La industria militar norteamericana ya conspira contra Trump

La decisión del magnate neoyorquino de romper relaciones con los aliados causa pavor a las grandes multinacionales que exportan miles de millones a Europa

04 de Marzo de 2025
Actualizado el 05 de marzo
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Sede de Lockheed Martin, uno de los principales fabricantes de armas.
Sede de Lockheed Martin, uno de los principales fabricantes de armas.

Donald Trump convierte a Europa en enemiga de Estados Unidos y abre la puerta a Putin para que pueda invadir otros países después de Ucrania. El nuevo orden mundial instaurado por el trumpismo causa pánico en el viejo continente, que ya ha movido ficha. Von der Leyen ha anunciado un rearme de Europa que necesitará de 800.000 millones de euros (el plan bautizado como ReArm Europe). Esta inversión requerirá de un impulso a la industria europea, de dinero en investigación para Defensa, de ingentes cantidades para sostener ejércitos inmensos. Los europeos han entendido el mensaje hostil del nuevo inquilino de la Casa Blanca y han reaccionado: urge ser autónomos del Tío Sam, que durante más de un siglo ha ejercido el papel de protector y gendarme del mundo libre.

El flanco oriental europeo ha quedado desguarnecido y a merced de Putin y en Bruselas han entrado las prisas porque el Kremlin puede mover tropas hacia Occidente en cualquier momento. Vamos tarde, y los líderes del club de los 27 han acordado dar los primeros pasos hacia la creación de un Ejército europeo, un proyecto que lleva años aparcado y que ahora se antoja como la gran panacea para contener las ansias expansionistas de Moscú. Con todo, no hay unidad de acción en la UE. Algunos países apuestan por acelerar el plan ReArm Europe. Otros, los que se encuentran en la órbita de Rusia como Hungría, prefieren ser prudentes. Y esa Europa de dos velocidades en lo militar juega a favor de Putin.

Ahora bien, ¿cómo se ve esta convulsión internacional al otro lado del Atlántico, entre las grandes multinacionales armamentísticas norteamericanas que hasta ahora tenían a los europeos como clientes preferentes? Con recelo al plan de Trump que ha puesto patas arriba el tablero global. La teoría aislacionista del magnate neoyorquino no convence, ya que puede ocasionar grandísimas pérdidas al sector. Pérdidas de miles de millones de dólares. Y esto preocupa y mucho a los empresarios fabricantes de armas. El material que antes se producía en EE.UU. y se exportaba a los países europeos quedará en stock. Los almacenes se llenarán de armamento que la UE ya no adquirirá y este cortocircuito comercial afectará a las acciones en Bolsa de las grandes corporaciones, que caerán en picado. A esto se suma que Trump ha ordenado congelar toda ayuda militar a Ucrania; hablamos de decenas de miles de millones de dólares (tanto como 120.000 millones) metidos en el cajón. Menos misiles Patriot para el Gobierno de Zelenski, menos proyectiles M107. Otro factor que enfriará la cadena productiva en las fábricas del sector militar estadounidense. Otro palo a los intereses financieros de este lobby tan influyente como poderoso.

Compañías como Lockheed Martin, el mayor fabricante de armas del mundo que produce aviones de combate como el F-35 y helicópteros como el Black Hawk; Boeing (especializada en equipos militares como aviones de combate y sistemas de defensa); Northrop Grumman, Raytheon Technologies y General Dynamics tiemblan ante los delirantes proyectos de Trump, que parece empeñado en arruinar la economía yanqui. La producción se ralentizará como ya está ocurriendo con empresas de automoción afectadas por la guerra de los aranceles iniciada por la Admnistración trumpista. Se sabe que los grandes magnates del sector de las armas han reaccionado con preocupación ante la decisión del nuevo presidente de romper relaciones con Europa. Con preocupación y también con malestar ante las decisiones suicidas de un tipo que llegó a la Casa Blanca prometiendo hacer América grande otra vez pero que, al paso que va, puede ocasionar una recesión económica de dimensiones históricas. “Hay un antes y un después tras la llegada al poder de Trump. En un mundo globalizado el aislacionismo empresarial es una mala receta, ya que pone en peligro la estabilidad de muchas industrias. El hundimiento de una multinacional militar en Bolsa puede crear un efecto dominó. La crisis empezará por Estados Unidos, pero se extenderá también a Europa. Más tarde o más temprano nos llegará ese tsunami”, asegura un experto en estrategia militar vinculado a una gran firma norteamericana.

En ese escenario más bien oscuro que se plantea con el trumpismo, la idea de crear un Ejército común europeo toma cada vez más fuerza. El acercamiento de Donald Trump a los postulados de Vladimir Putin puede suponer el final de las relaciones militares entre Europa y Estados Unidos tal como se conocen hasta ahora. El Ejército europeo podría funcionar en un plazo relativamente corto desde el punto de vista institucional y tecnológico, pero los expertos señalan que el principal impedimento es la falta de armamento propio. “Tecnológicamente sí que tenemos esos conocimientos, pero industrialmente estamos bastante deficientes”, explica el analista de defensa Guillermo Pulido.

La situación de absoluto caos que ha creado Trump puede llevar a los magnates de la industria de armas a mover ficha. Ya se sabe lo que, a propósito del “complejo industrial-militar”, dijo Eisenhower en aquel célebre discurso de despedida a la nación del 17 de enero de 1961. “Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y ese riesgo se mantendrá. No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos”. El poder de este conglomerado que hunde sus raíces en el Pentágono es inmenso. Y no va a permitir que los delirios de un megalómano narcisista con ínfulas de matón de discoteca le hundan el negocio. Un fuerte hedor a conjura planea por Washington. Hay quien ya apuesta por deponer al loco antes de que el loco lo vuele todo por los aires.

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