que Rafa Nadal… pues eso, todo sea por un plato de lentejas.

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