Las vacunas contra el Covid-19 no generan «inmunidad esterilizadora»

07 de Enero de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Vacunas Covid19

La variante ómicron del Covid-19 y su rápida propagación, incluso entre las personas que habían recibido la pauta completa más la dosis de refuerzo de la vacuna, ha generado en las últimas semanas alarma y ha dado pábulo a quienes no creen en la eficacia de estos tratamientos porque daba la sensación de que las vacunas no estaban funcionando.

Andrew Lee, profesor de Salud Pública en la Universidad de Sheffield (Reino Unido), se preguntaba si las vacunas estaban protegiendo contra la infección por coronavirus y reiteraba el hecho de que hay amplias evidencias de los tratamientos que se están aplicando en la actualidad no están siendo muy efectivas a la hora de evitar la infección de las personas vacunadas o que propaguen la infección.

«Eso estuvo gráficamente ilustrado por el evento súper propagador que tomó lugar en las Islas Feroe donde 21 de 33 trabajadores de la salud que estaban triple vacunados y asistieron una reunión privada se contagiaron de ómicron. Además, sucedió a pesar del hecho que varios se habían hecho una prueba PCR o de antígeno 36 horas antes del evento», afirma Lee en un artículo publicado por The Conversation.

Las personas que están en contra de la vacunación contra el Covid-19, los llamados negacionistas o antivacunas, podrían tomar esta afirmación como una corroboración de la tesis de que las vacunas no funcionan. Sin embargo, los contagios entre las personas que han recibido la pauta completa del tratamiento no es algo inesperado porque las vacunas no ofrecen lo que los científicos llaman «inmunidad esterilizadora», es decir, una prevención total de la infección.

«Nadie ha afirmado que las vacunas de covid ofrezcan inmunidad esterilizadora y que puede ser una meta alcanzable. En el mejor de los caos, ofrecen protección débil contra la infección. No obstante, esta protección débil podría ayudar a ralentizar la propagación de la infección. Lo que sí hacen las vacunas es proveer una protección excelente de otro tipo. Hasta ahora, las vacunas han demostrado que son muy buenas para prevenir la enfermedad severa. Esta protección es igualmente importante, si no más, porque mantienen a la mayoría de las personas infectadas lejos de los hospitales y de la muerte», señala Lee en su artículo.

Los datos de los servicios de sanidad de los diferentes países así lo demuestran porque, por ejemplo, la protección que ofrecieron contra la variante delta superó el 90% y sólo fue decayendo a medida que pasaron los meses.

La variante ómicron lo que vino a certificar es que, a causa de las diferentes mutaciones del virus, las vacunas de Pfizer o AstraZeneca ofrecían una protección inferior que fue restablecida con la dosis de refuerzo, sobre todo en las personas con mayor vulnerabilidad.

Sin embargo, ómicron, a pesar de que es una variante menos severa que las anteriores, sigue siendo peligrosa, sobre todo para las personas no vacunadas. Además, para quienes defienden el contagio masivo para lograr la inmunidad de rebaño, el profesor Lee pone en duda que sea una solución dado que aún no existe la inmunidad esterilizadora.

Nadie puede negar, ni siquiera los defensores más radicales de la vacunación, que las reinfecciones ocurren tanto en las personas vacunadas como en la que se han negado a recibir el tratamiento. «Aunque las infecciones de ómicron parecen ser menos severas, su mayor riesgo de contagio significa que más personas se están infectando. Es más, Reino Unido está registrando sus niveles más altos de infección en los últimos dos años. De manera que las vacunas no son la única solución. Otras medidas de protección, como las mascarillas, más pruebas y mejor ventilación, juegan un papel importante. Las semanas venideras auguran ser un desafío a medida que la gente regresa al trabajo y las escuelas después de las vacaciones, lo que podría conducir a más infecciones», advierte el profesor Lee.

No obstante, la situación es mejor que la que se vivió hace un año durante la segunda ola y esto es gracias a los altos niveles de vacunación en los países más desarrollados. «La pandemia está gradualmente haciendo la transición hacia una situación endémica.  En ese momento, el virus todavía estará presente, pero la enfermedad será más predecible. Habrá niveles altos de la población con inmunidad ya sea por vacunación o infección natural que significarán menos hospitalizaciones y muertes relacionadas con el Covid-19.  Se requerirán inmunizaciones anuales, particularmente de los más vulnerables, para mantener una protección de inmunidad para ellos. Pero todavía no hemos llegado a eso. Los virus mutan todo el tiempo y probablemente otras variantes de Covid surgirán en el futuro que puedan evadir la inmunidad y causar reinfecciones, como pasa con los coronavirus humanos comunes y la gripe de la influenza. Aunque por suerte ómicron parece ser menos severa, permanece el riesgo del surgimiento de más variantes que puedan incluir una más severa. Las vacunas siguen siendo la mejor opción contra éstas», concluye el profesor Lee.

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