Orhan Pamuk engrandece la literatura de epidemias

23 de Abril de 2022
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Orhan_Pamuk_in_Rustaveli_Theatre,_Tbilisi,_Georgia,_2014

No, no ha escrito esta monumental novela a raíz del inicio de la pandemia de la Covid-19. El Premio Nobel turco Orhan Pamuk (Estambul, Turquía, 1952) ya ideó el armazón principal de su última novela, Las noches de la peste (Literatura Random House), allá por 2016, aunque sí es cierto que la finalizó con el mundo acosado por una pandemia. Su nueva propuesta engrandece sin duda la ya extensa tradición de la denominada literatura de epidemias, que en los escritos de Tucídides tiene uno de sus orígenes, continuada después con obras como Los novios, de Manzoni, Diario del año de la peste, de Defoe, La muerte en Venecia de Mann o La peste de Camus.

Pamuk ambienta de forma magistral su novela en la imaginaria isla Minguer, “la perla” del Mediterráneo oriental, a comienzos del siglo XX. Y lo hace siguiendo en buena medida muchos de los engranajes de Las mil y una noches, donde la tenue frontera entre la realidad y la ficción se desdibujan para deleite de los lectores. Posiblemente, el Nobel turco ha escrito la más ambiciosa y monumental de sus novelas, y no es la primera vez que se embarca en un proyecto literario ambicioso. Ya lo hizo anteriormente con obras como El libro negro, Nieve, Estambul o El museo de la inocencia, entre otras.

Nunca un pasado reciente pudo contar mejor un presente tan real y plantear las mismas incógnitas a resolver para un futuro mejor. Las noches de la peste lo reúne todo en un sabio equilibrio

El retrato que Pamuk hace de la sitiada ciudad de Arkaz, en la isla de Minguer, nos retrotrae a estampas muy recientes de la realidad actual del mundo, marcadas por un confinamiento extremo a nivel planetario para sortear los envites de la pandemia. Casas cerradas, cadáveres en las calles, ciudades desiertas, huida de los ricos precipitadamente a lugares más seguros, búsqueda de consuelo en rituales y creencias variadas, el miedo a todo y a todos y, en consecuencia, la desesperación comunitaria a un futuro incierto son en general pautas que, así que pasen mil años o más siempre permanecen invariables cuando una pandemia llama a las puertas de la humanidad.

El escritor turco maneja sabiamente todos los resortes narrativos y en esta obra cumbre de su trayectoria los utiliza a placer, logrando que sus más de 700 páginas se queden muy cortas para un lector embelesado con una trama subyugante, donde no falta de nada, ni siquiera la intriga que provoca un asesinato de difícil resolución. Nunca un pasado reciente pudo contar mejor un presente tan real y plantear las mismas incógnitas a resolver para un futuro mejor. Las noches de la peste lo reúne todo en un sabio equilibrio.

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