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Estados Unidos aprovechó un vacío legal para ejecutar matanzas de civiles en Afganistán

Los estrategas militares incluían daños colaterales potenciales en el cálculo previo a las operaciones: cuántas mujeres y niños no combatientes estaban en riesgo de morir, cálculos que eran absolutamente erróneos

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análisis

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El Ejército de Estados Unidos tiene prohibido proporcionar entrenamiento y equipo a las fuerzas de seguridad extranjeras que cometen «violaciones graves de los derechos humanos internacionalmente reconocidos».

La Ley Leahy, bautizada así por el senador Patrick Leahy, se aplica a la asistencia militar para unidades extranjeras financiada a través de los departamentos de Defensa o de Estado. Sin embargo, esta ley no limita las actividades de la CIA como, por ejemplo, las Unidades Cero de Afganistán.

El propio Leahy ha afirmado que cree que los requisitos de derechos humanos de la ley deben ampliarse para «cubrir ciertas operaciones antiterroristas que involucran a fuerzas especiales estadounidenses y socios extranjeros. El apoyo de Estados Unidos a las fuerzas de seguridad extranjeras, ya sea a través del Departamento de Defensa, el Departamento de Estado, la CIA u otras agencias, debe estar sujeto a la supervisión efectiva del Congreso para que cuando se cometan errores o delitos, los responsables rindan cuentas».

La posición política debe ser coherente y, si un Ejército tiene limitaciones cuando se producen graves violaciones de los derechos humanos, los servicios de inteligencia también deben tener ese control, sobre todo cuando por detrás hay una agencia como la CIA, que cuenta con muchos recursos económicos para ejecutar acciones de este tipo.  

Las operaciones militares estadounidenses están bajo la jurisdicción de los comités de Servicios Armados del Senado y el Congreso. La supervisión de la CIA y otras agencias de inteligencia está a cargo de comités separados que realizan la mayoría de sus reuniones y audiencias en secreto. 

Por ley, las agencias están obligadas a mantener al Congreso plena y actualmente informado de todas las operaciones encubiertas. El personal del Comité de Inteligencia tiene la autoridad para solicitar a la CIA documentos y testimonios sobre misiones clasificadas como, por ejemplo, el apoyo a las Unidades Cero que operaron en Afganistán.

Sin embargo, los dos comités que supervisan a la CIA no disponen de los recursos mínimos para monitorizar las complejidades de las operaciones paramilitares en países extranjeros. 

El Pentágono y el Departamento de Estado han creado  procedimientos muy rigurosos para asegurarse de que las unidades extranjeras cumplan con los requisitos de la Ley Leahy. Los comités de supervisión de inteligencia, con personal escaso, no están configurados para rastrear lo que sucede en el terreno cuando los oficiales militares estadounidenses prestados a la CIA trabajan con unidades de élite en el interior de Afganistán, Somalia Siria.

Sin embargo, el hecho de que el Congreso no extienda la Ley Leahy a las agencias de inteligencia no es una coincidencia. En realidad, todo parece indicar que el actual escenario está diseñado para que, precisamente, la CIA no tenga ningún tipo de supervisión.

Matanzas en Afganistán

En Afganistán, la CIA adiestró y prestó apoyo a las llamadas Unidades Cero y sus misiones resultaron fatídicas para los civiles no combatientes. Los datos proporcionados por una investigación de la periodista Lynzy Billing demuestran que cerca de 500 civiles murieron en 107 incursiones. Es casi seguro que este número sea un recuento muy corto. Si bien algunas redadas resultaron en la captura o muerte de dirigentes de Al-Qaeda que formaban parte de la famosa baraja, otras mataron a transeúntes o parecían atacar a personas sin una razón clara.

Por otro lado, un número elevado de incursiones se basaron en inteligencia defectuosa de la CIA y otros servicios de espionaje de Estados Unidos. Dos soldados afganos de la Unidad Cero describieron las redadas a las que fueron enviados en las que dijeron que los objetivos fueron elegidos por Estados Unidos.

