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Y vuelta la burra al trigo

Las autoridades amenazan con restricciones a la libertad individual imponiendo la obligatoriedad de las mascarillas ante el clásico aumento invernal de infecciones respiratorias

Antonio Alarcos
Antonio Alarcos
Médico de atención primaria, regresó de Berlin en marzo de 2020 y desde entonces ha ejercido su trabajo en España como sanitario de primera línea contra COVID19.
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análisis

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Ha vuelto la gripe. Nada nuevo. Vuelve cada año por estas fechas a excepción del invierno de 2021 donde, con mascarilla obligatoria incluso en exteriores, tuvimos la mayor tasa de infección por SARS-CoV-2 de la historia.

Solo este dato puramente empírico debería ser suficiente para descartar la mascarilla como elemento protector ante la transmisión de virus respiratorios, aunque los «enmascarillados» más audaces llegarán a argumentar: «¡No protege de COVID19 pero sí de gripe!». Entonces, a estos audaces, pero desinformados entusiastas del «bozal«, habría que preguntarles por qué desapareció la gripe también, y durante el mismo periodo, en Suecia, donde nunca se impuso a sus ciudadanos el uso de mascarillas y cuyas autoridades no llegaron siquiera a recomendarlas para reducir la transmisión vírica. Habría que recordarles que «correlación no implica causalidad» y habría que exigir que demuestren de forma inequívoca la eficacia de las mascarillas para frenar la transmisión viral antes siquiera de recomendarlas para tal fin, por no hablar de intentar hacerlas obligatorias.

La lucha contra la superchería política y por el rigor científico

Demostrar la utilidad de un dispositivo antes de recomendar su uso es ciencia, la verdadera ciencia. Y en esto estamos. Porque esto ha dejado de ser una lucha por la libertad individual, que sin duda es importante, para convertirse en una lucha contra la superchería y por el rigor científico.

La revista American Journal of Medicine aceptó en septiembre de 2023 que el nivel de evidencia generada a favor de las mascarillas es muy bajo y que las conclusiones de los estudios que avalan su uso contra virus respiratorios no están respaldadas por datos. En el artículo llegan incluso a mostrar preocupación sobre la confiabilidad de su propia revista para informar sobre políticas de salud por haberse alineado en exceso con recomendaciones puramente políticas.

Una de las revisiones Cochrane, que incluye el análisis de múltiples estudios con evidencia hasta octubre de 2022 al respecto de mascarillas quirúrgicas y FPP2/N95, reza:

“usar una mascarilla puede hacer poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que contrajeron una enfermedad similar a la gripe o una enfermedad similar a la COVID; y probablemente haga poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que tienen gripe/COVID confirmada mediante una prueba de laboratorio”

Y además:

“En comparación con el uso de mascarillas médicas o quirúrgicas, el uso de respiradores N95/P2 probablemente hace poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas con gripe confirmada; y puede hacer poca o ninguna diferencia en la cantidad de personas que contraen una enfermedad similar a la gripe o una enfermedad respiratoria”.

Si parece que no hay diferencias entre llevar una mascarilla quirúrgica o no llevarla a la hora de contraer gripe o COVID19, y tampoco se encuentran diferencias al respecto de llevar una N95/P2 y una mascarilla quirúrgica; encontramos que A = B y B = C, por lo que A = C; o lo que es lo mismo: no llevar mascarilla es equivalente a llevar una N95/FPP2 a la hora de enfermar por gripe, COVID19 o similares. Exactamente, las mismas conclusiones se hallaron en esta otra revisión, también de la Cochrane.

Todavía más lejos llega la revista Health Matrix, especializada en la intersección del derecho, la ética, la medicina y la política, cuando asevera: 

La evidencia clínica disponible sobre la eficacia de las mascarillas es de baja calidad y la mejor evidencia clínica disponible en su mayoría no ha logrado demostrar la eficacia” y “los principios éticos exigen que la solidez de la evidencia y las mejores estimaciones del monto del beneficio se comuniquen verazmente al público”.

