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“Las postales que venden lo rural, lo idílico, algo que parece estar fuera del tiempo, son mentira”

‘Neocaos’, el nuevo cómic de Pere Joan, reflexiona sobre un urbanismo imposible y aborda con humor desbordante un tema siempre conflictivo y de actualidad

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análisis

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Pere Joan se prodiga lo justo en la producción de obras de formato largo, pero cada vez que aparece un nuevo libro del autor mallorquín es seguro que no va a ser uno más. Experimentando con los formatos narrativos y desarrollando una gráfica personalísima –combinando la línea clara con colores, formas y formas de representación alejadas de la mímesis tradicional–, ha creado su particular ruta de imaginación desbordante y humor unido a estrafalarias y elaboradas reflexiones sobre lo cotidiano. En esta ocasión pone el ojo y la palabra sobre la arquitectura y el urbanismo, sobre los convencionalismos y normativas. Publicado por Autsaider Cómics, este ¿ensayo-gráfico? se presenta este sábado 18 en Palma de Mallorca.

Es habitual que haya un salto acrobático entre cada uno de sus libros y el siguiente, recuerdo con especial sorpresa el que se produjo entre Nocilla Experience (con Fernández Mallo) y los 100 Pictogramas para un siglo (XX).  Entre Viaje a Cotiledonia (con Cristobal Serra) –su anterior libro si no recuerdo mal– y Neocaos podríamos hablar de cierta continuidad, tanto en ciertos aspectos formales, como en el sentido de oda a la imaginación. ¿Cómo definiría usted Neocaos?

Trata un tema poco habitual en el cómic: la arquitectura y urbanismo. Pero también otros temas: cambio de género, la creatividad, la originalidad y sus extravíos. O también, por ejemplo: ¿seguir la costumbre, lo normativo, o irse a los extrarradios de lo legal? Pero todo eso que puede parecer algo serio o algo tocho está tratado desde el humor y la ironía. Y para ello me propuse hacer un falso documental que mezclara diferentes formatos narrativos. El resultado es un caos organizado, reflexivo y divertido, con propuestas que pueden parecer locas.

Si el problema de la vivienda es algo generalizado, en Mallorca ya la cosa parece ser tremenda. ¿Viene de ahí su inspiración para este libro?

A mí me gusta conducir y cada vez que cojo el coche y recorro las carreteras de Mallorca veo que las postales que venden lo rural, lo idílico, algo que parece que está fuera del tiempo, son mentira. Y ya que el capitalismo parece que no tiene límites, yo no he puesto límites a la imaginación y me he inventado propuestas que a veces son locas y otras responden a problemas o demandas no resueltas.

Lo de la urbanización compulsiva de lo rural y esa fusión campo-ciudad, también se da mucho en su isla.

Desde luego que está hecho desde la idea que veo cada día en Mallorca (y desde otros sitios) de que la ciudad está progresivamente invadiendo el campo, pero el campo no invade la ciudad. Pero es un fenómeno que es casi universal. Aunque es más agresivo en los lugares que se han dedicado al monocultivo del turismo.

“Ya que el capitalismo parece que no tiene límites, yo no he puesto límites a la imaginación y me he inventado propuestas que a veces son locas y otras responden a demandas no resueltas”

De todas las propuestas de exótica arquitectura que plantea en Neocaos, ¿cuál es su favorita? ¿alguna la cree aplicable en el mundo real?

Hombre, la que tiene mejores vistas es la de construir sobre torres de comunicación abandonadas, pero realmente me encantaría ver la sustitución de muchas esculturas que “adornan” muchas de nuestras carreteras por gente que viviera ahí. Una comunidad rotondista que se moviera solamente de rotonda en rotonda. Eso sería un cambio sociológico interesantísimo y que ocuparía un espacio infrautilizado que no es campo ni ciudad. El rotondismo, sí.

Lo del chabolismo casi volitivo que plantea en Neocaos, ¿es un ejemplo más de cómo estamos dispuestos a comulgar con las ruedas de molino que plantea el sistema?

Es quizá una forma de impotencia mezclada con imaginación y una cierta radicalidad algo egoísta que no intenta cambiar el conjunto de la sociedad sino solo dar cabida a una necesidad individual. Pero yo también utilizo el término chabola como una forma de construir mis historias, que beben de muchas referencias y de cosas encontradas por ahí y por allá. Una narración que no funciona de forma lineal, sino que pone sobre la mesa todo el material que considero interesante y a partir de ahí construyo una narración poliédrica y a veces sorpresiva.

¿Qué trata de conseguir con este libro? ¿Confía en que Neocaos llegue a abrir los ojos de algún concejal de urbanismo?

¡Cuidado con los concejales de urbanismo, que los carga el diablo! Sí que me interesa la opinión de arquitectos o urbanistas, especialmente si estos no tienen intereses especulativos. A ver qué piensan de mis propuestas, que son casi como un espejo deformante ante el dominio del negocio del ladrillo que parece que todo lo puede y que es casi un nuevo Dios ante el que todos debemos rendirnos.

Y después de Neocaos, ¿qué tiene entre manos?

Ahora estoy con el guion para una autora joven que hará con él su primera novela gráfica. Es un trabajo interesante porque ella participa opinando mucho sobre lo que estoy escribiendo y lo dibuja a medida que voy avanzando con el texto. No es un guion cerrado. Y además tenía claro que lo tenía que dibujar una mujer. Veremos qué sale de esto. ¡Ah! Y es una historia de terror.

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