El exjefe de inteligencia de Afganistán reconoció que las unidades a veces se equivocaban y mataban a civiles. Supervisó las Unidades Cero durante un período crucial y estuvo de acuerdo en que nadie pagó por las consecuencias de esas incursiones fallidas.

La implicación de Estados Unidos en estas operaciones se ratifica en el hecho de que los soldados afganos no estaban solos en las incursiones. Los soldados de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos que trabajaban con la CIA a menudo se unían a ellos. Los soldados afganos reconocieron a Billing que, en las redadas, normalmente estaban acompañados por al menos 10 soldados de las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses.

Los planificadores militares incluyeron daños colaterales potenciales en el que se calculaba cuántas mujeres, niños y no combatientes estaban en riesgo si la operación salía mal. Esos pronósticos a menudo eran muy erróneos, pero a nadie parecía importarle realmente. Las incursiones nocturnas eran una mejor opción que los ataques aéreos, pero las redadas corrían el riesgo de crear nuevos reclutas insurgentes.

Por otro lado, a causa de que las Unidades Cero operaron bajo un programa de la CIA, sus acciones fueron parte de una guerra clasificada, con las líneas de responsabilidad tan oscurecidas que nadie tuvo que responder por las operaciones que salieron mal. La responsabilidad de  Estados Unidos en estas operaciones quedó discretamente encubierta por un vacío legal que permite a la CIA, y a cualquier soldado estadounidense prestado a la agencia para sus operaciones, actuar sin el mismo nivel de supervisión que el ejército estadounidense.

Las agencias militares y de inteligencia estadounidenses han confiado durante mucho tiempo en las incursiones nocturnas de fuerzas, como la Unidad Cero, para luchar contra las insurgencias en todo el mundo. La estrategia, una y otra vez, ha provocado indignación por su dependencia de informes inteligencia a veces defectuosos. En 1967, el Programa Fénix de la CIA usó incursiones de matar y capturar contra la insurgencia del Viet Cong en el sur de Vietnam, creando un intenso desprestigio público. A pesar de la ignominiosa reputación del programa (un estudio del Pentágono de 1971 encontró que solo el 3% de los asesinados o capturados eran miembros del Viet Cong), parece haber servido como modelo para futuras operaciones de redadas nocturnas.

En Afganistán, los soldados de la Unidad Cero irrumpieron en los hogares por la noche y mataron a civiles en más de 30 localizaciones diferentes. Ningún funcionario afgano o estadounidense lo investigó. En uno de los casos que investigó Billing, un joven de 22 años llamado Batour fue testigo de una redada que mató a sus dos hermanos. Uno era profesor y el otro estudiante universitario.

No se proporcionó ningún tipo de explicación a los familiares de los muertos sobre por qué estos individuos en particular fueron atacados y de qué delitos fueron acusados. A las familias que buscaron respuestas de los funcionarios provinciales sobre las redadas se les dijo que no se podía hacer nada porque eran operaciones de Unidad Cero.

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4 COMENTARIOS

  1. En Afganistan,en Irak,en Libia,en Vietnam,en Corea,en Panama,en Siria…la lista es interminable,es el pais mas asesino de todo el sigloXX y lo que va del XXI.
    Afortunadamente el planeta va a cambiar de imperio,lo malo que se repetira que cada vez que cae un imperio,cae matando.

  2. Yo creo que EUA ya están en la lista de desaparecidos. Los sionistas se lo llevarán por delante, espero que no tarden. La historia dice que cuando un imperio se siente imbatible es cuando cae. Hoy ya hay algunos imperios y muchos países que pueden ayudar a anular el imperio criminal americano. Demasiadas muertes en su haber como para desearle larga vida. Debe desaparecer y con él el sionismo y el nazismo. Vamos comprendiendo la diferencia entre judíos y sionistas. Los primeros sufrieron el genocidio contra ellos del nazismo y, comprenden el genocidio sionista contra Palestina. La cruz gamada y la estrella gamada son hijos del mismo diablo. En la ONU son 180 contra 3. Algún resultado dará.

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