En el marco del Día Nacional de la Conciliación y la Corresponsabilidad, el Sindicato de Enfermería, SATSE, ha elevado una demanda clara y contundente al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones: reconocer de forma automática el derecho de las familias monoparentales a disfrutar del permiso por nacimiento correspondiente a ambos progenitores. Esta medida permitiría a estas familias acceder a 26 semanas de cuidado para el recién nacido, en lugar de las 16 actuales, una diferencia que representa una grave desigualdad en el trato hacia las madres solas y, sobre todo, hacia sus hijos e hijas.
La petición de SATSE no surge en el vacío. Diversos fallos judiciales recientes han dado la razón a enfermeras y fisioterapeutas que, con el respaldo de la asesoría jurídica del sindicato, decidieron reclamar este derecho negado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). En algunos casos, las profesionales se han visto obligadas a recurrir incluso al Tribunal Constitucional para conseguir lo que debería ser un derecho evidente: que sus hijos e hijas reciban el mismo tiempo de cuidados que aquellos nacidos en familias biparentales.
Un clamor judicial por la igualdad
La Justicia ha sido tajante. Lo que está en juego, señalan las sentencias, es la igualdad de trato hacia los menores, independientemente del tipo de familia en el que hayan nacido. Restringir el tiempo de cuidado en función de la estructura familiar supone una discriminación flagrante y contraria a los principios de equidad e interés superior del menor, consagrados tanto en la legislación nacional como en los tratados internacionales de derechos humanos.
SATSE coincide plenamente con esta visión. El sindicato considera inadmisible que un recién nacido en una familia monoparental solo tenga acceso a 16 semanas de atención directa cuando podría contar con 26 si su familia fuera biparental. “El tipo de familia no puede ser el factor que determine cuánto tiempo recibe un bebé los cuidados necesarios en sus primeros meses de vida”, aseguran desde la organización.
Una discriminación que tiene género
Pero esta desigualdad legal no solo afecta a la infancia. También golpea, de manera especialmente dura, a las mujeres. Según SATSE, al menos un 80% de las familias monoparentales en España están encabezadas por mujeres, lo que convierte esta restricción en un claro caso de discriminación indirecta por razón de género. Mientras el Gobierno afirma defender los derechos de las mujeres y promover la igualdad, mantiene una normativa que penaliza a quienes ya enfrentan en solitario la crianza de sus hijos.
“El discurso institucional en favor del feminismo no puede quedarse en palabras”, denuncian desde SATSE. “Esta es una medida concreta que afecta a miles de mujeres profesionales, muchas de ellas enfermeras y fisioterapeutas, que tienen que elegir entre cuidar a sus hijos y mantener su empleo”.
Conciliación real o desempleo forzado
La falta de este permiso extendido no es solo una cuestión de principios, sino también de consecuencias prácticas. El sindicato ha advertido que hay profesionales que, al no poder contar con el tiempo necesario para la crianza, se han visto obligadas a renunciar a contratos de trabajo, lo que las ha llevado a situaciones de desempleo con los consecuentes perjuicios económicos y laborales. Una realidad que choca de lleno con las políticas de fomento de la conciliación y la corresponsabilidad entre vida laboral y familiar.
Porque cuidar no puede ser un privilegio, sino un derecho. Y la igualdad, en la vida y en la crianza, no admite excepciones.
SATSE celebra que la Justicia se haya mostrado sensible ante esta problemática y espera que más sentencias continúen marcando el camino hacia un cambio definitivo de la normativa. Sin embargo, subraya que el reconocimiento de este derecho no debería depender de batallas legales individuales, sino ser una garantía automática para todas las familias.
Una reivindicación que no cesará
El sindicato ha asegurado que continuará defendiendo en los tribunales cada vulneración de derechos que afecte a las enfermeras y fisioterapeutas, así como a sus condiciones laborales, personales y familiares. Al mismo tiempo, hace un llamamiento al Gobierno para que deje de mirar hacia otro lado y actúe con coherencia: si de verdad se quiere una sociedad más justa, igualitaria y feminista, el reconocimiento de este permiso ampliado en familias monoparentales no puede seguir esperando.