La silla de Casado sigue peligrando tras el experimento electoral en Castilla y León

15 de Febrero de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Casado se ha volcado en la campaña en Castilla y León.

El último tuit de Isabel Díaz Ayuso lo dice todo sobre las tensiones que se viven en el PP. En uno de sus habituales mensajes en la red social del pajarito azul (“Castilla y León seguirá gestionada los próximos cuatro años por políticas basadas en la unión de España, impuestos más bajos, la empresa, el campo o una educación de calidad”) la lideresa acompaña su texto con una foto en la que aparecen los barones territoriales del PP en pose victoriosa. La imagen no tendría demasiada importancia de no ser porque Pablo Casado no aparece por ninguna parte. Y no se trata de ningún olvido o error. La presidenta de Madrid se cuida muy mucho de elegir su material gráfico tuitero y nada es casual o gratuito. El hecho de que no haya ni rastro del jefe en la cuenta de Ayuso el día después de unas elecciones en Castilla y León que han supuesto una amarga victoria para el partido revela que las espadas por el poder están en todo lo alto en Génova 13.

El plan casadista, ganar las sucesivas autonómicas por aplastante mayoría absoluta para reforzar el poder popular regional antes de lanzarse al asalto de la Moncloa, no está dando los resultados apetecidos. Las elecciones en CyL no eran imprescindibles ni necesarias, de hecho pasarán a la historia como las elecciones de Pablo Casado. Ahora el líder popular comprueba con estupor que su sueño de dar un “ayusazo” en tierras castellanoleonesas se disuelve como un azucarillo y que va a tener que seguir remando duramente si quiere consolidar un proyecto fiable de aquí a las generales. Los comicios autonómicos por adelantado no mejoran la situación anterior, ya que la ansiada mayoría absoluta queda muy lejos y el partido sigue dependiendo de una muleta o socio incómodo de Gobierno. El problema es que si Ciudadanos era una chinita en el zapato del PP, Vox es una piedra que aplasta el pie entero. Si Cs era una mosca cojonera, los voxistas van a ser águilas imperiales capaces de coser a picotazos a los corderillos populares. Gente mucho más brava, menos dócil y más tocanarices que los naranjas. De modo que, por ahí, que Casado se vaya olvidando de una legislatura cómoda o tranquila en tierras castellanas. Hasta en eso le ha salido mal la jugada.

Poner urnas anticipadas en CyL ha sido un grave error de cálculo. Solo servirá para cebar aún más a la bestia de Vox, el más directo y encarnizado competidor por la hegemonía de la derecha española, una formación que pasa de uno a trece escaños en la asamblea regional. Con semejante atracón de votos, no extraña que Santiago Abascal vaya sacando pecho allá donde va. Ya se permite incluso presentar a su candidato, Juan García-Gallardo, como próximo vicepresidente del Gobierno regional. Así, con arrogancia y chulería, pinchando y cortando, sin ni siquiera telefonear a Mañueco para comentarle qué le parece esto o aquello. Gallardo de vicepresidente sí o sí, un trágala, unas lentejas que el PP o las toma o las deja. Eso es exactamente lo que quieren decir en Vox cuando aseguran que sus votos de estos comicios no saldrán gratis. O hay carteras para los voxistas en el próximo Gobierno autonómico o no hay Gobierno autonómico. O hay consejerías sociales y direcciones generales para que Vox pueda acometer las “guerras culturales” pendientes, la derogación de las leyes de igualdad sexual y memoria histórica, la limpieza de inmigrantes, el impulso debido a la tauromaquia y la caza y la conservación de las tradiciones, o Mañueco no será presidente. Así de simple. Se rompe la baraja y otra vez a las urnas, donde el PP tendría mucho más que perder que su rival.

De modo que los ultras ya sueñan con despachos y sillones desde los que poder reinstaurar el Antiguo Régimen con mucho desfile militar, muchas verbenas y pasodobles, corridas a mansalva, curas y procesiones y hasta el salto de Manganeses de la Polvorosa, aquella fiesta zamorana en la que un grupo de energúmenos despeñaban a una cabra viva desde lo alto del campanario de la iglesia del pueblo. Un maltrato animal primitivo que desde hace más de dos décadas ya no se celebra (se sustituye al pobre chivo por un peluche indoloro) pero que podría recuperarse otra vez como punto irrenunciable de Vox en los pactos de coalición.

Tras las maniobras electorales en la oscuridad, el nuevo fascismo posmoderno marca tendencia y el PP queda en peor posición política como rehén y cautivo de Abascal. A partir de ahora el partido conservador se convierte en un apéndice de la extrema derecha. Está tan crecido el Caudillo de Bilbao que aquí ya se hace lo que él dice, e incluso ejerce sin complejos como nuevo jefe de la oposición. Todo eso se lo debemos a Casado, el aprendiz de estratega, el cerebrito de Harvard que ha terminado por abrirle la puerta de los toriles a los miuras neofalangistas, unas criaturitas que ya campan a sus anchas, aplastando rudamente los pastos democráticos de la España Vaciada.

Solo nos queda por saber cuál es el precio que tendrá que pagar el dúo Casado/Mañueco por este capricho electoral que le saldrá caro al país. ¿Autorizarán a Vox el pin parental para que los niños aprendan el creacionismo católico en las escuelas en lugar de la teoría de la evolución de Darwin? ¿Darán licencia a los señoritos del cortijo para que puedan volver a llevar a sus criados a cuatro patas, como perros rastreadores para las monterías, tal como ocurría con Paco el Bajo en Los Santos Inocentes? Quién sabe. El caso es que nadie en Europa, donde los cordones sanitarios contra el nazi funcionan a pleno rendimiento, entenderá esa vuelta al franquismo del Partido Popular español.

A esta hora, lo único seguro es que en la directiva nacional empieza a cundir el nerviosismo ante el fiasco de ayer. El Mundo publica un duro editorial en el que reclama que Ayuso dé el paso al frente cuanto antes y asuma el relevo del partido para evitar nuevas frustraciones en las próximas generales. “Casado debe tomar una decisión. Su posición es delicada. Estas elecciones no han servido para el propósito con que fueron concebidas por la cúpula de Génova”. La silla del jefe sigue peligrando. Y también su pescuezo.

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