El caso de la fortuna oculta del rey emérito también embarranca en la Justicia suiza

01 de Septiembre de 2021
Actualizado el 02 de julio de 2024
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El fiscal Yves Bertossa.

El fiscal Yves Bertossa sigue investigando a altos cargos de la banca suiza por haber dotado, supuestamente, de un escudo de opacidad a la fortuna del rey emérito Juan Carlos I. Días atrás, el diario la Tribune de Genève daba cuenta de la causa abierta por la Fiscalía helvética contra Yves Mirabaud, el presidente del banco privado del mismo nombre que “está acusado de no informar a las autoridades suizas de los fondos del exrey de España”, según asegura el rotativo suizo. Sin embargo, no lo está teniendo fácil Bertossa para llegar hasta el fondo de un asunto que salpica a grandes banqueros y hombres poderosos del país y quizá sea esa la causa de que el caso se esté ralentizando demasiado (más bien eternizando) en los despachos de la Justicia helvética, como ya ha ocurrido con la Justicia española, donde el proceso colea desde hace años sin que la Fiscalía Anticorrupción ni la Agencia Tributaria sepan muy bien qué hacer con la situación procesal de Juan Carlos I. Tanto en nuestro país como en Suiza hay demasiadas presiones en juego, demasiados intereses y conexiones diplomáticas entre países, demasiadas influencias de instancias superiores que están pesando como una losa en la instrucción del sumario impulsado por Yves Bertossa.

Desde que el fiscal de Ginebra se hizo cargo del asunto, la banca suiza tiene un grave problema con el patrimonio no declarado del rey Juan Carlos. Las leyes nacionales e internacionales obligan a toda entidad financiera a luchar contra la opacidad y a colaborar con la Justicia cuando se detecte un movimiento extraño de dinero. Pero Suiza sigue siendo el gran paraíso fiscal europeo y no parece que esa situación vaya a cambiar a corto plazo. Los funcionarios judiciales y policiales helvéticos que se dedican a indagar en las biografías de personajes ilustres que ocultan sus inmensas fortunas en los bancos de Ginebra están sometidos a las mismas presiones que en España. Y a menudo acaban dimitiendo o abandonando la investigación.

En una entrevista que el diario suizo Tages-Anzeiger mantuvo en 2020 con el exresponsable de la Oficina de Comunicación y Denuncia de Blanqueo de Dinero (MROS), Daniel Thelesklaf, este alto cargo sostuvo que Suiza está fracasando en la lucha contra la corrupción a gran escala. “Thelesklaf está convencido de que miles de millones de millones de dólares se blanquean a través de los bancos suizos sin verificación previa de cuál es su origen”. El alto funcionario afirmó además: “Nuestra defensa contra el blanqueo de dinero no es eficaz, como en tantos otros países”. Y añadió que en Suiza “falta voluntad política” para afrontar este problema global.

En junio de ese mismo año, Thelesklaf dimitió de su cargo al frente de la Oficina de Comunicación y Denuncia de Blanqueo de Dinero después de que la prensa aireara cómo redes criminales mueven su dinero sucio por el mundo entero. El principal funcionario antilavado de dinero de Suiza dejaba su cargo menos de un año después de su nombramiento. Y las especulaciones de todo tipo se dispararon. La versión oficial fue que su salida tuvo que ver con serias discrepancias con la policía suiza (Fedpol) sobre la forma de abordar el problema de la corrupción y el lavado de dinero en el país helvético. Thelesklaf contó a los periodistas que MROS y Fedpol “no estaban de acuerdo sobre la mejor manera de adaptar los estándares internacionales, lo que hacía imposible su continuación en el cargo”.

La patata caliente del rey emérito

La fortuna del rey emérito es una patata caliente para muchos funcionarios policiales y judiciales suizos. De hecho, la Tribune de Genève ha publicado que la orden de Bertossa de imputar al banquero Mirabaud en el caso del rey emérito es una decisión “excepcional y potencialmente explosiva” para el sistema financiero de Ginebra. “Uno de sus representantes más eminentes, el banquero privado Yves Mirabaud, es ahora considerado imputado –es decir sospechoso– en la investigación de los 100 millones de dólares que recibió en su banco el exrey de España Juan Carlos I”. Esta información, que también ha sido publicada en España por el diario El País, fue confirmada a los periodistas de la Tribune de Genéve “por varias fuentes familiarizadas con el asunto”. El periódico español asegura que “Yves Mirabaud está siendo investigado por incumplir supuestamente el deber de informar de esta operación sospechosa (…) La banca privada Mirabaud & Cie fue fundada en 1819 y cuenta con oficinas y filiales en Suiza, Canadá, Francia y Reino Unido, además de sucursales en Madrid, Barcelona y Sevilla”.

