Once años reinventando el cómic

22 de Marzo de 2024
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adrian bago_ONCE

Desde su aparición en 2012, Autsaider Cómics lleva agitando el panorama del cómic español en muchísimos aspectos. Empezando por la cuidadísima factura de sus publicaciones, su diseño editorial y acabados –asunto que estaba semi abandonado desde la desaparición del sello Sinsentido– y que ha contagiado a otros muchos editores para regocijo de lectores y coleccionistas. Al igual que la recuperación del underground como género y algunos de sus clásicos, género que estaba empezando a ser dejado de lado incluso por sus sellos insignia. Pues bien, en esta dinámica de trabajar terrenos abandonados y aparentemente baldíos, llega Once. Después de que prácticamente todas las editoriales de cómic en los últimos años hayan lanzado –y cerrado– su propia revista, Once aparece como el enésimo proyecto llamado al fracaso. O no. La revista presenta un aspecto inmejorable, marca de la casa. Tamaño, tintas poderosas y papel contundente. Un aspecto cuidado que potencia la puesta en valor del contenido. En sus 112 páginas reúne a todas las autoras y autores que han publicado en Autsaider, nacionales e internacionales.

Hablamos con varios de los autores insignia de la editorial sobre su participación en Once y su percepción sobre este tipo de publicaciones. Comenzamos charlandoo con su editor, Ata Lassalle, sobre el nacimiento y destino de esta revista.

Viendo las tendencias de este sector, donde el manga arrasa y la novela gráfica parece el único soporte válido para el cómic, digamos, adulto, ¿qué sentido tiene hacer una revista de cómics hoy en día?

Ata: Si se refiere a un “sentido” en términos de rendimiento económico, posiblemente poco. Si el sentido podemos encontrarlo en asuntos más mundanos como disfrutar del proceso, tener una excusa más para reunirnos los que participamos en ella, recuperar la historieta corta, contar lo que cada uno necesite y generar deshueve, reflexión o simplemente ampliar puntos de vista para sus lectores… en ese caso, tiene todo el sentido del mundo.

¿Once tiene futuro como revista o es un almanaque excepcional que reúne a todos los autores del sello y punto?

Es un almanaque de material inédito de los autores autsaideristas. Un artefacto estupendo para descubrir material inédito de tus autores favoritos o encontrarte con otros dibujantes que no tenías en el radar.

Y respecto al futuro de Once, pues no sé si tiene, la verdad. Lo que sí tiene es presente. Ahora mismo tenemos un tebeo disfrutable y sustancioso que está ya en todas las tiendas de cómic del país y que si, en unos meses, en vez de estar en las estanterías de las tiendas está en las estanterías de las casas, muy posiblemente nos sentiremos impelidos a hacer otro número. No hay ningún plan al respecto. Que guste y que se lea, y si es así, haremos más. Nunca hemos planificado nada. Vamos mucho con la inercia. No somos un ejemplo en casi nada y supongo que en términos de organización, menos todavía.

¿Qué interés especial tiene la revista de cómic como formato? ¿y esta en particular?

Para quienes crecimos en los 80’s y 90’s, la revista es el medio natural del cómic. Historietas breves como formato ideal, encontrarte con un autor diferente cada pocas páginas tiene algo de charlar con varias personas a la vez, que cada cual te cuenta su movida, diferentes voces… igual suena cursi pero tiene cierto aire de comunidad, de estar en la calle, esa cosa colectiva… y tienen una potencia evocadora que ríete de la magdalena de Proust. Las revistas tienen mucho de eso. Y en el caso particular de Once reúne a una pléyade de autores de primer orden que por cómo es el panorama del cómic, inevitablemente, no se prodigan mucho en este tipo de colaboraciones.

He leído que el nombre de Once viene de que la revista festeja la celebración del undécimo aniversario de la editorial, aunque en realidad el plan era haberla publicado un año antes, para los diez años… ¿Iba a llamarse 10” en ese caso?

