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Tradición y fuego, emblemas de las Fallas de Gandia

No es posible describir esta ciudad sin haber vivido sus Fallas, que se celebran desde el siglo XIX, cada año, entre el 16 y el 19 de marzo

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análisis

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La denominada joya del Mediterráneo, Gandia, es una ciudad íntimamente relacionada con el turismo desde hace décadas. Sus Fallas son la propuesta más tradicional e icónica, y se celebran cada año desde el siglo XIX, entre el 16 y el 19 de marzo en honor a San José.

Durante los días anteriores a estas señaladas fechas, se montan y presentan estos  monumentos y figuras (originalmente de cartón y madera), que son quemadas el día 19  en la Nit de la Cremà. La palabra falla viene del mozárabe y se deriva de la palabra latina fácula’. Durante las celebraciones, el fuego, los cohetes, las tracas, el humo y la música juegan un papel trascendental.

Con frecuencia anual y, conservando la tradición, se siguen montando y quemando, con la diferencia de que en la actualidad se trata de encargos. Cada grupo de falleros encarga su falla a un artista que trabaja en ella durante todo el año. Antes de quemarlas, se premian las mejores fallas, los mejores ninots… El ninot más bonito se llama ninot indultad y se le perdona de las llamas.

Cada una de ellas dispone de una falla grande y una infantil. Las infantiles, de menor tamaño, son ricas en detalles por lo que son las preferidas por gran parte del público. Cada falla tiene una reina, que representa su comisión y, durante los días festivos de marzo, todos los falleros y sus bandas de música visitan durante sus pasacalles todas las demás. Otro punto relevante es la también tradicional música fallera.

Los 700.000 metros cuadrados de arena fina y blanca de la Playa Nord, sus tres kilómetros de longitud para vivir el mar en su estado más puro y sus cómodos servicios la convierten en el perfecto plan familiar

Durante todo el día y toda la noche hay fuegos artificiales y tracas que envuelven la ciudad en humo blanco. Cada año aumenta el número de turistas y visitantes que acuden a las Fallas de Gandia para contemplar unas fiestas típicamente valencianas. Y aquellos que no pueden llegar a la ciudad en esas fechas, pueden visitar, desde su construcción en 2008, el Museo Fallero de Gandia.

Playa Nord y l’Ahuir, arena y aguas mediterráneas

No todo son Fallas en Gandia. Otra de las grandes princesas de la ciudad, es la impresionante Playa Nord, que pone a nuestra disposición las más clásicas y relajadas vacaciones. Sus 700.000 metros cuadrados de arena fina y blanca, sus 3 kilómetros de longitud para vivir el mar en su estado más puro y sus cómodos servicios, la convierten en el perfecto plan familiar, para que los niños y los mayores disfruten. Pero el privilegio marítimo de Gandia no termina aquí.

Playa l`Ahuir al norte, en su estado virgen, a pesar del paso del tiempo y el auge del turismo durante décadas, se sigue manteniendo como uno de los arenales más exclusivos del litoral valenciano. Aparte de ella, las playas de Venécia y Rafalcaid, al sur del Grau, confirman a Gandia como una de las mejores experiencias playeras que podemos vivir en nuestro país.

Historia y gastronomía, planes para todos los gustos

El ambiente renacentista que impregna la ciudad nos convoca a recorrer la icónica Ruta de los Borja, que tiene como punto de partida Xátiva, ciudad en la que nació Alejandro VI –bisabuelo de Francisco de Borja- y, después de 70 kilómetros, finaliza en Gandia, en concreto, en la casa natal del Santo Duque, el Palau Ducal dels Borja.

Entre las comarcas de la Costera y la Safor, pasando por la Valldigna, iremos visitando diversos municipios en los que se encuentran los enclaves de la familia Borja, como la Seu de Xátiva, el Monestir de Simat de la Valldigna o la Colegiata de Gandia. Los peregrinos reciben la ‘Carta Borgiana’, el documento simbólico que otorga el Ayuntamiento como muestra de haber completado el itinerario.

Y después de regresar en el tiempo desde el Renacimiento, podremos pasar una magnífica velada en alguno de los restaurantes de la ciudad, para saborear el plato más emblemático, la Fideuà, a ser posible, con vistas al mar. Este plato, originario de la ciudad, es uno de sus grandes atractivos turísticos. Nació a principios del siglo XX, tal y como refrendan las crónicas, en una barca llamada Santa Isabel, que albergaba una tripulación de seis marineros y un ilustre cocinero. Su nombre era Rodrigo Pastor, originario del Grau y creador de la receta.

