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Puigdemont tira de la manta: al descubierto las mentiras de Feijóo sobre los pactos con Junts

El líder del PP negoció el indulto del expresident de la Generalitat a cambio de la reconciliación en Cataluña

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análisis

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Han sacado a miles de ciudadanos a la calle contra la amnistía, han alimentado a los grupos fascistas que quieren quemar Ferraz, han llevado su guerra patriótica a Bruselas, quejándose de que España ha caído en manos de un autócrata como Sánchez que no cree en el Estado de derecho. Y ahora resulta que todo era un montaje, una campaña de propaganda, una mentira. Carles Puigdemont advirtió de que algún día se sabría la verdad sobre las negociaciones entre el PP y Junts para la fallida investidura del candidato popular y ya estamos empezando a conocer los primeros capítulos.

El sábado a última hora, mientras las gentes del cine, con Sigourney Weaver al frente, abrumaban a Jota Bayona con una lluvia de premios Goya por La sociedad de la nieve, Génova soltaba la bomba al reconocer que el Partido Popular, en sus contactos con los soberanistas catalanes, barajó conceder el indulto al prófugo hombre de Waterloo. Acabáramos. ¿A qué Feijóo tenemos que creer entonces, al que negó haberse sentado a negociar con los separatistas para la formación de un gobierno conservador en España, al que reconoció charlas de “café de cinco minutos” con los indepes o al que después lanzó una cruenta ofensiva patriótica, en las calles y arrastrado por Vox, para derribar al Gobierno arrodillado ante los enemigos de España? Sin duda, ahora estamos ante el verdadero rostro del dirigente popular: el que es capaz de organizar una gigantesca farsa acusando a otros de algo que él mismo hace.

Ya hemos dicho aquí otras veces que los indultos y la amnistía son el único camino para reconducir el problema catalán que se había ido de madre tras los gobiernos de Rajoy. Si queríamos llegar a una reconciliación con Cataluña, superar los garrotazos de los piolines y devolver el conflicto a la vía política (acabando con la errática senda de la judicialización) no quedaba otra que explorar esa vía. Así lo entendió Pedro Sánchez, que arriesgando mucho y sabiendo que ese Rubicón supondría un terrible desgaste para el Ejecutivo de coalición, dio la orden a su emisario Santos Cerdán para que iniciara las conversaciones de Ginebra, con participación de un mediador internacional incluido. Desde el primer momento, Feijóo sabía que a este país no le quedaba otra que recuperar el diálogo roto con la Generalitat pero, aún así, decidió entregarse a una espiral ultra, a un aquelarre patriotero en el que no faltaron violentas protestas, a la algarada callejera y al vapuleo de muñecos de trapo con la cara de Sánchez y del malvado Puigdemonio. Feijóo pudo haberse sumado a la iniciativa de la desinflamación, pero fatalmente para este país decidió apostar por todo lo contrario, por la estrategia de la demagogia, de la confrontación guerracivilista, de tensar la cuerda y echar más leña al fuego del incendio catalán. Pudo ser el bombero y decidió convertirse en un pirómano más. Pudo ser un estadista y quedó como un hooligan colocado detrás de los que gritan “España una y no cincuenta y una”. La sombra de Vox es alargada.

Hoy, cuando la verdad de todo este turbio asunto de la amnistía empieza a conocerse en su auténtica dimensión, se caen las caretas y los patriotas quedan como lo que en realidad son: una panda de montajistas, filibusteros y agitadores profesionales. Feijóo no es ese hombre que dice ser, no es ese gran estadista que va predicando el país de los ciudadanos libres e iguales donde no hay privilegios y la ley se cumple de la misma forma para todos. El líder popular tiene una doble cara, ya lo hemos dicho aquí, en esta columna, otras veces. Hablamos de un personaje ambivalente que se mueve solo por cálculos electoralistas particulares. Hablamos de un señor que se ha pasado años dando la matraca para que no se negocie nada con los “golpistas”, que ha exigido que Moncloa deje de ser “rehén” de los separatistas, que se ha puesto al lado del juez García-Castellón para empapelar a los activistas de Tsunami Democràtic por terrorismo cuando aquella movilización –no lo decimos nosotros, lo dicen prestigiosos juristas de este país–, no pasó de ser una violenta protesta callejera. Hoy ya sabemos lo que piensa Feijóo realmente sobre el sindiós catalán. El mandatario del PP le reconoció a Puigdemont que es preciso avanzar en la “reconciliación nacional”, que los indultos pueden ser una buena salida para recuperar la normalidad institucional y que los autos publicados por la Audiencia Nacional, algunos de ellos obras maestras de la novela negra, quedarán en nada porque en la Barcelona del 1 de octubre no hubo terrorismo por ningún lado. Solo le faltó ponerse una barretina y cantar Els Segadors a capela con Carlas.

