Las políticas de Trump matan: más tuberculosis, sarampión, polio y sida en todo el mundo

Los expertos advierten de que la cancelación de programas de vacunación y prevención provocará un rebrote de enfermedades antes controladas

26 de Marzo de 2025
Actualizado a las 11:34h
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Sede de la OMS, que advierte de que las políticas de Trump matan
Sede de la OMS, que advierte de que las políticas de Trump matan

Las políticas de recortes de Donald Trump matan. La Organización Mundial de la Salud ha advertido al Gobierno de Estados Unidos de que los recortes en la financiación de los programas contra la tuberculosis, que es la enfermedad infecciosa más mortífera del mundo, ponen en peligro “millones de vidas”. Precisamente hoy, Cataluña investiga un brote de esta enfermedad con más de 25 afectados en Barcelona y su área metropolitana. El origen de los contagios es un paciente que sufre “complejidad social extrema” y que ha protagonizado varias “fugas hospitalarias”, según informa El País.

En un mundo globalizado, lo que pasa en África o en Asia repercute directamente en Europa. Si se baja la guardia, tal como ha hecho Trump al congelar fondos de prevención contra enfermedades, epidemias como la tuberculosis, la malaria, el sarampión o el sida rebrotarán con fuerza. En las últimas dos décadas, los programas contra la tuberculosis habían salvado más de 79 millones de vidas. Solo el año pasado evitaron 3,65 millones de muertes. Los expertos advierten de que en poco tiempo enfermedades que estaban controladas o erradicadas emergerán de nuevo y de forma mucho más virulenta. El Gobierno Trump no cree en la prevención, tampoco en las campañas de vacunación, y esa negligencia la pagará el mundo en su conjunto. Prueba de esta desidia es que en las últimas semanas se ha desatado una epidemia de sarampión en Estados Unidos. En los últimos días, Texas y Nuevo México han informado de 59 nuevos casos para un total de 228 infecciones en ambos estados. La primera víctima fue un niño en edad escolar sin vacunar.

Los progresos alcanzados contra la tuberculosis y otras enfermedades se habían logrado gracias a la ayuda de los países ricos al Tercer Mundo, especialmente gracias a las aportaciones de la primera potencia del mundo. En esa línea, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) –que el presidente estadounidense ha ordenado desmantelar–, jugaba un papel fundamental. Sin embargo, la OMS advierte de que los abruptos recortes de fondos de la Casa Blanca trumpista amenazan con arruinar los logros obtenidos con tanto esfuerzo, poniendo a millones de personas, especialmente a las más vulnerables, en grave riesgo para su salud.

Sobre la base de los datos comunicados por los programas nacionales de tuberculosis a la OMS y los informes presentados por el Gobierno de Estados Unidos al sistema de informes de acreedores de la OCDE, el Ejecutivo estadounidense ha proporcionado entre 200 y 250 millones de dólares anuales en financiación bilateral para la respuesta a la tuberculosis en el ámbito nacional. Esta financiación representó una cuarta parte del monto total de los donantes internacionales para la tuberculosis.

Los recortes de fondos para 2025 tendrán “un impacto devastador” en los programas de tuberculosis, según la OMS, particularmente en los países de ingresos bajos y medianos que dependen en gran medida de la ayuda internacional, dado que Estados Unidos ha sido el mayor donante bilateral. Lógicamente, si se suspende el envío de medicamentos a las zonas afectadas, la enfermedad se expande exponencialmente. El mal se trata con antibióticos específicos, pero es necesario completar el tratamiento, que puede durar hasta varios meses. La OMS recuerda que es peligroso suspender la medicación antes de tiempo o sin consejo médico, dado que los bacilos que provocan esta enfermedad pueden desarrollar resistencias farmacológicas. En el siglo XIX, la peste blanca (así se la conocía) se cobró la vida de millones de personas.

Mientras tanto, continúa la cruzada de Donald Trump contra los proyectos de prevención e investigación sanitaria a nivel internacional. Ya ha puesto fin a la financiación de ONUSIDA, el proyecto conjunto de las Naciones Unidas contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). No solo ha dejado de financiar este programa, se han visto afectados unos 5.800 programas que luchan contra otras enfermedades como la malaria, la polio o la tuberculosis. Un duro golpe para miles de organizaciones y, en general, para la lucha internacional contra estas plagas.

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