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Interinos: El Síndrome del Sheriff de Nottingham

Josep Jover
Josep Jover
Abogado especializado en Derechos Humanos de Tercera Generación y gestor de conflictos. Es uno de los juristas más importantes en Derecho de la Unión europea donde ha llevado frente al TJUE novedosos casos
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análisis

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Definiríamos este síntoma como la acción de robar de los más desprotegidos para beneficiar a los más afortunados, recordando la literatura y la cultura popular inglesa. En las leyendas de Robin Hood, el Sheriff de Nottingham es a menudo retratado como el principal antagonista, que recauda impuestos excesivos a los pobres, actuando en interés del Príncipe Juan, con el fin de enriquecer aún más a la nobleza y a sí mismo.

Creo que debemos utilizar este término para describir tales acciones o políticas en contraposición con la historia de Robin Hood, aquella figura mítica, que roba a los ricos para dar a los pobres. Frente al ideal de justicia social representado por Robin Hood, el Sheriff de Nottingham ha pasado a la historia favoreciendo a aquellos que ya están en posiciones de poder y riqueza a expensas de los más vulnerables.

Pues bien, visto lo visto, aquí en España, se puede afirmar sin ambages que nuestros altos magistrados, a la par de un ego descomunal, padecen del síndrome o el virus del Sherif de Nottingam.

Personalmente, creo que se les inocula en la Escuela Judicial, donde les explican que son imprescindibles para que funcione el mundo, quienes son poderosos y quienes no, y que ellos son los elegidos para salvar a la sociedad española de los desvíos extremistas, perteneciendo todos los demás, salvo ellos, a la casta de los impuros. Fuera del círculo virtuoso encontramos, incluso, a esos jueces que en Bruselas, Estrasburgo, Luxemburgo y otras partes de Europa que les dicen que aquí hacen las cosas mal. Ese síndrome se va haciendo más fuerte en cuanto van subiendo de escalafón.

Solo así se pueden explicar sentencias como la de las cláusulas suelo, de los interinos, Intereses hipotecarios, preferentes o los ataques inmisericordes a pequeños accionistas como los del Popular, etc.

Como al Sherif de Nottingam les importa poco como vive, como sufre y como está la sociedad de la que se dice que son alta autoridad, y no se consideran un servidor público.

Así, si quien manda dice que hay que cortar Telegram, pues se corta, que para eso se es Juez de la Audiencia Nacional.

Y si después hay que decir, que no sabía qué es eso de Telegram, pues se dice, porque nadie se atreve a rechistar. Y posiblemente, esa sea la peor parte de la fotografía que hemos visto.

Tenemos jueces que se pueden permitir el lujo de vivir aún en el siglo XX, otros que en conferencia y frente al público admiten que han mentido a sus compañeros jueces franceses, y otros, como los de la Sala Tercera del Supremo, que castigan con abusivas costas a los funcionarios interinos por ser tan levantiscos. Unos y otros haciendo vista gorda a las actividades de los poderosos, porque deben seguir siéndolo y cascando a los humildes y a los que no piensan igual, porque Robin de Lockgsley no existe. ¿… O sí, y son cientos de miles?

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