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Autobombo a costa de la soledad de Felipe González

27 de Octubre de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Felipe_Gonzalez_Pedro_Sanchez

El sábado 29 de octubre tiene planificado el PSOE realizar un acto de homenaje a Felipe González por el 40° Aniversario de la victoria de PSOE en las elecciones de 1982, la cual proporcionó 202 diputados. Una efeméride que tiene los visos de convertirse en algo bastante diferente a lo que debería ser. Una celebración  de autobombo del actual inquilino de la Moncloa.

De momento los carteles que se han sacado de la manga ya son erróneos. Lo primero porque el dibujo utilizado fue uno de los carteles electorales de 1977, de las primeras elecciones democráticas, con un simbolismo propio que han eliminado para colocar a José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Sin símbolo el cartel/dibujo es banal. Como banales son los dos adheridos. Lo segundo porque han querido situar en la victoria del PSOE de Felipe el comienzo de lo democrático como si la época Suárez, que se las vio tiesas con unos y otros, no hubiese sido válida. Mal. Todo mal.

A más, a más, resulta que de aquellos protagonistas de 1982 sólo se ha invitado al ex-presidente y segundo secretario general que más tiempo ha estado asumiendo el cargo (en Ferraz sí estuvo Joaquín Almunia, pero en calidad de ex-secretario general). A nadie más de los que hicieron posible aquello. Algunos ya han fallecido, pero muchos otros siguen vivos e igual les hubiese gustado acudir. Caso de Ignacio Varela que ha sacado un libro sobre esa victoria, los Solana y, especialmente, Alfonso Guerra. Porque no invitar a Alfonso es no tener ni “puta idea” de historia, ni de lo que aquello fue.

Desde la ejecutiva federal confirman que ellos no envían invitaciones… Ya. Resulta que a las baronías sí las invitan pero le cargan el muerto a la Ejecutiva andaluza. Si no llega a ser por la queja de Alfonso en Onda Cero, la encerrona a Felipe habría sido de las de órdago. Con todo y con eso, Felipe y Alfonso (los únicos a los que se les sigue llamando por sus nombres) estarán más solos que la una. Porque el acto no es para conmemorar esas figuras del socialismo español, sino para que Sánchez (a este se le conoce por el apellido o el Pedrito de los cojones en algún grupo del PSOE) tenga su minuto de gloria en las televisiones.

Ha quedado demostrado que tanto para Sánchez como para el resto de las personas de la Ejecutiva Federal, la historia del partido es eso que han escuchado alguna vez a los que llevan década en el partido. Algo que, incluso, molesta porque el adanismo propio de estas gentes les sitúa como el comienzo de todo. Y no. Hasta el momento no son más que una cagarruta en la historia del PSOE. Poner a cualquier indocumentado a dirigir la Fundación Pablo Iglesias, o hacer ejecutivas con palmeros tiene estas cosas, que la historia acaba por olvidarse. Y lo de los andaluces también tela.

Juan Espadas está a verlas venir también. Normal, porque muchos cargos actuales han vivido el partido desde el momio y no desde la agrupación. Ahora estarán buscando como locos a las personas que fueron en la lista con Alfonso en Sevilla en aquel año para ver si logran reunir a un grupete y que parezca algo distinto al autobombo de Sánchez. Ni a los ministros del primer gobierno han llamado, ni nada. La soledad de Felipe es la soledad de muchos españoles.

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