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ZBE: A las etiquetas B y C, cuando veas las barbas de tu vecino pelar …

20 de Febrero de 2024
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Imagen de la B y la C

El pasado domingo 4 de febrero hubo una manifestación motorizada por el centro de Madrid contra las restricciones de la Ordenanza Municipal Sostenible del Ayuntamiento de Madrid que, probablemente, hayan visto u oído en algún medio y que, a día y hora de hoy, afectan principalmente a los vehículos sin etiqueta medioambiental. No era la primera realizada en Madrid, pero por ahora sí ha sido la más relevante.

Pues bien, en esa manifestación ya se empezaron a ver vehículos con etiquetas B y C.

¡Menos mal que los ciudadanos ya se van dando cuenta!

Ya no es solo Madrid o Barcelona, según van apareciendo propuestas de ordenanzas de ZBE como Bilbao, Granada o Alcalá de Henares, parece que la ciudadanía, por fin, se va dando cuenta de que las restricciones no solo van a afectar a los vehículos «altamente contaminantes» o «venenosos», como se les calificaba en algún medio. ¡Cualquier cosa son sopas, como dice mi padre!

Y parémonos aquí, que a mi me gusta ir a las evidencias. Damos por hecho que las etiquetas corresponden con el grado de emisiones de los vehículos y… NO ES CIERTO.

Pongo el mismo ejemplo que hemos mandado al Defensor del Pueblo para ver si nos ayuda a deshacer el entuerto:

  • Coche nuevo (ECO): Audi RS Q8, SUV de 5 metros y 2390 kilos. Consumo medio gasolina 13,2l/100Km emisiones en ciclo combinado 300g/km
  • Coche antiguo (sin etiqueta): Opel Corsa 1,5 diésel de 4 metros y 1169 kilos. Consumos medio 4,1l/100 km y emisiones 115g/km

Como ven, con este simple ejemplo sacado de las tablas de los fabricantes, si queremos que en las ciudades no entren los coches más contaminantes, este criterio NO ES CORRECTO. Lo real son los valores de medición en las ITV, por lo tanto, ni se está favoreciendo la salud de los ciudadanos, ni estamos tomando medidas para que el aire esté más limpio.

Invito, una vez más, a los que han decidido este criterio a que nos expliquen ¿Por qué? ¿En qué se han basado? ¿Qué pretenden perjudicando a los ciudadanos por el criterio de menor poder adquisitivo?

Señores propietarios de vehículos catalogados sin etiqueta o con etiqueta B o C u otras, esto va a ser que no va de contaminación, sino de ingeniería social.

Ya nos hablaba del tema en su excelente artículo, mi admirada compañera Mónica Xufré (ASOCPARC), que ya por el año 2017 no era gafe, sino profeta:

Cuando surgieron las etiquetas de la DGT, aquí en Barcelona, el primer movimiento que se formó no fue un movimiento de rechazo unánime contra un sistema que discriminaba a los que menos poder adquisitivo tenían, sino que se organizó una especie de red de información ¡para ver cómo obtener la ansiada etiqueta! La gente iba mirando las fichas técnicas de sus vehículos y veían que, a pesar de ser un diésel matriculado en el 2005, cumplía la norma euro cuatro. Con eso, iban al concesionario, pagaban 150€ o 200€ por un certificado. De ahí iban a tráfico y con eso conseguían la viñeta B.

 Yo le llamaba la viñeta B de burro ¿por qué? Porque esto era pan para hoy y hambre para mañana. ¿Qué crees, qué te has salvado de la quema? Porque iban diciendo por las redes sociales ¡yuju, ya tengo etiqueta medioambiental! Y yo pensaba para mí “burro, burro, burro”. Solo los que estén económicamente sanos se salvarán del sistema… el resto volveremos a la precariedad de las chapuzas y dictaduras de los que mandan”.

Espabílense, que ya lo tenemos encima. No permitan las barbaridades que pretenden hacer muchos Ayuntamientos impulsados por el Gobierno Central.

Por el bien del planeta y de nuestra salud, vamos a igualarnos con los países de América del sur, África o de Asia donde hay personas que tienen que andar o tomar el transporte público durante una o varias horas para desplazarse a sus trabajos, escuelas o, incluso, a los hospitales.

Por el bien del planeta y de nuestra salud, muchas familias YA están viendo perjudicada su conciliación familiar y laboral al cambiar su trayecto de 20 minutos en su utilitario, que ya se cuidaron ellos de que consumiera lo menos posible, por los autobuses, cercanías o incluso combinaciones con trenes de media distancia.

Por el bien del planeta y de nuestra salud, vamos a esquilmar las minas de metales raros, explotar la naturaleza y, probablemente, utilizar mano de obra con dudoso cumplimento de los Derechos Humanos en otros países para fabricar componentes de coches híbridos o eléctricos que no contaminen en el nuestro.

Por el bien del planeta y de nuestra salud, achatarremos coches que funcionan perfectamente para generar gases contaminantes fabricando otros que valen el doble y, probablemente, nos durarán la mitad, pero que llevarán el sello ecológico y llenarán los bolsillos de unos cuantos a consta de los de siempre: los pobres (estafa).

Por el bien del planeta y de nuestra salud, a los miles de electrodomésticos y carcasas de ordenadores y otros residuos que aparecen en las playas o en determinados basureros de países no europeos, en unos añitos vamos a añadirles los componentes electrónicos obsoletos de los vehículos anteriores.

Por el bien del planeta y de nuestra salud, nuestros vecinos del sur se frotan las manos con la cantidad de vehículos a bajo precio que funcionan perfectamente y que, al no poder mover, seguro que se ofrecerán voluntarios para llevárselos de aquí.

Por el bien del planeta, propietarios y propietarias de coches con etiqueta B o C que habéis estado viendo las barbas de vuestro vecino pelar y no habéis echado las vuestras a remojar (metáfora sin ánimo de ofender al género femenino) os invitamos a que os despertéis, os espabiléis y empecéis a decirles a nuestros dirigentes que esto hay que revisarlo porque, como he avanzado antes, nos están estafando y ya nos vamos dando cuenta.

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