Empresas liquidadas mantienen cuentas corrientes con actividad

12 de Marzo de 2019
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Hacienda necesita un refuerzo en sus plantillas para luchar contra el fraude.
Una de las fórmulas presuntamente utilizadas por las grandes corporaciones nacionales e internacionales para eludir el pago de impuestos consiste en disponer de una sociedad, con su CIF correspondiente, dirección postal y, al menos, un administrador de la misma. Como cualquier empresa las transacciones económicas deben realizarse a través de cuentas en entidades bancarias donde, entre otras cosas, se domicilian los cargos de proveedores o el cobro de la facturación. Hasta aquí, todo normal.Sin embargo, muchas grandes empresas facilitan a la entidad bancaria una dirección postal inexistente o donde no puede haber ningún tipo de actividad empresarial, dan de baja al administrador y se liquida la sociedad. A partir de ese momento, dado que la empresa no existe para la Administración Pública, se puede continuar utilizando la cuenta del banco con normalidad y, de este modo, como para la Agencia Tributaria esa sociedad es inexistente, no podría reclamar ningún tipo de impuesto. Todo esto es posible porque los bancos y Hacienda no cruzan información de las empresas liquidadas.Pongamos un ejemplo. Diario16 cuenta con documentación que implica a una multinacional perteneciente a uno de los grandes emporios empresariales del mundo: el Grupo Carlyle, para el que trabajaron los dos ex presidentes Bush, James Baker o Frank Cartucci.La multinacional británica PA Consulting abrió una sucursal en España a finales de los años 60, delegación que fue liquidada en el año 2010 por la propia matriz en Londres según consta en el Registro Mercantil. En la actualidad esta sociedad mantiene dos cuentas corrientes abiertas en el Banco Santander, en concreto, en su sucursal de la calle de Alcalá número 28 de Madrid. La persona que aparecía como apoderada de dicha compañía se jubiló en el año 2000 y la dirección postal de la empresa facilitada a la entidad bancaria corresponde a la calle Juan Bravo 3B, un terreno en el que se están construyendo unos apartamentos de lujo, lo que implica que es imposible que en los últimos cinco años haya podido recibir correspondencia alguna.En una de las cuentas corrientes había un saldo de más de 75.000 euros en el año 2018, tal y como se puede comprobar en la documentación a la que ha tenido acceso Diario16, además de haber pagos domiciliados cargos por tres líneas de telefonía o conceptos como «”Comisión Administración y Custodia Valores” + “liquidación periódica del aval”».Estos hechos han sido denunciados a los siguientes organismos sin que se haya recibido una respuesta o se haya querido profundizar en el asunto, lo que ha llevado a que se presenten demandas de conciliación en los Juzgados de Madrid y de Bilbao que no han sido atendidas ni por PA Consulting ni por el Banco de Santander:
  • AENOR
  • Agencia Española de Protección de Datos, AEPD
  • Agencia Tributaria
  • Banco de España
  • Banco Santander, Defensor del Cliente
  • Comisión Nacional del Mercado de Valores
  • Dirección General del Tesoro y Política Financiera
  • Fiscalía de la Comunidad Autónoma de Madrid, Sección de Delitos Económicos
  • Fiscalía General del Estado
  • Madrid Excelente
  • Ministerio de Economía
  • Ministerio de Hacienda
La duda que surge ante esta situación es la siguiente: ¿cuántos miles de empresas liquidadas siguen manteniendo cuentas corrientes con movimientos sin que la Agencia Tributaria pueda, en principio, cobrar impuesto alguno porque los datos no se cruzan?Además, la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo obliga a las entidades bancarias a notificar cualquier posible indicio de blanqueo, incluso si sólo fuera una tentativa.
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