Mary Beard, la gran emperadora de Roma

17 de Diciembre de 2023
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Si hay una persona en el mundo que puede explicar la historia de la antigua Roma como nadie lo ha hecho hasta hoy, y eso que ha habido y hay grandes expertos en la materia, esa no es otra que la catedrática emérita de clásicas de Cambridge y premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales Mary Beard. Mediática gracias a sus dotes televisivas en programas divulgativos, la conocida historiadora nos acerca ahora a los emperadores con todo su esplendor y miserias a un tiempo.

En Emperador de Roma (Crítica), Beard humaniza a unos gobernantes tocados en apariencia con la varita mágica de la divinidad capaces de los peor que un ser humano puede atesorar en su interior. Ya se encarga ella sola de limpiarles esa pátina que la historia tradicional ha ido haciéndonos llegar para reducirlos a lo que realmente fueron: simples seres de carne y hueso ávidos de poder capaces de todo y contra todos los que osaran ponerse en su camino.

La clasicista británica explica en su texto de bienvenida a los lectores que Emperador de Roma “explora la realidad y la ficción de estos gobernantes del antiguo mundo romano preguntándose qué es lo que hicieron, por qué lo hicieron y por qué el relato de sus historias ha trascendido de forma tan extravagante y, a veces, escabrosa”. El poder, la conspiración y la corrupción es la triada sobre la que pivotaron estos gobernantes de aquel fastuoso imperio. Pero además Beard nos acerca aspectos cotidianos y sumamente prácticos de sus vidas, que es lo que realmente los humaniza y acerca al lector del siglo veintiuno: qué y dónde comían, con quién dormían, cómo viajaban… Así es como realmente nos podremos hacer una idea mucho más cercanas de aquellos conspiradores profesionales que hicieron de la corrupción y la satrapía un modo de vida.

El poder, la conspiración y la corrupción es la triada sobre la que pivotaron los gobernantes de aquel fastuoso imperio

Pero en vez de acrecentar el mito que ha existe en torno a estos personajes históricos, Beard nos advierte que este libro desmontará muchos clichés erróneamente dados por bueno a lo largo de los siglos hasta hoy mismo. “En Emperador de Roma hay menos psicópatas de lo que cabría esperar teniendo en cuenta las imágenes cinematográficas de la Roma imperial”, subraya la historiadora. Pero en ningún caso la prestigiosa divulgadora pretende elevar una enmienda a la totalidad de la historia en este sentido, nada más lejos de la realidad. Aquel mundo no era ni más ni menos cruel de lo que cabría pensar desde el punto de vista de un ciudadano crecido en el ambiente democrático del siglo veintiuno. Pero tampoco hay que negar que “el asesinato era la forma principal de resolver las disputas, tanto políticas como de cualquier otra índole”, explica Beard.

La mediática historiadora tiene una habilidad innata para intercalar explicaciones históricas perfectamente documentadas con detalles más o menos escabrosos y cotidianos de mandatarios capaces de ordenar matar a todo un emperador como Caracalla mientras vaciaba la vejiga. “El sistema romano no tenía ninguna norma establecida, ni en las herencias familiares (las grandes propiedades no acababan necesariamente en manos del hijo mayor), ni en la sucesión política. Esto permitía una mayor flexibilidad en cuanto a quién podía heredar el poder y la posición, con la ventaja de que en principio era mucho más fácil evitar a los candidatos inadecuados o impopulares”, explica Beard.

En definitiva, una obra para aprender, asombrarse y sobre todo disfrutar de una lectura apasionante, tanto o más que las propias historias que relata.

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