Es ciertamente bochornoso e indignante que en esta sociedad desquiciada y enferma se trate de imponer un dispositivo sanitario, las mascarillas, para evitar una infección viral, cuando se amontona la evidencia en contra de su uso para tal fin y cuando en la ficha técnica de dicho dispositivo no se incluye el filtrado de virus, sencillamente por no estar demostrado.

Es completamente irracional y surrealista que se haya invertido la carga de la prueba hasta el punto en el que tengamos que tragarnos que algo funciona sin evidencia y, para colmo, se apele al sentido común para imponer su uso obligatorio.

Mascarillas obligatorias sin ciencia ni ética

Si desde el punto de vista científico es ya muy controvertido el mero uso de las mascarillas (sin mencionar siquiera su recomendación u obligatoriedad) para intentar protegerse de virus respiratorios, desde el punto de vista ético y deontológico resulta directamente vomitivo.

Los médicos no podemos callar más ante esta artificiosidad política y este engaño masivo, y no podemos callar porque nuestro propio código deontológico nos lo exige:

Artículo 22.3: “La promoción de una actividad preventiva solo es deontológicamente correcta cuando tiene un valor probado científicamente”.

Artículo 83.2: “El médico no debe difundir información que cree falsas expectativas, alarma social o que genere confusión o dudas respecto al cuidado, el mantenimiento o la prevención de la salud”.

Los médicos asistenciales que hemos estado atendiendo enfermos antes, durante y después del periodo 2020-2022 no tenemos miedo a los enfermos, no tenemos miedo a la enfermedad y no tenemos miedo a desempeñar nuestro trabajo en favor de la salud de nuestros pacientes. Tenemos miedo, y cada vez más, a las decisiones políticas tomadas por ineptos que no atienden al rigor científico, ni a la ética, ni tan siquiera a la estética, y que no responden nunca por los errores que continuamente cometen.

Asistimos estupefactos a un circo político dantesco que abarca todo el arco parlamentario y cuyo único fin parece ser el de mantener la mentalidad pandémica, enfermando la mente de los más vulnerables, de los más frágiles y de los más devotos-consumidores de unos medios de comunicación en los que parecen participar terroristas en lugar de periodistas.

No es mi estilo escribir con tal vehemencia, y lo lamento, pero la situación es tan crítica y la posibilidad de que “la nueva subnormalidad” se mantenga ad nauseam es tan real que asistir pasivamente a que los burócratas me impongan desde un despacho el uso de un dispositivo sin eficacia probada que dificulte mi trabajo no puede ser contemplado siquiera como posibilidad, más cuando he estado, y estoy, atendiendo pacientes con infecciones respiratorias cada día, sin mascarilla y arropando al enfermo también con mi sonrisa mientras me tose en la cara al explorar su garganta o me sopla mientras le toco la tripa. Todo ello sin enfermar. ¿Conocen acaso una mejor forma de demostrar la inmunidad que la de exponerse permanentemente a agentes infecciosos sin enfermar? Y no es que sea yo un valiente, ni un temerario. Simplemente, hago lo mismo que todos los médicos llevan haciendo durante siglos, y quiero seguir haciéndolo sin que una recua de políticos oportunistas, mentirosos, indocumentados e interesados solamente en hacer como que hacen, dificulten mi trabajo.

Señora Ministra de Sanidad: El problema del colapso de las urgencias y de los centros de salud por infecciones respiratorias en invierno no es nuevo, ni apareció a partir de 2020. El problema es estructural por falta de medios humanos y materiales. Ocúpese de mejorar las condiciones del personal sanitario, cada día más cansado de todos ustedes o, al menos, déjenos trabajar sin ser como el asno tozudo que regresa permanentemente al campo de trigo para destrozarlo, por muchos esfuerzos que su dueño derroche en enmendar tal conducta.