Según las fuentes que baraja la Tribuna de Genève, el banquero Mirabaud está acusado de no haber dado cuenta del dinero de Juan Carlos I a la Oficina de Comunicaciones de Blanqueo de Capitales (MROS) en 2018. Entre ese capital no declarado estarían los famosos 100 millones de dólares que el rey Abdullah de Arabia Saudí le ingresó en una cuenta abierta en el banco Mirabaud, un dinero que después fue presuntamente transferido por el emérito a su amante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, como regalo por la amistad que le profesaba.

Los periodistas de la Tribune van aún más lejos y han contado a sus lectores cómo Juan Carlos quiso recuperar sus ahorros en las cajas fuertes del banco suizo, una práctica irregular cuando está abierta una investigación judicial. “Se dice que el exrey de España presionó a su examante para que le devolviera los millones que le había dado. Los tribunales de Ginebra siempre han dudado de la sinceridad de este regalo: dar es dar, retirar es robar. Esta moralidad popular adquiere un sabor especial en el asunto de los 100 millones de dólares”, asegura la Tribune de Genève en una de sus entregas sobre el monarca español hoy exiliado en Abu Dabi.

En las últimas semanas se ha sabido que la “amiga entrañable” del rey español ha estallado al acusar al fiscal Bertossa de querer alargar la investigación más de lo debido. “Corinna zu Sayn-Wittgenstein, acusada de blanqueo de capitales, acusa al magistrado de alargar la investigación sobre los millones del exrey de España en Suiza”, titulaba la Tribuna de Genève. Sin duda, una presión más contra el fiscal Bertossa, que no solo se está teniendo que enfrentar a las sofisticadas redes de lavado de dinero, sino a las familias banqueras más poderosas del país y a las grandes aristocracias y realezas que como el emérito ocultan su dinero en las cajas de seguridad de las entidades financieras helvéticas. Una misión imposible hasta para el fiscal más valiente e íntegro de la Fiscalía ginebrina. “Es difícil imaginar un contraste de estilos más explosivo que este. Entre Corinna zu Sayn-Wittgenstein, consultora multimillonaria y examante del rey de España, e Yves Bertossa, magistrado socialista cuyo solo nombre hace temblar los bancos de Ginebra, el ambiente se ha vuelto incandescente”, relataba el diario suizo. La información partía de una supuesta filtración de correos electrónicos confidenciales intercambiados entre la empresaria y una firma de detectives que trabaja para ella en Ginebra.

La unidad criminal MROS, organismo competente para fiscalizar a los bancos y reguladores en materia de lavado de dinero, ha sido un foco de problemas durante los años en que ha tenido que lidiar con algunos de los mayores escándalos de corrupción a nivel mundial: Petrobras, Odebrecht, el caso Malasia Development Berhad, el caso FIFA y ahora la fortuna del rey emérito Juan Carlos I. El predecesor en el cargo de Thelesklaf, el exbanquero Stiliano Ordolli, de 46 años, también abandonó súbitamente la unidad en el año 2018 en medio de rumores sobre “problemas de gestión”.

En su polémica entrevista, Thelsklaf lanzó una crítica corrosiva contra el sistema que sonó a aviso a navegantes: “En materia de blanqueo de capitales, Suiza solo aplica el mínimo absoluto debido a la presión que ejerce el extranjero (…) La eficacia de la lucha contra el blanqueo de capitales reviste solo una importancia secundaria. Desafortunadamente, he llegado a la conclusión de que así es imposible avanzar”.

El pasado año, los fiscales federales abrieron una investigación sobre el blanqueo de fondos de Venezuela. Pero según Thelsklaf, estas investigaciones se vieron entorpecidas porque para demostrar delitos de corrupción o fraude los magistrados necesitan solicitar asistencia judicial al país concernido. “Y no suelen hacerlo hasta que cambia el régimen”, señala. Por lo visto, cuando se trata de enfrentarse a los personajes más poderosos del planeta y a sus inmensas fortunas, los problemas de la Justicia suiza no son muy diferentes a los de la española.

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