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La reforma de las pensiones marca el futuro político de Sánchez y de Macron

España y Francia acometen la reforma del sistema de jubilación con medidas diferentes

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análisis

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Mientras en Francia millones de ciudadanos salen a la calle a defender sus pensiones, en España el Gobierno de coalición ha dado un gran paso adelante, con el aval de los sindicatos, a la hora de reforzar nuestro sistema de jubilaciones. Pedro Sánchez sacó pecho ayer tras el acuerdo alcanzado con Unidas Podemos y el visto bueno de Bruselas para la reforma de las pensiones, cuya “revalorización” defiende como “la mejor forma de garantizar un retiro digno” para la mayoría social.

Así lo reivindicó el presidente este sábado durante un acto en Huelva, en el que el PSOE ha presentado su lema para la precampaña de las elecciones de mayo: “Defiende lo que piensas”. Una consigna sobre la que ha girado buena parte del discurso de Sánchez, que ha cargado contra el Partido Popular, recordando la “respuesta neoliberal” que este dio desde el Gobierno a la crisis financiera.

El clima social en España parece controlado, pero en Francia ocurre todo lo contrario. Las aguas bajan revueltas, las manifestaciones se suceden y el Ejecutivo Macron parece estar más contra las cuerdas que nunca. La polémica reforma de las pensiones del Gobierno sigue adelante. El Senado francés dio luz verde a última hora de este sábado al controvertido proyecto impulsado por el presidente galo, a pesar de las multitudinarias protestas que se han sucedido en las últimas semanas en contra de esta medida, que eleva la edad de jubilación de los 62 a los 64 años. El Gobierno defiende los cambios como la única vía factible para garantizar el equilibrio financiero del sistema para 2030, ya que, si no se hiciera nada, estima que en una decena de años se acumularía un déficit de cerca de 150.000 millones de euros.

Tan solo unas horas antes de la aprobación de la ley, un millón de personas se manifestaban en toda Francia, según los convocantes, que precisaban que 300.000 de ellas se habrían concentrado solamente en las calles de París, si bien la Policía de la capital gala cifra en 48.000 los asistentes en la ciudad, mientras que el Ministerio del Interior ha confirmado 368.000 manifestantes en 251 concentraciones y manifestaciones en todo el país. La reforma es rechazada por los sindicatos, que piden hacer una “consulta” mientras el proyecto avanza en el Senado mediante un procedimiento acelerado.

Los legisladores han dado el visto bueno al proyecto de ley con 195 votos a favor y 112 en contra, noes que corresponden mayoritariamente a los grupos socialista, comunista y ecologista. La primera ministra, Élisabeth Borne, ha defendido que la medida, adoptada finalmente “tras 100 horas de debate”, es “un paso decisivo para llevar a cabo una reforma que asegure el futuro” de las pensiones de los franceses.

Por su parte, el ministro delegado de Cuentas Públicas, Gabriel Attal, ha subrayado que la reforma tiene como “único objetivo” poder “seguir pagando próximamente 20 millones de pensiones cada mes”. “Es por los franceses que no tienen otro patrimonio que su trabajo por lo que estamos trabajando para salvar este sistema”, asegura.

España y Francia son dos países que han optado por modelos de pensiones diferentes. El Gobierno de coalición español apuesta por que coticen más quienes mejores sueldos tienen y por dar la posibilidad al trabajador que se jubila de que escoja entre dos tramos a la hora de empezar a cobrar la pensión: elegir entre el período de cómputo actual de 25 años o ampliarlo a 29 pudiendo quitar los dos de peor cotización. Por su parte, Macron ha preferido alargar la edad laboral de los franceses, lo que lógicamente ha sido visto como un abuso por buena parte de la ciudadanía. De momento a Sánchez le está yendo bien con el plan Escrivá (hasta cuenta con el beneplácito de los sindicatos). Macron, sin embargo, tiene al pueblo y a los agentes sociales en contra. Las políticas que uno y otro están aplicando se han convertido en la prueba definitiva de que los europeos piden más ideología progresista y menos conservadora. Habrá que ver cómo se traducen ambos programas, el español y el galo, en las urnas en las próximas citas electorales. Sánchez se encuentra en una situación apurada (la derecha le saca dos puntos en las encuestas) pero con posibilidades de ganar. De celebrarse comicios hoy mismo, quizá Macron no revalidaría la presidencia y tendría que ceder ante la extrema derecha de Le Pen.  

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