No tuvo nombre a priori, la idea era, como dices, haberla publicado para celebrar los diez años de la editorial. Queríamos tirar la casa por la ventana y hacer todo lo que nos apetecía pero parecía injustificable en términos prácticos: festivales, exposiciones, una revista… No nos creíamos haber alcanzado semejante longevidad casi por accidente. Así que pusimos en marcha un montón de esas celebraciones con mogollón de autores, bands en directo… todo eso se hizo en varias ciudades, una pasada, pero tanto sarao se comió tiempo, neuronas y energía y nos obligó a posponer la revista para el año siguiente. Ha estado bien para tomar consciencia de que hay que celebrarlo todo, no parar de festejar la posibilidad de seguir haciendo, más o menos, lo que nos da la gana.

Recabamos la opinión de varios dibujantes sobre su trabajo en Once. Adrián Bago, una de las voces más personales del cómic del momento, participa con dos historias en la revista, articuladas alrededor del fracaso, las penurias del oficio de dibujante y la parodia del sello editorial.

Adrián, en una de las historietas que usted publica en Once, hay cierto cachondeo alrededor de la editorial. ¿Cuánto tiene de realidad?

Adrián Bago: Pues tristemente tiene poco que ver con la realidad. El team Autsaider (hasta los que son ficticios, como la secretaria buenorra) es todo amor. La verdad es que, haciendo memoria, ellos son bastante más detallistas conmigo que yo con ellos. Ata me da siempre lo último que saca la editorial, Molina me regaló el Desintegration de los Cure en vinilo, y Edu ya en sí mismo es achuchable. Yo sólo les doy quebraderos de cabeza, bajas ventas y fallos en la edición.

En formato breve, al igual que en las otras obras publicadas con Autsaider –o en esta misma entrevista– usted insiste en fustigarse. ¿Nos contará en algún momento una historia de éxito?

Adrián Bago: Es que las historias de éxito las tengo ya apalabradas con Planeta. Es broooma. No sé, me siento más un escribano de la realidad que me rodea más que un mixtificador, y la verdad es que el mundo y el tiempo que nos ha tocado tampoco es para echar cohetes.

Don Rogelio J es músico, dibujante, activista, tatuador autor de Desde Abajo y Tierra Muerta, además del disco-cómic Tumba Swing, con el sello Autsaider Cómics.  Creador y colaborador de innumerables fanzines, en su obra es habitual encontrar reivindicaciones de la cultura alternativa y los soportes físicos.

Tanto en sus obras publicadas anteriormente con Autsaider como en esta revista, "vaticina" una persecución de la cultura alternativa y los soportes físicos. ¿Cree que vamos hacia allá?

Don Rogelio J: Realmente no, lo utilizo como  metáfora para hablar de la censura contemporánea a la que estamos sometidos los creadores a día de hoy. Los soportes físicos no han de ser perseguidos porque no suponen un peligro real. El sistema capitalista es mucho más inteligente que eso. No necesita prohibir, simplemente te oculta y hace que no existas. Lo que yo propongo es una utopía dentro de la distopía por simplificarlo de alguna manera. Sí que pienso que los soportes donde hay menos intervención son más libres. Al principio, nos vendieron la moto con que lo digital era más libre, menos interventores, más barato... pero ahora nos damos cuenta de que es todo lo contrario. Cada vez has de estar dedicándole más tiempo para ser visible, dispositivos que se quedan obsoletos aunque funcionen perfectamente, funcionar a través de aplicaciones que cambian constantemente de paradigmas y demás...

No todo es negativo, pero desde luego no es como pensábamos que iba a ser, y ha generado una brecha antes inimaginable entre realidad y una ficción perversa compuesta a través de los valores más extremamente capitalistas.

¿Qué podemos hacer para resistirnos a esa tendencia?

DRJ: Realmente creo en la resistencia. Soy de los románticos que aun piensa que si puedes llegar a una persona y cambiarla o afectarle positivamente con tu trabajo pues ya es un éxito. Estamos tan acostumbrados a cifras locas que ahora hacer mil cómics o discos y venderlos parece un fracaso absoluto. Me gustan los libros en papel y la música en soportes físicos. Esa es mi pequeña lucha para desconectarme de las pantallas al menos en ese aspecto de ocio cultural, y creo que como yo hay bastante gente que le gusta disfrutar así de la lectura. No es una cuestión de nostalgia, sino de una experiencia totalmente diferente a hacerlo a través de la pantalla del móvil con la que estás haciendo todo todo el rato (trabajo, compras, burocracia...) Salir de ahí y disfrutar tocando un trozo de papel con una historia o un plástico con una canción me parece mágico y no creo que desaparezca.

