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El PP abandona la lucha contra la violencia machista

La deriva blanqueadora y negacionista de los populares sólo se explica por su deseo de arrancar un puñado de votos a Vox, la única voz discordante que pone en jaque el Pacto de Estado firmado por todo el parlamento en 2017 y rubricado en 2021 con el único voto en contra de la ultraderecha

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análisis

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¿Qué extraña luz ha visto el Partido Popular al final de su bucle permanente mirándose al espejo para dejarse caer del caballo, como Pablo de Tarso, en su lucha contra la violencia machista? A primera vista, solo existe una respuesta: puro y simple electoralismo por un puñado de votos que rascar a la ultraderecha negacionista, machista y patriarcal. En vez de mimetizar con el sentir de partidos supuestamente centristas como Ciudadanos, que también posee una idea bastante sui géneris del feminismo y la lucha contra la violencia machista, ha optado sin ambages por ‘comprar’ sin más dilación el discurso negacionista de Vox.

Las recientes idas y venidas en este terreno del nuevo líder del PP in pectore, Alberto Núñez Feijóo, del presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, o de Jesús Aguirre, titular andaluz de Salud, un antiabortista declarado y descreído de la sanidad pública, sólo se explican por el calado que el discurso patriarcal, machista y negacionista está teniendo en el electorado español, una visión a contracorriente que Vox maneja sin complejos y con sobrada soberbia sin datos oficiales que avalen sus teorías en este terreno. Pese a todo, ahí están sus excelentes réditos electorales.

No existe otra explicación plausible para que el principal partido de la oposición, que se sumó en diciembre de 2017 al resto del arco parlamentario español al completo para rubricar el histórico Pacto de Estado contra la Violencia de Género, cambie precisamente ahora su rumbo en esta lucha con discursos cuanto menos blanqueadores de la realidad o simplemente negacionistas por completo de la misma.

Incomodidad manifiesta

El Pacto de Estado, actualmente en vigor, se firmó cuando Vox era apenas un ruido lejano alejado de la representatividad parlamentaria española. Apenas un año después de aquel consenso, el mensaje negacionista de Vox irrumpió por primera vez en un parlamento español, el andaluz. Desde entonces, el PP se ha movido siempre incómodo en la lucha contra las violencias sobre la mujer y se ha dejado marcar descaradamente el paso por sus vecinos situados supuestamente a su derecha ideológica.

Aquel Pacto, aprobado sin ningún voto en contra, fue el resultado de un intenso trabajo parlamentario, constituido en una subcomisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados y en la Comisión de Igualdad el Senado. En septiembre de 2017 se aprobó el Informe de la Subcomisión parlamentaria para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género en el Congreso de los Diputados, y la Ponencia del Senado, siendo el primer Pacto de Estado consensuado por los grupos parlamentarios desde 2015.

Desde que Vox entró en 2018 por primera vez en un parlamento español, el andaluz, el PP se ha movido siempre incómodo en la lucha contra las violencias sobre la mujer

El Pacto implica de facto incidir en todos los ámbitos de la sociedad y contiene 214 medidas del Congreso de los Diputados y 267 del Senado. Desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, órgano del Gobierno encargado de coordinar e impulsar la ejecución de las medidas del Pacto de Estado, se elaboró un documento único que refundía las medidas de la Cámara Baja y la Cámara Alta, en un total de 292 medidas estructuradas en un total de 10 ejes de acción.

Posteriormente, el 25 de noviembre de 2021, Todos los partidos con excepción de Vox rubricaron el blindaje del Pacto de Estado contra la violencia machista. El acuerdo que renovaba el Pacto inicial contenía 13 objetivos, entre los que destacaba la garantía de una financiación pública “estable, suficiente, con independencia del ciclo económico”, además de blindar los fondos destinados a las organizaciones especializadas sin ánimo de lucro.

¿Es este runrún negacionista actual del PP el principio del fin de aquel espíritu de acuerdo el que ahora escenifican los dirigentes populares a nivel estatal y autonómico o simplemente es una simple pose de cara a rebañar un puñado de votos? Los últimos movimientos dados por Feijóo, Mañueco y el titular andaluz de Salud no auguran nada halagüeño en este sentido, con lo que Vox habría logrado romper la unidad de acción y ya no se encontraría tan solo en su lucha negacionista de la violencia machista.

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