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¿Tolerancia cero con la corrupción?

Julián Molina Illán
Julián Molina Illán
Psicólogo, Fisioterapeuta, Enfermero, Filólogo, e Historiador del Arte.
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análisis

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Ahora es el caso Ábalos; antes fueron los “ERES”, y más adelante será otra cosa. En el Psoe nos jactamos de tener tolerancia cero con la corrupción, pero lo cierto es que no sabemos, o no queremos, implementar medidas preventivas que limitarían los casos de corrupción a niveles, efectivamente, muy cercanos a cero. Voy a poner un ejemplo para ver si así soy capaz de explicarme mejor. La Mortalidad Infantil es una lacra, y también uno de los baremos más aceptados para medir el nivel de desarrollo y la calidad sanitaria de un país. Si en un país x la Tasa de Mortalidad Infantil es del 20% (un disparate), y resulta que no se vacuna a los niños, hay hambruna, no hay políticas de seguimiento obstétrico, no hay control de las ETS, etc., no se puede afirmar al mismo tiempo: “nos preocupa mucho la Mortalidad Infantil”. No, perdona, no te preocupará tanto cuando no eres capaz de poner en marcha unas medidas sencillas, conocidas y baratas, que evitarían una catástrofe humanitaria. Las palabras se las lleva el viento, lo que importa son los hechos. Bien, volviendo al caso que nos ocupa, son muchas las MEDIDAS PREVENTIVAS que se pueden llevar a cabo para evitar, o disminuir los casos de corrupción, al tiempo que se mejora la imagen pública de la política, y se fortalece el vínculo de los partidos con la población. ¡Muchas! Yo voy a proponer en este artículo tres medidas (aunque se puedan tomar otras, y probablemente mejores) que mi partido debería implementar hoy mismo.

Uno: la Formación. Otra vez el mismo concepto. Voy a hacer una pregunta ¿por qué no nos extraña que José Luis Ábalos tuviera por asesor personal a un guarda de puticlub, y sí nos extrañaría de manera extraordinaria que Ángel Gabilondo, o Bernat Soria, tuvieran como asesores personales a un guarda de puticlub? Porque la distancia intelectual entre un maestro de escuela y un guarda de puticlub es mínima (y que me perdonen los maestros de escuela, pero es que ellos y ellas no se escuchan a sí mismas…) Sin embargo, sí se entendería que Bernat Soria tuviera a Ángel Gabilondo como asesor en materias humanísticas, o que Ángel Gabilondo tuviera a Bernat Soria como asesor en materias científicas, porque la distancia intelectual entre ellos también es mínima. Debemos aceptar, para entender lo que trato de explicar, que la distancia que nos separa de las cosas es importante. No es lo mismo estar a veinte centímetros de un precipicio que a veinte metros. Y si estás a doscientos metros, mejor. Pues bien, el hecho de estar cerca de la miseria y del hambre es causa predisponente para que se produzca un caso de corrupción. Cuanta más necesidad tengamos de “cubrirnos el riñón”, más fácil resulta que podamos sucumbir a la tentación y traspasar una línea de la que siempre hemos estado muy cerca. Es duro lo que digo, pero real. Por supuesto que hay personas que han estado y están muy cerca de esa raya y que nunca la cruzan, pero también me consta que la mayoría de los están en las cárceles son unos pobres desgraciados. Por eso yo no hago más que defender que los partidos políticos no tienen que ser muestras representativas de la sociedad, sino muestras sesgadas de la sociedad. Nuestros políticos deben estar lo más lejos posible de la raya que marca el desastre, y esto se hace con doctorados, cátedras, idiomas, publicaciones, y liderazgo intelectual. La persona que ha tardado cuarenta años en construir una carrera profesional brillante no ve en un “pelotazo” una oportunidad, sino algo despreciable que no necesita y que puede complicarle la vida absurdamente. Pero el que no tiene dónde caerse muerto más allá de la política, sí es más posible que sucumba a la gran oportunidad de solucionar su vida de un plumazo. Punto. Es duro, es injusto, es lamentable, pero es así. No podemos tener como asesor personal a un portero de puticlub, o como secretaria de organización a una estudiante de peluquería semianalfabeta, o a un guarda de discotecas como ayudante de tesorería ganando tres mil euros, ni a un Secretario General auxiliar de administrativo de los tiempos de “la tortilla”. El Psoe no puede ser una agencia de colocación. Al Psoe hay que venir a servir, no a servirse.

Dos: Limitación del tiempo en cargos remunerados. Si una persona puede estar toda la vida en política, lo estará. Pero si se limitara el tiempo que se puede estar cobrando de la política a veinte años, sería más que suficiente para hacer una frondosa carrera política (se puede ser concejal, diputado, senador, cargo orgánico, etc.), pero no se podría vivir toda la vida de ello, con lo que los políticos y políticas se verían obligados a tener un trabajo y una carrera profesional más allá de la política. El hecho de saber que en política solo se puede estar una temporada (aunque sea larga) es un antídoto contra aquellos que buscan una “oportunidad en la política”, cuya ralea, sea por desesperación o por características de personalidad, los sitúa muy cerca de la raya a la hemos aludido antes.

Tres: La no acumulación de cargos. El Partido se suele utilizar como trampolín político, porque controlar el Partido es controlar las listas electorales. Esto es una infamia, amén de un desperdicio inaceptable de recursos. Es decir, es profundamente antisocialista. Una persona, un cargo ayudaría mucho a limitar la acumulación poder que no lleva sino a la acumulación de más poder que, de manera redundante, lleva a necesitar emplear más recursos (tiempo y corruptelas) para mantenerlo. Esto nos conduce a la propuesta que ya hicimos en otros artículos de la necesidad de los dos equipos, el orgánico y el político, interdependientes y trabajando coordinadamente para la consecución de los objetivos socialistas que no son otros que mejorar nuestra sociedad y la vida de las personas.

He aportado tres propuestas. Hay otras muchas posibles. Pero estas tres, operando de manera sinérgica, estoy seguro que disminuirían los casos de corrupción porque atraerían a los compañeros y compañeras más preparadas, al tiempo que ahuyentaría a los vividores y oportunistas (sociolistos). Hay que apostar por el conjunto de personas que estén más lejos del peligro, más lejos de la raya. Es duro, no será fácil, pero hay que hacerlo. Mientras no se haga, mientras no se adopten medidas preventivas, que en mi partido no digan que la tolerancia con la corrupción es cero, porque no es verdad. Un saludo a todo el mundo.

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2 COMENTARIOS

  1. Parece un buen comienzo pero como dice se tendria que desarrollar. En el otro lado están los casos de corrupción del PP que en gral vienen con formación universitaria, nivel social alto…
    «Qui manie le miel s’en lèche les doigts»
    (Quien maneja la miel se chupa los dedos)
    Fuentes: Dournon p. 273

  2. No creo que la cosa vaya de maestros o de ingenieros.
    Más bien se dirime entre profesionales de lo suyo, o «profesionales» de una política mal entendida.
    De vividores capaces de firmar un libro escrito por otros, de plagiar una tesis, etc…
    Y el artículo se queda corto. Habría que hablar de quien, para eternizarse en el cargo, dice que es progresista eliminar la compensación interterritorial, que es progresista abandonar a los saharauis, o que es progresista indultar a delincuentes.

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