Sánchez debe explicar cuánto ha costado «su fiesta» y quién la ha pagado

17 de Octubre de 2021
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Congreso PSOE Carpa

Pedro Sánchez tiene que dar muchas explicaciones tanto a los militantes que no han participado del 40 Congreso como a los millones de votantes que, literalmente, «han flipado» con el lamentable espectáculo que se ha dado el pasado fin de semana. La ostentación de la riqueza ha sido de tal calibre que mucha gente se pregunta cuánto ha costado y cómo se ha pagado tal despliegue.

En la fiesta de Pedro Sánchez, como en la de Blas, todo el mundo salía con unas cuantas copas de más. Quien escribe ha sido testigo de cómo corría el alcohol por las casetas que, a modo del Oktoberfest, se habían organizado. Nadie me lo tiene que contar. Yo estuve allí.

No sólo se trata de las copas, las cervezas o los DJ que fueron contratados todas las noches y que dieron un verdadero ejemplo de feminismo, valga el sarcasmo, al pinchar canciones de reggaetón con letras puramente machistas. No se trata sólo de la «paellada» de Pedro Sánchez que provocó que miles de personas hicieran cola para conseguir un plato de paella y un vaso de refresco. Repito, miles de personas pudieron comer y, aún así, sobró.

El propio despliegue de la fiesta de Sánchez, los medios utilizados para los delegados y delegadas, invitados e invitadas y la prensa, supone un coste muy elevado. Pongamos un ejemplo. A los asistentes se les obsequió con una bolsa de tela en la que se contenía un libro de hojas satinadas, mascarilla personalizada con el logotipo del Congreso y un cuadernillo de notas. Si esos regalos fueran unos pocos, bueno, el coste podría ser aceptable. Sin embargo, se hicieron tantas que, finalmente, tanto las bolsas y su contenido como las mascarillas fueron colocadas en los mostradores de información para que cada cual cogiera las que quisiera. ¿Cuántas miles de bolsas, libros y mascarillas se encargaron y a quién?

Esta ostentación de riqueza para dar mayor gloria al líder supremo del PSOE sólo es propia de quien disfruta con ello, un perfil Donald Trump. Sin embargo, eso cuesta mucho dinero.

Si todo este despliegue lo ha pagado el PSOE de su caja, entonces quiere decir que el partido va sobrado. Sin embargo, aunque así fuese, el desperdicio de los recursos y la ostentación de los mismos no es propio del PSOE. Durante todo el Congreso se homenajeó a Alfredo Pérez Rubalcaba. Cuando fue secretario general puso unas normas de austeridad y de control del gasto que evitaron que el partido quebrara. Quienes trabajaban en Ferraz decían que estaban controlados hasta los bolígrafos. Eliminó, incluso, recursos dedicados a la Secretaría General para utilizar los que tenía el partido como, por ejemplo, el marketing. Cuando Pedro Sánchez le sustituyó, una de las primeras cosas que hizo fue saltarse las normas de control de gasto con, por ejemplo, la contratación de personas destinadas sólo a él.

Por otro lado, si el PSOE no tiene los recursos suficientes para asumir con sus medios el elevado coste que debe haber supuesto ese Congreso, sería una temeridad endeudarse para que engorde el ego de Sánchez o para pagarle la fiesta. Si esto ha ocurrido, ¿quién lo ha financiado? Estando el PSOE en el Gobierno, las financiaciones no son gratis, no sólo porque haya que pagar intereses, sino porque los favores tienen un precio y si los bancos están de por medio, mucho más. Hay muchos asuntos en la mesa del Consejo de Ministros que pueden afectar al sector financiero que deberán ser tratados próximamente como, por ejemplo, si España volverá a asignar a la Abogacía del Estado para defender a los bancos ante los tribunales europeos en distintos casos que están pendientes de resolución.

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