El núcleo de la Tierra no se ha parado pero el periodismo amarillo puede colapsar la civilización humana

24 de Enero de 2023
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Ayer, algunas cadenas de televisión interrumpían su emisión dando una última hora de alcance mundial y cósmico: el núcleo de la Tierra se había frenado y la humanidad se iba al garete como consecuencia de una serie de catástrofes naturales como una aceleración del cambio climático y el acortamiento de los días. En realidad, nada de eso está ocurriendo y todo fue producto del sensacionalismo barato, esa forma de entender el periodismo que hoy vuelve por influencia del lenguaje de las redes sociales.

¿Qué hay de cierto en una noticia que impactó fuertemente en la opinión pública? La información parte de un estudio de Nature Geoscience. Según este informe científico que cita como autores a dos miembros de la Universidad de Pekín, el núcleo de la Tierra, la parte más profunda, se ha detenido y podría incluso estar girando en sentido contrario al planeta. Esto tendría efectos globales para el planeta como un cambio de clima, modificaciones en el nivel del mar o provocaría que los días se acortasen.

Nahúm Méndez, geólogo y divulgador científico, pone las cosas en su sitio en La Sexta. “Cuando uno lee el artículo científico y toda la información que hay alrededor se da cuenta de que no es lo que parece”, apunta el experto. Asegura que la cuestión es “algo más difícil de entender, pero que no tiene tanta repercusión ni es catastrófico”.

Así, Méndez afirma que el núcleo “realmente no se está parando”. Y lo explica de manera gráfica: teniendo en cuenta que la Tierra está dividida en corteza, manto y núcleo, si imaginamos que esas tres capas están corriendo una maratón, de repente el núcleo tiene flato y empieza a frenar un poco. Desde el punto de vista de la corteza y el manto, que siguen corriendo, el núcleo se está alejando de ellos, pero en un momento dado el núcleo se toma un “jarabe vitamínico” y vuelve a correr al mismo ritmo. Parece, desde el punto de vista de la corteza y el manto, que está estático, pero se mueve también hacia la meta.

“Lo único que vemos es que el núcleo gira un poco más lento o más rápido con respecto al manto y la corteza, es un efecto, pero no quiere decir que se está parando. Es una variabilidad muy pequeña que no nos debe asustar ni preocupar”, recalca el geólogo. De este modo, afirma contundente que “la Tierra no se va a parar y todo va a seguir funcionando como hasta ahora”.

Además, explica que los científicos de este estudio “dicen que este cambio de velocidad que se ha observado en el núcleo interno de la Tierra ocurre más o menos cada 70 años”. Y además, la ralentización se produce en una escala ínfima, casi imperceptible. “Aunque puede tener una repercusión respecto a la duración de los días, esto sería en una escala de unos milisegundos, o en algunos patrones atmosféricos, pero entra dentro de la variabilidad de la Tierra”.

Una vez más, nos encontramos ante la peor de la manipulación informativa para crear pánico en las audiencias y poder meter más publicidad en prime time. El núcleo de la Tierra no acabará con la vida en el planeta, pero si seguimos por el camino de la desinformación y de las noticias amarillas sin contrastar, cogidas por los pelos o sesgadas, pronto veremos cómo la civilización colapsa en un atracón de mentiras, medias verdades, confusionismo a destajo, bulos e intoxicaciones. Ya lo hemos dicho aquí otras veces: la peor de las pandemias es la que viene de la mano de una prensa de ínfima calidad.

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