¿Podríamos decir que, de alguna manera, el papel es más libre que los formatos digitales on line?

DRJ: Pienso que sí. Más libre, menos directo y superficial... pero más que nada porque se ha convertido en un espacio en los márgenes al que muy poca gente hace caso y eso siempre genera espacios de más libertad. ¿Publicar en un fanzine es más libre que en una gran editorial?, a priori sí, claro, por eso siguen existiendo los fanzines y por eso autores que publican en editoriales siguen publicando sus pequeñas autopublicaciones.

Recabamos también la opinión de Furillo, habitual del TMEO y otro de los autores insignia de Autsaider, posiblemente uno de los más prolíficos con cinco títulos publicados con la editorial mallorquina.

Usted, como autor que suele prodigarse en formatos breves, entiendo que será un firme defensor de la revista de cómic.

Furillo: Pues ha dado usted en el clavo. Yo creo que la esencia de la historieta es la brevedad. Se llama  "Historieta" y no "historia" o  "historión", y yo creo que es por eso. Me gusta el formato breve porque soy muy de gag. Es un placer inmediato y además cuesta menos de hacer. Además, lo poco gusta y lo mucho cansa. La brevedad, en ocasiones, es además una muestra de respeto al lector. ¿Porqué contar algo en cien páginas que podrías contar en ocho?. Pregúntenles a editores sin escrúpulos y autores inanes. Muchas veces es en el formato aparentemente serio del novelón gráfico, del volumen con lomo, con una profusión de escenas inacabables donde, a menudo, hay menos bocadillos que en una heladería, es en ese formato granítico, donde se agazapa la falta de discurso real, la falta de una auténtica historia. En fin, por otro lado, como todo en la vida, es cuestión de gustos, pero es curioso que en una sociedad como la actual tan dada a la inmediatez y al video corto tiktokero se haya apostado, en el mundo del tebeo, por el formato plúmbeo y obeso de la novela gráfica, renunciado al goce atlético de la revista de historietas cortas, variadas, de lectura rápida, auto conclusivas o no... ¿qué importa como ha empezado la historia o como acabará? no hay nada tan parecido a la vida como leer una historia de esa manera...  Pero claro, ahora la gente ya no lee, anda agilipollada con Youtube, y todo eso... ¿Se ha ahuyentado en el fondo, al lector tradicional de tebeos, un lector gozoso y ocioso,  con el formato libro? ¿Ha vendido su alma festiva y juvenil, el mundo del tebeo, al boato editorial, al estatus intelectual y a la esfera de actividad premiable por la administración? Yo sostengo que sí.

Pero todo eso es posterior a la desaparición de todas las revistas de cómic adulto. ¿por qué cree que se extinguieron? ¿Cree que es posible cierto resurgir de este tipo de publicación?

Furillo: Pues supongo que desaparecieron, principalmente,  porque no eran rentables. No sé muy bien porqué la gente dejó de comprarlas, será algo generacional. La generación que las consumía dejó de hacerlo y no tuvo relevo, la nueva generación se enchufó a internet, supongo. Las editoriales vieron que era más rentable el formato de novela gráfica. Queda mejor en las estanterías y transmite un aire de seriedad intelectual aceptado por el statu quo, ya he hablado de eso. Los japoneses también tienen culpa, pienso, por la avalancha de su producción estajanovista de tebeos con lomillo. La desaparición de los kioscos también ha hecho daño porque eran escaparates para el lector ocasional.  Yo creo que existe una posibilidad de resurgimiento.Revistas hechas por gente que no espere forrarse con este negocio, claro. Pero yo creo que la gente no compra revistas de tebeos principalmente porque no las hay y porque no las ve. Al gobierno no le interesa.

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