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El supremacismo trumpista alimenta el odio y el crimen

Estados Unidos atraviesa una coyuntura crítica en la lucha contra el racismo, la discriminación, la xenofobia y otras formas de intolerancia, dice la relatora de la ONU especializada en el tema, y llama a las autoridades a invertir en los grupos marginados y a abordar el flagelo supremacía blanca y los factores históricos del racismo y la discriminación racial.

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análisis

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Estados Unidos se encuentra en un momento crítico en la lucha contra el racismo y la discriminación racial, sostuvo este martes la relatora especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación, xenofobia y otras formas de intolerancia.

Al terminar una visita de dos semanas, Ashwini K.P. dio fe de la profunda polarización política y volatilidad, así como la incertidumbre económica, la desigualdad extrema de ingresos y riqueza, y los graves daños al tejido de la sociedad estadounidense.

Esta combinación de factores está creando un terreno fértil para los delitos y discursos de odio, advirtió.

La experta viajó por varios estados del país y conversó con miembros de grupos racialmente marginados que le reportaron manifestaciones múltiples de racismo sistémico, incluida la privación del derecho al voto, la falta de vivienda, el racismo ambiental, los sistemas alimentarios racialmente discriminatorios, la atención sanitaria inequitativa, y los sistemas discriminatorios de gobernanza migratoria.

“A lo largo de mi visita quedó muy claro que muchos siguen enfrentándose a formas persistentes, multifacéticas y que se refuerzan mutuamente de racismo sistémico y discriminación racial”, declaró.

Las medidas gubernamentales no dan resultados

Ashwini dijo que las iniciativas gubernamentales para hacer frente a este flagelo de larga data aún no se han traducido en mejoras significativas en las experiencias vividas por las personas más excluidas, además de que “no abordan adecuadamente la supremacía blanca, los desequilibrios de poder subyacentes y los factores históricos que sustentan las formas contemporáneas de racismo y discriminación racial”. 

En este sentido, se refirió con preocupación a los límites del poder del Gobierno federal para ocuparse de la discriminación racial y de la aparente aversión a la igualdad racial de muchos actores de la derecha. 

“He observado con profunda inquietud las reacciones coordinadas contra las iniciativas de justicia racial. Me preocupan las lagunas en el compromiso del gobierno federal con las normas internacionales clave de justicia racial, en particular la Declaración y Programa de Acción de Durban”, apuntó.

La relatora señaló que muchas de las personas con las que habló le aseguraron que tienen que pelear para poder concretar sus derechos básicos y que a menudo sufren rechazo por esos logros. 

“Semejante estira y afloja por los derechos de quienes pertenecen a ciertos grupos raciales y étnicos es incompatible con la sólida protección nacional de los derechos inalienables consagrados en las normas internacionales de derechos humanos ratificados por Estados Unidos”, enfatizó.

Estereotipos y chivos expiatorios

Alertó de la creación y refuerzo de estereotipos y del uso de chivos expiatorios contra personas de algunas comunidades, incluidos individuos negros, latinos, inmigrantes, asiáticos, comunidades judías, musulmanes y árabes. 

Ashwini afirmó que algunas personas temen por su seguridad y por el futuro de sus comunidades. “Una persona ilustró acertadamente el clima actual como ´un polvorín, donde no sabemos qué explotará a continuación´”, apuntó.

La experta consideró que los asesinatos de George Floyd, Breonna Taylor y muchos otros, así como el impacto racialmente dispar del COVID-19 y las protestas a gran escala por la justicia racial en 2020 colocaron algunas de las realidades del racismo sistémico persistente en la conciencia estadounidense, lo que acarreó un fuerte compromiso con la justicia racial y las iniciativas diseñadas por la administración Biden-Harris para mejorar la equidad racial.

Sin embargo, insistió en que las manifestaciones multifacéticas de racismo sistémico que se refuerzan mutuamente perduran, según atestiguó en cada estado que visitó.

“Estas formas de racismo impactaron a aquellos de grupos racialmente marginados en cada etapa de sus vidas, histórica, sistemática e institucionalmente”, acotó Ashwini.

Es preciso abordar eficazmente la supremacía blanca 

Por lo mismo, añadió que en un momento tan crítico, es vital que el gobierno estadounidense, incluidas las autoridades federales y estatales, “se ocupe urgentemente el odio generalizado y mantenga el rumbo para eliminar el racismo sistémico y la discriminación racial”. 

Ese objetivo, abundó, requerirá “una inversión significativamente mayor para lograr mejoras integrales en la participación política, pública y cívica de aquellos pertenecientes a grupos racialmente marginados, y nuevas acciones para aumentar la civilidad del clima político y social”. 

Ashwini también hizo hincapié en la urgencia de que los esfuerzos contra el racismo en Estados Unidos se basen en abordar eficazmente la supremacía blanca, los desequilibrios de poder subyacentes y los factores históricos del racismo y la discriminación racial.

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