Fuera los grandes reclamos como las playas, las rutas culturales y la Fideuà, Gandia esconde una diversa y fascinante ruta por los sabores mediterráneos. Su gastronomía, si no nos dejamos llevar por la paella, nos regala el típico ‘esmorzaret’, tal y como denominan los valencianos a su particular brunch. Consta de un bocadillo relleno de los mejores embutidos y tortillas de diferentes ingredientes como figatells, ternera, pimientos, queso y otros. También nos brinda otras sorpresas con la gamba amb bleda, los prebes farcits, el all i pebre… Todos ellos conforman una singular y variada oferta culinaria, que podemos completar con la leyenda de la Delicà. Y para finalizar, una gran variedad de sabrosos dulces típicos y tradicionales de la zona, como el turrón de cacahuete, las monas de Pascua, la corona de Gloria o los buñuelos de calabaza.

El centro histórico y la Marxuquera: explorando la ciudad

Los viajeros que visitan por primera vez el centro histórico de la ciudad, se dejan llevar por su importantísimo patrimonio histórico y cultural, que ha sabido cuidar y poner en valor su propio legado, que se armoniza con un notable tinte contemporáneo. Y, ya que podemos disfrutar de sus propuestas durante todo el año, debemos recordar el personaje de las leyendas por excelencia, el tío de la porra, que sale durante las fiestas y es el más querido por los niños. Recorre los colegios de la ciudad sacando a los pequeños de las clases para llevarlos a la feria, con sus gafas, su nariz postiza y su porra.

Más allá de la línea de playa y el Marjal, encontramos un escabroso relieve que circunda el municipio, y le confiere una personalidad única en contrastes. Allí, destacan lugares como la Serra de la Falconera y Les Roques, el macizo del Mónduver, el Molló de la Creu o el Valle de Marxuquera, entre otros. Un paisaje agreste en el que destaca la belleza natural y nos permite realizar deportes como el senderimo o la escalada. En esta zona encontramos también la Cova del Parpalló, la de les Meravelles o la Cova Negra, y otros lugares con encanto como el Paraje Natural Protegido Parpalló-Borrell o el Morabito.

La ciudad del Mediterráneo como experiencia

La capital de Safor ha alcanzado fama también por su íntima relación con la música, gracias a los ciclos de jazz y la diversidad de conciertos; además de su amplia oferta de cultura contemporánea en la cartelera de teatros, cines, circo y otros espectáculos. Pero, igualmente, nuestra visita se puede transformar en una auténtica experiencia en sus calles, playas y entorno natural. Podemos conocer el proceso de preparación del café más valenciano, ‘el cremaet’, en Cafés Climent. Aprender a ser fotógrafos de naturaleza en la playa de l`Ahuir, l`ullal del Duc o la zona del puerto; o vivir la Náutica Team Experience, con nuestro equipo de trabajo o amigos.

Gandia, ciudad monumental y artística

La ciudad histórica de Gandia brinda al visitante incontables propuestas turísticas, que recorren los siglos a través de sus monumentos. Aparte del Palacio Ducal y los Tinglados y Muelle Pesquero, hay que resaltar la Colegiata de Santa María la Mayor, una impresionante construcción de estilo gótico-catalano-aragonés; el Castell de Bairén, que fue la fortificación más relevante del sistema defensivo de la Safor, o el edificio del noviciado construido en 1909 por el bilbaíno Enrique Espalza, el Convento de las Esclavas.

Y todos los que amamos la cultura, podemos perdernos en el Museo Fallero, el Museo de Santa Clara, que acoge una de las colecciones más importantes de arte religioso de la Comunitat; el Arqueológico de Gandia (MaGa), cuya colección permanente se centra en la prehistoria en la comarca de la Safor; o la Fundación Graus Marins, donde podemos visitar la impresionante ‘Flota del Polit’, con sus fieles reproducciones de veleros y embarcaciones antiguas.

Fiestas durante todo el año

Es importante reincidir en la idea de que esta ciudad nos recibe en cualquiera de los 365 días del año, con grandes propuestas. “Recibir la primavera explosivamente con las Fallas, pasar el día más largo del año junto al fuego de San Juan o embriagarse del otoño con el sonido de los tambores del Tío de la Porra que abre sus Fira i Festes”, son algunas de las posibilidades. La revista oficial de la Unesco, ‘World Heritage’, se ha interesado por las Fallas de Gandia, el Museu Faller de Gandia, la Cova del Parpalló y los Borja como valores patrimoniales de primer nivel.

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