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Relacionarse para ser

Gonzalo Osés
Gonzalo Oséshttp://www.gonzalooses.es
Soy abre puertas, se me da bien conectar necesidades con soluciones. Me rijo por tres frases: la de mi madre “la vergüenza pasa y el provecho queda en casa”; la de mi padre, “la persona más feliz es la que menos necesidades tiene”; y la mía, “para crear valor hay que tener valor”. En plan profesional, soy FEO (Facilito Estrategias Operativas), cofundador de Xaudable, conecto innovación con el mercado, mentor y docente en @eoi y @SEK_lab. Emprendedor con mi startup de comida rápida saludable. Autor libro “abre puertas, cómo vender a empresas”. Miembro de @Covidwarriors. En otras décadas organicé en IFEMA la feria Casa Pasarela y fui gerente de un concesionario oficial en Madrid de motos Honda. Licenciado en Dirección y Administración de empresas por CEU San Pablo, diplomado en diseño industrial por IED (Instituto Europeo Di Design), master de comunicación aplicada en Instituto HUNE.
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análisis

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“O te relacionas o no eres humano”, así de contundente fue la respuesta que me dió Ruth mi psicóloga la semana pasada. Al decirla que sería guay ser feliz sin tener que relacionarme con nadie, sin tener que salir de mi ser, encontrar el equilibrio emocional, espiritual, energético y racional en mí.

Desde que me reencarne en esta vida, he sido una estrella fugaz, un ser errante, con un don innato para detectar talento y conectar a personas para crear tribus, y una vez estructuradas, donde las personas puedan realizarse con su talento y talante, abandonarlas y seguir mi camino. ¿Hacía dónde? Ni idea. Cual estrella fugaz que guía a los magos que sois.

Desde hace un año, cambié mi vida startupera por volver a casa de mis padres ya mayores a facilitarles su vida. En casa, tenemos asumido que esta etapa acabará en unos años, cuando las almas de mis padres pasen a otra dimensión y sigan su camino. Por tanto, mi estancia aquí es temporal, así que, si bien, al principio hice diversos intentos de introducirme en la matrix startupera local, pero al tener un sueldo con el alquiler del piso de Madrid, y como no estoy ante mi enésima reinvención profesional pues al final, deserté y antepuse la atención a mis padres.

Así, que lo digital, se convirtió en mi escapada mental, llegando a ser adicto al móvil, y al sexting, sobre todo en instagram, al ser tan visual, generándome dopamina y la sensación ficticia de estar bien. Pero llega un momento que te emborrachas como un alcohólico en una discoteca donde solo iba a tomar 0,0. Y sales de la discoteca en el vacío de la madrugada, sin nadie que dé like a las ocurrencias. Así que tocó dejar la nocturnidad y alevosía digital.

Como mi cerebro es adicto a encontrar retos que superar, retomó el interés por superar ciertos obstáculos que limitan mi mensaje, sí, entre ellos, está aprender a escribir bien, A par, que mi energía necesita saber de mis amigos y familia en Madrid, tras un mes ensimismado en lo digital.

En esas, andaba cuando una persona emprendedora que mentorizo por videollamada me dice que se viene 3 días a verme y a desconectar de su estresante empresa… recogiendo un guante que lanzó a mis amigos, pero que pocos recogen. Como su energía es sanadora, sacarme de mi caparazón me obligó a volver a relacionarme con otras personas, a darme cuenta que analogicamente también te pueden hacer escucha activa, recibiendo comprensión entre pares, relativizando mi torre de unicidad experiencial, aunque seamos seres únicos, nos ocurren eventos muy parecidos, aceptando ser gausnizados.

Al volver a Xwitter, que no es tan estimulante al no ser tan inmediato, vi un tuit convocando a un vermú en Sevilla de alguien que sigo hace años, pero que nunca le he desvirtualizado, y curiosamente me salió el conector que lo creía guardado, así que tras verificar que de Malaga a Sevilla se tarda lo mismo que a Madrid, confirme, convocando a otr@s Xwitter@s.

Otra amiga, me preguntaba hace unas semanas la razón de este exhibicionismo psicológico. Leyendo a Javier Iriondo aprendí que para cambiar algo, primero hay que

aceptarlo. Pues bien, mi manera de aceptar lo que me sucede tras mil debates internos, es escribirlo en mi diario, que es para mí esta columna. Donde aunque a mi ego le encantaría saber cuántos humanos y bots nos leen, el resto de mi ser prefiere no saberlo para no condicionar su canalización.

El domingo 21 fue la conjunción con Júpiter Urano en Tauro que anima a romper zonas de confort y lanzarse a emprender aquello que anhelas. A la par que la luna llena del 23 de abril en San Jordi, es una invitación a dominar aquello que nos somete. Eso sí, sin tirarse a la piscina hasta el 25 de mayo.

Te dejo que me vuelvo a las master class de Ruth con las que recompone mi puzzle, al como dice ella, “apoyarme en mi verdad, y confrontarme con mis mentiras”. Donde como has visto, cada vez que no me encarga solventar placeres (deberes en cristiano), la energía la lía parda para hacerme comprender que relacionarse offline es el presente que compartimos con los animales, vegetales que viven al relacionar en comunidad. Lo que pasé en el futuro pasará, pero ahora centrémonos en el regalo que es el presente.

GO!

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