El próximo jueves, 10 de abril, mientras Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, comparece ante la justicia por presuntos delitos de corrupción en los negocios, fraude fiscal y falsedad documental, la presidenta de la Comunidad de Madrid estará de viaje oficial en Ecuador. No es casualidad. La coincidencia entre la declaración judicial del empresario y la agenda internacional de Ayuso ha desatado una oleada de críticas desde la oposición, que ve en esta escapada una maniobra calculada para evitar dar explicaciones públicas.
Una visita oficial con mucho que esconder
La jueza María Inmaculada Iglesias, encargada del caso, ha citado al empresario no solo por los delitos que ya se le atribuían, sino también por su relación con el Grupo Quirón, principal adjudicatario de contratos sanitarios en la Comunidad de Madrid. Se investiga si existió un soborno a uno de sus directivos, lo que elevaría la gravedad del caso a un nuevo nivel.
Un calendario que incomoda
Desde el Gobierno regional se insiste en que el viaje, que se extenderá del martes al viernes de esa semana, responde a un objetivo de estrechar lazos institucionales, culturales y económicos con Ecuador. Aseguran que se trata de una visita programada, fruto de una invitación de la canciller del país andino, Gabriela Sommerfeld. En la agenda oficial figura la firma de un protocolo de colaboración con la presidencia ecuatoriana para facilitar el reconocimiento de competencias profesionales a ciudadanos ecuatorianos residentes en Madrid.
Sin embargo, el calendario ha resultado especialmente conveniente. No es la primera vez que Ayuso desaparece del mapa en momentos clave del caso que rodea a su pareja. “Cada vez que declara su novio da la espantada”, ha denunciado el PSOE de Madrid. “Tiene que dar explicaciones en la Asamblea sobre todos los negocios de su novio con Quirón y el origen del dinero con el que han pagado el ático de lujo en el que viven”.
Ayuso “No da la cara”
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, ha sido contundente: “Ayuso huye de España para no dar la cara en la Asamblea el día que su novio declara por un presunto soborno a un directivo del Grupo Quirón”. Y añade: “Fue muy valiente para mentir e intoxicar sobre el caso usando los recursos de la presidencia, pero ahora se va a 10.000 kilómetros de distancia para no responder preguntas de los periodistas ni la oposición”.
Para Bergerot, el problema no es solo la ausencia de Ayuso en un momento clave, sino su uso de las instituciones para protegerse políticamente. “La presidenta de la Comunidad de Madrid no está a la altura, algo que se hace más evidente cuando más sabemos de los negocios de su novio con el mayor contratista sanitario de la Comunidad de Madrid”.
¿Un viaje institucional o una cortina de humo?
En Sol insisten en el carácter institucional de la visita. Díaz Ayuso se reunirá con más de 50 empresarios y presentará a Madrid como un lugar “de inversión y oportunidades”, subrayando que desde hace tres décadas la región es destino de más del 80% de las inversiones ecuatorianas en España. También mostrará su apoyo al presidente Daniel Noboa, que se enfrenta a la segunda vuelta de las elecciones el 12 de abril.
No obstante, las competencias en política exterior de una comunidad autónoma son limitadas, y los críticos denuncian que se trata de una campaña de imagen para distraer la atención del caso de corrupción que afecta a su entorno más cercano.
Un caso que salpica al Gobierno madrileño
La relación entre Alberto González Amador y el Grupo Quirón se sitúa en el centro de la investigación judicial. El grupo sanitario, que ha recibido cientos de millones en adjudicaciones desde la Comunidad de Madrid, podría haber sido parte de operaciones empresariales irregulares por parte del empresario.
La presunta falsedad documental y el fraude fiscal eran ya graves, pero los nuevos delitos que la jueza investiga —corrupción en los negocios y administración desleal— colocan el foco sobre posibles conexiones entre el entramado empresarial y la gestión pública de la sanidad madrileña.
La cercanía personal y económica entre Ayuso y González Amador, incluida la reciente adquisición de un ático de lujo, ha intensificado la presión política y social sobre la presidenta, que hasta ahora ha negado cualquier irregularidad y ha defendido públicamente a su pareja.
Una estrategia bajo sospecha
El viaje a Ecuador no puede entenderse fuera del contexto judicial que rodea a la pareja de Isabel Díaz Ayuso. Aunque revestido de diplomacia y cooperación institucional, el desplazamiento de la presidenta madrileña a miles de kilómetros de distancia justo el día en que su pareja rinde cuentas ante la justicia alimenta las sospechas de que la estrategia es simplemente desaparecer.
Mientras en Madrid crecen las preguntas sin respuesta sobre los negocios que involucran al Grupo Quirón y sobre el posible uso de recursos públicos en beneficio de intereses privados, Ayuso se fotografía en actos protocolarios y promueve la imagen de una comunidad próspera y moderna.
Pero los focos volverán a estar sobre ella. Porque, tarde o temprano, tendrá que dar explicaciones. Y no será desde un atril en Quito, sino ante la ciudadanía madrileña que reclama transparencia.