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Carta abierta a Rafael Hernando

23 de Marzo de 2017
Actualizado el 02 de julio de 2024
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La verdad sea dicha, señor Hernando, es que pocas cosas pueden sorprendernos de su verborrea habitual en los medios de comunicación ejerciendo de político pandillero como portavoz del primer partido del estado español imputado por corrupción. Pero sus últimas declaraciones, entrando, como siempre hace, con su desparpajo iletrado de portero de discoteca, sobre el velo islámico me permiten escribirle esta carta abierta.Comienza usted, señor Hernando, diciendo que siempre acatan las decisiones de la justicia obviando cuando se permitió llamar “pijo ácrata” al juez Santiago Pedraz por archivar la causa contra los manifestantes del 25-S, que protestaron contra la política de recortes del PP. En este caso, su acatamiento de las sentencias se refiere a que en un caso particular, de un país en concreto, por sus leyes específicas, se sentencia por parte de un tribunal europeo que un empresario puede prohibir el velo islámico e intenta hacer una correspondencia a que se puede prohibir en general el velo islámico en todas las empresas. Evidentemente, esta sentencia no puede poner en duda el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que dice que toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.Sigue usted, señor Hernando, en otra de sus delirantes intervenciones, recordándonos que llevar velo, como hacen muchas mujeres musulmanas, es cosa de las abuelas. No es que haya recurrido usted en este caso al exabrupto insultante que utilizó contra las víctimas del franquismo afirmando que los familiares de los 150.000 enterrados en cunetas se preocupaban por ellos porque buscaban subvenciones o cuando comparó la bandera republicana con la franquista o ligó a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) con asociación terrorista, por citar solo algunos ejemplos. En este caso, señor Hernando, al referirse a las mujeres musulmanas que usan velo, cuando las quiere devaluar comparándolas con nuestras abuelas, se equivoca ya que, lejos de ofenderlas, las está elogiando. Nuestras abuelas, (llevaran velo o no), “fueron mujeres buenas, humildes y llenas de dulzura, que pudieron ejercer el voto por primera vez, que supieron sacar adelante a sus familias en los años del hambre y la guerra civil, y que solo se merecen nuestra admiración, por su ejemplo, su entrega y su sacrificio. Mujeres que soportaron una dictadura, que trabajaron en casa o fuera de ella, que supieron amar y dar esperanza en una España cercada por la mediocridad y la vulgaridad” -escribía recientemente Angel Álvarez.Rizando ya el rizo de la incongruencia, se atreve a verbalizar que la utilización del velo islámico discrimina a la mujer y minusvalora su condición. Pero lo que en realidad quiere el señor Hernando, con estos vómitos, no es otra cosa que fomentar la obsesiva mirada al cuerpo de las musulmanas y su forma de vestir, como signo rancio del etnocristianismo y que viene siendo, desde el siglo XIX, la excusa para marginar, oprimir y controlar la libertad de las mujeres, sin entender -porque no quieren hacerlo- que la vestimenta de las musulmanas carece de simbología religiosa porque no hay cabida a los símbolos religiosos en el islam y puede representar otras muchas cosas, desde la reivindicación cultural hasta su lucha visual contra la islamofobia que usted y los suyos representan.Afortunadamente, no pasaba por allí, cuando usted hacía estas declaraciones, el señor Rubalcaba y usted no sacó sus modales fascistoides de gallo peleón para agredirlo como hizo en el mismo Congreso de los Diputados. Aunque nos da pie a pensar que, siempre que salen estas noticias, en qué momento surgen y a quién beneficia porque, en el contexto actual, está claro que estas medidas punitivas favorecen a la extrema derecha y a la derechización de todo el espectro político. Aquí, las izquierdas plurales tienen mucho que decir si no quieren que la extrema derecha o la derecha instrumentalice las reivindicaciones típicas del feminismo (que las mujeres tengan el control de sus cuerpos). Y eso es lo que usted intenta con estas declaraciones que no hacen otra cosa que fomentar el odio hacia los musulmanes españoles y, sobre todo, hacia las musulmanas que, en un ejercicio legal de su libertad, optan por usar el hiyab.Podía, el señor Hernando, ante esta resolución judicial, hacer o decir muchas otras cosas, como hizo al calificar de "patraña" los llamados “papeles de Bárcenas”. Algo, por cierto, que no deja de ser llamativo si tenemos en cuenta que, al parecer, una amiga suya estaba en el corazón de la trama ya que fue gracias a usted, según la propia declaración de la interesada, como un personaje clave en la trama Gürtel, Isabel Jordán, conoció a Francisco Correa. Según consta en el sumario, Jordán, imputada, declaró ante Garzón que era amiga suya, de Rafael Hernando. Una relación que le permitió conocer a Jesús Sepúlveda primero y al “capo”, Correa, más tarde. O la de explicar que tanto usted como su esposa entonces, Elisabetta Bracco, aparecen entre los clientes que usaron la agencia de viajes Pasadena, la agencia de Francisco Correa.Señor Hernando debería pedir disculpas a las abuelas y a las mujeres musulmanas, usen velo o no, y aprender un poco de ellas. Y, aunque sea pedir peras al olmo, pedirle que estos ataques, a los casi un millón de españoles y de españolas de religión islámica, no vuelvan a repetirse, y menos aún en el caso de las mujeres. Aunque sabemos perfectamente que la islamofobia, que usted representa de acuerdo con su ideología, es una forma de racismo. Y que las estructuras racistas operan en infinidad de planos (violencia física, económica, de clase, etc…) que, a su vez, utilizan estas violencias para mantener el sistema de desigualdades y relaciones jerárquicas. Que a la postre son lo suyo.
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