Puede usted seguir la información y comentarios del Doctor Antonio Alarcos a través de este enlace a su canal personal de Telegram: https://t.me/DrAlarcos

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14 COMENTARIOS

  1. Genial, Dr. Alarcos, pero me temo que estamos rodeados de borregos. Ya hay muchos con mascarilla no solo en sitios cerrados, sino también en la calle. Espero que esta vez no se salgan con la suya porque peor que los políticos, son los nazis de las mascarillas que le miran a uno con recelo y le recriminan no usar bozal. Hay que ser…

  2. Soy médico y no puedo estar más de acuerdo. Estamos en manos de una panda de inútiles e informados por un rebaño de borregos que se hacen pasar por periodistas.

  3. Soy médico y no puedo estar más de acuerdo con lo dicho en el artículo. Estamos en manos de inútiles e informados por un rebaño de borregos que se hacen pasar por periodistas.

  4. Tal como se expone, las medidas no obedecen más que a una toma de temperatura social para ver si sigue calando la estupidez, en Tavistok se deben estar riendo de lo lindo con este pais, un pequeño recordatorio de lo fácil que es tener al rebaño docil y obediente, unos pinchazos más y poco a poco vamos acelerando el proceso… En fin, casi van a tener razon los maltusianos..

  5. La misma publicación en Cochrane:

    ¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
    La confianza en estos resultados es generalmente baja a moderada para los desenlaces subjetivos relacionados con la enfermedad respiratoria, pero moderada para la infección por virus respiratorios confirmada en laboratorio definida de manera más precisa, relacionada con las mascarillas médicas y quirúrgicas y las N95/P2. Estos resultados podrían cambiar cuando se disponga de más evidencia. La cifra de personas que siguieron las directrices sobre el uso de las mascarillas o sobre la higiene de manos fue relativamente baja, lo que podría haber afectado a los resultados de los estudios.

  6. De la misma publicación de Cochrane:

    ¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
    La confianza en estos resultados es generalmente baja a moderada para los desenlaces subjetivos relacionados con la enfermedad respiratoria, pero moderada para la infección por virus respiratorios confirmada en laboratorio definida de manera más precisa, relacionada con las mascarillas médicas y quirúrgicas y las N95/P2. Estos resultados podrían cambiar cuando se disponga de más evidencia. La cifra de personas que siguieron las directrices sobre el uso de las mascarillas o sobre la higiene de manos fue relativamente baja, lo que podría haber afectado a los resultados de los estudios.

  7. Las mascarillas, y más las específicas, sí que ayudan a evitar la propagación de los virus que se transmiten por el aire. Decir lo contrario es mentir descaradamente para tener de parte al maguferío negacionista que se enorgullece de su absurda rebeldía y desobediencia. Es curioso que ellos mismos (muchos también propagan los bulos sobre la fumigación desde aviones) no se las pongan para evitar en lo posible los nocivos efectos de esa fumigación. Total: toda una idiotez destinada a los frikis del negacionismo, estén en el nivel de «borreguismo despierto» que consideren. Los hay que ya saben dónde está el techo de La Matrix y los que saben más de Tartaria, dioxido de cloro, metales pesados que caen sobre los parabrisas de los coches o la Tierra plana; que de las más mínimas razones de higiene y cuidado cuando hay alguien cerca con un virus respiratorio. Esto va por niveles ¿En qué nivel está usted ya?

    • Servidor está en el nivel de darle a usted una sonora bofetada con la mano abierta (como diría José Mota) en el supuesto de que pretenda imponerme otra vez el uso de bozal a golpe de mando, sin aportar una sola prueba contundente de su eficacia. La revisión Cochrane es clara: No hay evidencia real de eficacia en los 78 estudios aleatorizados que pasaron los criterios de calidad científica mínima. Tampoco se ha demostrado ningún beneficio del confinamiento y demás payasadas impuestas por el status quo a base de miedo y coacción.
      Póngase usted todas las mascarillas, protecciones y pinchazos experimentales que quiera; circule usted en una burbuja estéril si gusta; báñese en alcohol todos los días si le relaja; pero déjenos en paz a los demás, que ya somos mayorcitos para decidir cómo manejarnos en la vida.

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