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Esperanzas, esperpento y mordidas

De Alianza a Partido Popular, la trayectoria de esa fuerza política ha estado marcada por el escándalo

Pedro Mayor Calvo
Pedro Mayor Calvo
Coportavoz de Iniciativa Repúblicana Española (IRE)
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análisis

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En vida de Manuel Fraga, uno de los Siete Magníficos que fundaron la Federación de partidos de Alianza Popular en el que convivían desde Acción Democrática Española de Federico Silva Muñoz hasta Unión Nacional Española, extrema derecha de Gonzalo Fernández de la Mora, se escucharon frases durante el VII Congreso que marcarían la actuación de su refundación, cuando Fraga designó a José María Aznar como hijo sucesor en un nuevo partido. Pasaron del «tenemos que vernos» al «¿qué hay de lo mío?» en un suspiro. De Alianza a Partido Popular.

En el camino, el que fuera mano derecha fiel de Fraga, Jorge Verstrynge, había caído en comicios municipales frente a don Enrique Tierno Galván, de forma similar a la batalla electoral que mantuvieron Jacques Chirac y François Miterrand. Verstrynge, conocedor de la política francesa, debió pensar que vivía en la Galia pero le salió el tiro por la culata y acabó guillotinado por el Calzón de Palomares. Alianza Popular no paga traidores… O sí. El extremeño Antonio Hernández Mancha, con gafas parecidas a su antecesor, senador en el Parlamento andaluz, fue un efímero dirigente, tan poco querido entre los suyos como el anterior, rivalizando con Aznar, protegido de Manuel Herrero de Miñón. El «pobre» Hernández Mancha es desde 2014 consejero independiente de Enagas. No le iban a dejar con una mano delante y otra detrás, que tampoco es cuestión…

Jorge Vestrynge Rojas pasó al Grupo Mixto en el Congreso, afiliado al PSOE y asesorando a Paco Frutos después, cuando éste fue el candidato por Izquierda Unida a la presidencia del Gobierno, firmando un acuerdo con Joaquín Almunia (otro pobre), en el año 2000. Verstrynge se sumó a Podemos en 2014, siempre admirador de De Gaulle.

Queda reflejo de ello en su libro autobiográfico Memorias de un Maldito, ed. Grijalbo, 1999.

Desde aquellos tiempos hasta hoy, en el Partido Popular las reyertas y disputas internas han sido siempre silenciadas -como si de la corte de los Borgia se tratara-, saliendo a cuentagotas alguna noticia económica o financiera, que ellos se quieren mucho y están apoyados por las direcciones de la CEOE y Cámaras Agrarias y de Comercio…

El «¿qué hay de lo mío?» fue, es y será su alegría de vivir, a costa de acuerdos verbales -escribir deja rastro-, vertebrados desde la Conferencia Episcopal y la secta Opus Dei que, desde sus hordas diarias, marca la pauta a seguir para consolidar sus intereses. Sin ir más lejos, la de hoy, 19 de febrero, que acaba así: «… Sé esclavo de este culto cotidiano a Dios y te aseguro que te sentirás constantemente alegre…»(Surco. 994)

¿Alguna duda?

Por cierto, ¿qué hay de lo mío?

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