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¿Un reparto entre élites?

Miguel Ángel Cerdán
Miguel Ángel Cerdán
Licenciado en Historia. Profesor de Secundaria en la enseñanza pública. Articulista en diversos medios digitales e impresos de la Comunidad Valenciana.
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análisis

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Juan José Linz, el politólogo español más reconocido internacionalmente, ya advirtió hace décadas que en España no podía hablarse de una élite nacional, que había una segmentación de élites, una élite fragmentada entre fundamentalmente Madrid, Barcelona y el País Vasco.  A lo dicho por Linz, profesor de la Universidad de Yale, se puede añadir además que la articulación de España, y de su economía a partir de la red de ferrocarriles, se hizo en beneficio de estas elites segmentadas.

Viene esto a cuento por la sencilla razón de que uno tiene la fuerte sospecha de que a lo que estamos asistiendo en la política española es a un reparto del poder entre las élites segmentadas de siempre, es decir, entre Madrid, Cataluña y el País Vasco, quedando el resto del país de asombrado  y mudo o vociferante espectador. Me explico; lo grave del acuerdo de Sánchez con los independentistas y el resto, no es la amnistía sí o la amnistía no. Lo grave es que probablemente acaba de cincelar para los próximos veinte años unos resultados electorales que impedirán la alternancia. Tendremos en  Cataluña y el País Vasco el gobierno para siempre de los nacionalistas, con mayor o menor grado de independentismo de escaparate, en Madrid el gobierno de la alianza del PSOE con el resto de partidos que no sean PP o Vox, y en todas las autonomías de España el gobierno de la  llamada derecha, es decir de PP y Vox, juntos o por separado. Y es que seamos sinceros; si el PP no ha ganado en julio, con la inflación brutal que había, el deterioro del nivel de vida de los españoles, y una creciente merma de derechos, no ganará nunca. El PP y la derecha española tienen un enorme agujero en Cataluña y el País Vasco; de 66 diputados apenas obtienen 10. Y la verdad, uno no ve que el PP ponga mucha carne en el asador para intentar mejorar esos resultados. Por otro lado, vemos como la alianza o el pacto entre PSOE, Sumar y el resto es más que sólido, digan lo que digan los comentaristas, porque la alternativa, que es dejar gobernar al PP, ni se la plantean sus miembros. Y la tercera pata del trípode será el gobierno de los nacionalistas en País Vasco y Cataluña, aunque en esta última pueda intervenir el PSC como factor de disimulo.

Es decir, puede perfectamente haberse dado un reparto entre las élites. Porque no olvidemos, que como dice el pensamiento que inauguró Schumpeter, los ciudadanos estamos para ir y votar una vez cada cuatro años, es decir, un momento cada cuatro años somos libres de elegir como consumidores lo que nos ofrezcan las élites. El resto del tiempo, a contemplar el espectáculo, y a creerse más o menos. Cada vez menos, la verdad.

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