El gobierno cántabro decide no sancionar al colegio que mantuvo en el mismo aula al menor con parálisis cerebral y sus cuatro agresores pese a conocer los hechos

La madre asegura que “esto ha sucedido más veces” y el centro educativo y la Consejería no han puesto los medios para que no suceda hasta que se ha hecho público el vídeo de la agresión

01 de Abril de 2025
Actualizado el 02 de abril
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Gobierno Cantabria Acoso
El consejero cántabro de Educación, Sergio Silva, atiende a los medios.

La deleznable agresión sufrida por un menor de edad con parálisis cerebral por parte de cuatro compañeros de clase se ha solventado con la salida voluntaria del Instituto de Enseñanza Media (IES) Leonardo Torres Quevedo de Santander más de una semana después de que la madre de la víctima hiciera públicas en televisión el pasado miércoles 26 de marzo las estremecedoras imágenes grabadas con un teléfono móvil. Hasta que la Consejería de Educación decidió activar los protocolos contra el acoso escolar una vez que se conoció el caso, víctima y agresores siguieron compartiendo aula como si nada hubiera ocurrido al menos durante 15 días, según ha denunciado la madre del joven agredido en varios programas de televisión. La madre de la víctima se reunió tanto con responsables de la Consejería de Educación como con los del centro educativo para intentar, sin éxito, que su hijo no compartiera aula con sus agresores. Después de 15 días de evasivas por parte de Educación y de la dirección del colegio, la madre del joven con parálisis cerebral decidió hacer públicas las imágenes, que se hicieron inmediatamente virales en redes sociales.

 “Esto ha sucedido más veces, no con la misma intensidad, pero ha ido in crescendo”, aseguró en un programa de La Sexta la madre del menor agredido, quien ya había interpuesto previamente una denuncia en la Policía. El consejero de Educación del ejecutivo cántabro, Sergio Silva, ha confirmado este martes 1 de abril que su departamento no ha abierto ningún expediente al centro educativo donde se ha producido la agresión, pese a que ha reconocido a los periodistas que “algo no ha funcionado”.

Silva, que se apresuró la semana pasada a condenar de manera “absoluta” los hechos y mostrar su rechazo “total” a la agresión una vez vieron la luz el miércoles 26 de marzo, ha pedido comprensión con un “caso complejo” donde se debe tener en cuenta que se trata de menores de edad y se debe “reconducir la situación” como objetivo principal de todos los educadores.

La madre de la víctima asegura que la dirección del colegio mantuvo en el mismo aula a agresores y agredido durante al menos 15 días

La Consejería de Educación inició el protocolo de acoso escolar una vez que se conocieron los hechos, otorgando prioridad a la atención de las víctimas y manteniendo la atención en un caso que, según el consejero, “requiere toda nuestra profesionalidad y atención”. Silva añadió que este suceso “es inadmisible” y mostró “toda la rabia” por lo sucedido y su “tristeza” por el hecho de que menores “puedan verse involucrados en acontecimientos de este tipo”, ha asegurado el consejero, quien al tiempo ha manifestado su “total apoyo” al alumno y a su familia, con quien ya pudo hablar tras conocerse los hechos públicamente.

El consejero se reunió con el Servicio de Inspección Educativa, que abrió un procedimiento disciplinario ordinario, por parte del centro, a los responsables de la agresión. Esta medida ha supuesto la toma de medidas cautelares y la expulsión de cinco días del centro para los menores implicados, el plazo máximo que permite la ley.

Al iniciarse un procedimiento por vía penal, incoado por parte de la familia, el expediente disciplinario se ha detenido. A pesar de ello la Consejería ha decidido activar el protocolo de acoso escolar para investigar este suceso y la situación previa a la agresión. Además, la familia ha sido recibida en el centro y se mantiene un contacto directo con ellos.

Entre las medidas preventivas del protocolo de acoso adoptadas se encuentran el acompañamiento del alumno a lo largo del día, dentro del marco de protección y seguridad, la supervisión del clima del aula evitando el contacto entre víctima y agresor, la colaboración familiar para informar sobre el estado emocional del alumno y los posibles incidentes y el apoyo individualizado para trabajar autoestima, bienestar emocional o relaciones interpersonales.

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