Durante aquellas 24 horas en las que los emisarios negociadores del PP se sentaron a conversar con los de Junts, se vio lo que realmente pensaba el jefe de la oposición sobre las soluciones al conflicto en Cataluña. Encima de la mesa estuvo exactamente el mismo documento, con las mismas propuestas, que después presentó el PSOE: indultos, perdón generalizado, final de la judicialización y vuelta a la negociación política en pos de la convivencia. Por un día, lo que duró aquel efímero contacto, Feijóo estuvo también dispuesto a dejarse secuestrar por Puigdemont. Qué decepción para las filas ayusistas.

Lógicamente, la noticia ha caído como una bomba en Génova 13. “¿Es cierto eso que dicen los papeles?”, se preguntan algunos militantes en shock. “¿Es verdad que hemos estado coqueteando con quienes quieren romper España?”, se dicen unos a otros en los pasillos de la sede nacional. “¿Acaso somos nosotros también bildu-separatistas sin saberlo?” Nadie sale de su asombro. La crisis de identidad es fuerte, galopante. El fuego de la duda empieza a extenderse por todo el partido y Ayuso tiene que salir a la palestra para tranquilizar al personal. El mensaje de la presidenta, en estos momentos de zozobra, es claro y rotundo: “Aquí estoy yo, guardiana de las esencias patrias, para dar el paso adelante y sustituir ya mismo a este maricomplejines peor que Rajoy”. El ministro Óscar Puente, siempre atento a las crisis cíclicas de la derechona, ha dado la puntilla al asunto: “Sabemos que tenemos razón haciendo lo que hacemos, sabíamos que no iba a ser fácil, y sabíamos que el tiempo nos acabaría dando la razón, pero lo que no sabíamos era que Feijoo lo iba a reconocer tan pronto”. La verdad acorrala al presidente del PP, la realidad se impone siempre. Ahora el gallego vuelve a la matraca de que la amnistía es “ilegal, inconstitucional y rompe el principio de igualdad de los españoles”. Por un momento, los indultos a Puigdemont y los suyos no le parecieron tan malos. Nadie cree ya en lo que dice el todavía jefe genovés. Ni siquiera él mismo.  

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3 COMENTARIOS

  1. Si es que al final siempre sale la verdad y deja en evidencia delante de toda la sociedad estos impresentables que dirigen. Espero que en el ROBO Banco Popular salga toda la verdad y deje en evidencia delante de toda la sociedad a los impresentables que lo perpetraron tanto del PP como el PSOE que lo taparon.
    El ROBO BANCO POPULAR es un caso para estudiar en la Universidad para demostrar como se puede hacer quebrar un Banco rentable (el más rentable de España) para regalarlo a un Banco Quebrado. Y de como se puede utilizar para ello toda la maquinaria mediática para darle cobertura.

  2. ¿HASTA CUÁNDO , PEDRO SÁNCHEZ, VAS A SEGUIR ABUSANDO DE NUESTRA PACIENCIA?
    Bismarck: “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”
    LOS SEPARATISTAS CATALANES TIENEN UN 26% DEL CENSO (UNA PERSONA UN VOTO)EN LAS «PLEBISCITARIAS» DEL 14-F 2021 (700 mil votos menos ) Y UN 17% EN LAS E. MUNICIPALES Y GENERALES.
    PERDIDA LA INFLUENCIA EN EL ROSELLON FRANCES, LA DESCOLONIZACION PANCATALANISTA (PAÏSOS CATALANS) EN BALEARES Y VALENCIA JUNTO CON EL RECHAZO EN LA FRANJA DE PONIENTE,SOLO QUEDA LO QUE ES CATALUÑA ,QUE POR CIERTO, SE HA PASADO AL ROJO DEL PSC(SUS VOTANTES NO SON SEPARTISTAS) .

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