El virus de la incertidumbre

10 de Julio de 2020
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incertidumbre

Quien nos iba a decir cuando recibíamoscon alegría este año 2020, que un virus nuevo iba a entrar de golpe en nuestrasvidas para cambiar todos nuestros planes.

ERTES, bodas canceladas, tratamientosmédicos en proceso paralizados, vacaciones programadas suspendidas, fiestaspopulares aplazadas… . Son muchas las situaciones que hemos vivido estos mesesy que reflejan el gran cambio al que nos estamos enfrentando. Un cambio ennuestra forma de relacionarnos, un cambio de nuestros hábitos higiénicos ytambién un cambio a lo hora de enfrentar el futuro.

A día de hoy, finalizada la desescaladay en la nueva normalidad, todavía hay muchos negocios tratando de reinventarse,padres que no saben en que condiciones volverán sus hijos al colegio enSeptiembre, rebrotes que ponen en jaque la recién recuperada libertad demovimientos y otros cientos de ejemplos que podría añadir.

Este virus nos ha llevado sin tregua ala incertidumbre. Pero, ¿estábamospreparados para esta incertidumbre?

Muy probablemente, no.  Avanzaba al principio que esta situación taninesperada ha roto todos nuestros planes y esto en un contexto claro, unasociedad que en general tiende a la planificación y a vivir en el futuro másque en el presente. Una sociedad que a menudo olvida algo tan maravilloso comoes la improvisación y el disfrute natural.

Para la psicologíasocial la incertidumbre es una necesidad de cierre cognitivo, es decir, unanecesidad de la persona para dar respuesta inmediata a cualquier cuestión quese plantea en su vida y que resulta confusa o ambigua. Si este cierre cognitivono se produce, la consecuencia a menudo es la ansiedad.

Tal y como describíamos, una solución rápida no pareceposible en este momento y es fácil sentirse inseguro, vemos un futuro con muchodesconcierto y pocas certezas y esto se manifiesta en nuestras emociones, conductasy pensamientos que a menudo y si no ponemos remedio, pueden llevarnos aldesajuste emocional.

Sin embargo, ¿esposible mejorar la tolerancia a la incertidumbre? ¿Sortear la ansiedad queproduce?

Desde luego que sí, aquí os dejo algunasrecomendaciones:

  • Vive en el presente. Nos guste ono, es el único momento que podemos vivir es el aquí y ahora, así queanticiparnos a situaciones y problemas sólo nos lleva al desajuste emocional.El mañana llega sólo, así que centrémonos en el hoy.
  • Acepta la incertidumbre y reconoce tu miedo. A menudo ponemos resistencia a aceptar lo que nos ocurre y sin embargo esel primer paso siempre para superarlo.

La situación actual noes personal y nos afecta a todos (a cada uno en sus circunstancias). Aceptar laexperiencia nos va a ayudar a reducir la ansiedad, haciendo que nuestro cuerpo se relaje y abandone ese estado a ladefensiva.

  • Pasa a la acción. Alimentandolas preocupaciones, nuestra capacidad para enfrentarlas se reduce, así que elobjetivo es centrarnos en las cosas que sí podemos hacer.

Hay un ejercicio queme gusta especialmente, es el “circulo deinfluencia”de Stephen Covey. Consiste enescribir en primer lugar nuestras preocupaciones alrededor de un círculo ypreguntarnos a continuación qué acciones concretas puedo hacer para resolvercada una de esas cuestiones.

Con nuestras respuestas, vamos a dibujar el círculo de influencia, más pequeño, recogiendo las acciones que dependen de mí para enfrentar nuestras preocupaciones. De este modo, el foco está puesto en lo que está en nuestras manos y esto ayuda a reducir la ansiedad.

  • Cuida tus pensamientos. Es momentopara ser realistas y evitar pensamientos premonitorios nocivos en torno alfuturo. Ponernos en escenarios catastróficos, quitarnos la posibilidad deinfluir en algo en nuestro destino, dejarnos llevar por pensamientosdestructivos nos lleva nuevamente al malestar emocional, así que controlemosmantengamos a raya estos pensamientos.
  • Practica actividades que te lleven al bienestar: Ejercicio físico, bailar, pintar, cocinar, charlar con amigos… . Cada unotiene las propias, pero cuando se practican aquellas actividades que nos gustan,se liberan neurotransmisores que aumentan la sensación de bienestar. 
  • Aléjate de la rutina: Realizaracciones diferentes cada día y romper con las rutinas, incluso en las cosas másbásicas (la ruta hacia el trabajo, los alimentos del desayuno, coger las cosascon la mano contraria a la habitual…) favorece una actitud proactiva y generaapertura de mente, que será una buena aliada para abrirnos también a cualquiercosa nueva.

Lo que es evidente esque el tiempo de vivir con todo bajo control, y si es que alguna vez existió,ya no existe. Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos vivir con pazinterior, es cuestión de aprender a aceptar y gestionar la incertidumbre quenos rodea. Es momento de fluir.

Si tienes alguna duda y quieres contactar conmigo, puedes hacerlo enviandoun email a [email protected]

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