Aquellos hijos de eminentes franquistas que hicieron carrera en democracia

07 de Diciembre de 2020
Actualizado el 02 de julio de 2024
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“Muchos hijos y nietos de quienes fueron destacados dirigentes del régimen franquista tienen un papel dirigente en nuestra sociedad. Desde empresarios y banqueros como Alberto Cortina y Alberto Alcocer, o como Juan Abelló. A ‘los Albertos’ se les calcula una fortuna de 950 millones de euros en 2020. La de Abelló está en los 2.250 millones, y le sitúa entre los veinte empresarios más ricos de España”. Así relata Mariano Sánchez Soler en su libro Los ricos de Franco cómo las grandes fortunas del franquismo se perpetuaron también en democracia.

Según Sánchez Soler, los descendientes de la oligarquía franquista no tuvieron ningún problema en lanzar a los cuatro vientos sus “consignas de amor al sistema democrático”. Y lo hicieron tan radicalmente que franquistas fieles a sí mismos asistieron al espectáculo con cierta sorna estupefacta.

El exministro Fernando Suárez González llegó a escribir en la revista Prometeo:

“No seré yo quien sostenga que los hijos o los nietos de los políticos antiguos tengan que profesar la misma ideología que sus antepasados, máxime cuando gracias precisamente a muchos de estos, la situación en que sus hijos viven se parece muy poco a la coyuntura dramática que a ellos correspondió. Pero no me parece que sea mucho pedir que la evolución y hasta la disidencia se hagan compatibles con el respeto a sus progenitores, sobre todo cuando es notorio que, en las mismas circunstancias, la inmensa mayoría de los descendientes hubiera adoptado una actitud idéntica”.

Y concluía: “Resulta sorprendente que sea imposible escuchar en público a los representantes del PP lo que casi todos declaran en privado, obsesionados como están por lo políticamente correcto”.

A franquistas como Fernando Suárez, uno de los cuatro exministros de Franco que seguían vivos en 2019, se les cortaba el aliento al escuchar que “la tarea de Franco fue profundamente negativa para España” en boca de alguien como José María Aznar, nieto del hagiógrafo Manuel Aznar Zubigaray e hijo de Manuel Aznar Acedo, en su día poderoso presidente de la Agencia Efe. “Evidentemente, José María Aznar no es el único político de la democracia que desciende de aquellos prohombres del Régimen. Entre los ministros de la derecha española en democracia han brillado lustrosos apellidos relacionados con el poder de Franco”, escribe Sánchez Soler.

Como botones de muestra, el escritor cita algunos ejemplos de puertas giratorias desde el franquismo hasta la democracia:

-Pío García-Escudero Márquez, expresidente del Senado, descendiente de Pío García-Escudero Fernández-Urrutia, procurador en Cortes y presidente del Instituto Politécnico Superior de Madrid.

-Jesús Posada Moreno, expresidente del Congreso de los Diputados, después de ser ministro de Administraciones Públicas. Es hijo de Jesús Posada Cacho, que fue gobernador civil, director general de Trabajo y procurador en Cortes durante siete legislaturas.

-El embajador y exministro Federico Trillo-Figueroa es miembro del Opus Dei, como su padre, Federico Trillo-Figueroa Vázquez, gobernador civil de larga trayectoria en Cáceres, Badajoz, Teruel, Toledo y Zaragoza; alcalde de su Cartagena natal y procurador en Cortes.

-Rafael Arias-Salgado y Montalvo es uno de los vástagos de Gabriel Arias-Salgado y de Cubas, poderoso ministro de Información entre 1951y 1962.

-El padre de la exministra de Justicia, Margarita Mariscal de Gante, fue el juez especial de Orden Público, Jaime Mariscal de Gante Moreno, que instruyó causas políticas contra sindicalistas y demócratas en el nefasto Tribunal de Orden Público, antes de ocupar la Dirección General del Régimen Jurídico de la Prensa.

-Pío Cabanillas Alonso, ministro portavoz en el Gobierno Aznar, se llama igual que su progenitor, el exministro de la dictadura y de la democracia Pío Cabanillas Gallas, quien mereció el honor de ser destituido por el general Franco como consecuencia −dijeron− de que el nombre de su hermano Nicolás saltara a los periódicos implicado en el caso Redondela.

-Eduardo Ameijide Montenegro, que fue delegado del Gobierno en Aragón, es hijo de Luis Ameijide Aguiar, gobernador civil y procurador franquista durante cinco legislaturas. Eduardo comenzó su carrera política en UCD y, entre 1976 y 1980, fue gobernador civil de Ciudad Real y de Navarra. Tras la victoria electoral socialista de 1982 se marchó a la empresa privada, pero volvió a la política quince años después, con el triunfo del Partido Popular. El 25 de marzo de 1997, al tomar posesión como gobernador civil de Guipúzcoa, Eduardo Ameijide manifestó su “seria preocupación por la tensión provocada por los planteamientos antidemocráticos de grupos minoritarios que generan la confrontación entre vascos”. Y proclamó casi una declaración de principios: “Estaré siempre en contra de los enemigos de la democracia, de los que quieren imponer por la fuerza su manera de pensar; los demócratas debemos, superando posibles y legítimas divergencias, coincidir en lo esencial: la defensa de la sociedad civil pacífica y democrática”.

-El tío de Ana Botella −exalcaldesa de Madrid y esposa del expresidente Aznar− el ginecólogo José Botella Llusiá, fue rector de la Universidad Complutense en años de gran conflictividad estudiantil y un hombre unido por negocios al marqués de Villaverde.

-Leopoldo Calvo-Sotelo e Ibáñez-Martín −dos apellidos compuestos de mucha alcurnia franquista− fue subsecretario de Interior y estrecho colaborador del ministro Jaime Mayor Oreja, sobrino de Marcelino Oreja Aguirre y pariente de los Aguirre González, del Banco Español de Crédito.

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