Sandra Mozarowsky, la joven que pagó con su vida por quedarse supuestamente embarazada de Juan Carlos I

29 de Agosto de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
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El 23 de agosto de 1977 se escribió una de las páginas más sórdidas de la Historia de España: la muerte de la actriz Alexandra Elena Mozarowsky Ruiz de Frías, conocida artísticamente como Sandra Mozarowsky,famosa por sus interpretaciones, a lo largo de los años 70, en una veintena de películas clasificadas dentro del llamado "cine de destape". Mozarowsky, conocida como la Ornella Muti española, fue amiga del Rey Juan Carlos I, de quien se quedó supuestamente embarazada con sólo 18 años. Su fallecimiento se produjo el 14 de septiembre de 1977 en Madrid, a consecuencia del traumatismo craneoencefálico sufrido al caer desde la terraza de su domicilio, situado en una cuarta planta de la calle Álvarez de Baena, a los cinco meses de gestación. Ahora, el periodista y escritor Javier Bleda, exdirector del periódico YA, está apunto de publicar un libro que recoge el relato de los hechos.

¿Qué recuerda de los dos años transcurridos entre la muerte del dictador Francisco Franco y el misterioso caso de Sandra Mozarowsky?

Aunque yo todavía era bastante joven, tenía unos 16 años, sí que recuerdo perfectamente del momento de la muerte del caudillo. No lo olvidaré nunca, porque yo que soy de Albacete, iba por la calle Ancha, que es como se llama la calle principal, y de repente me encontré a varios repartidores de periódicos, creo que recordar, de CC.OO dando la noticia. Me llamó la atención, porque eso estaba prohibido, y me dije: bueno, esto parece que empieza a cambiar. Algo va a pasar porque esto no es normal. A partir de ahí, yo como joven, recuerdo perfectamente cómo iba cambiando la sociedad y fue como poder respirar cuando te estás ahogando, empezar a respirar todo el mundo. Pero había algo obvio, y es que al Rey Juan Carlos I lo había designado el caudillo. Entonces, todo el aparato del Estado, todo lo que estaba cuando Franco, a nivel militar, policial...seguía estando allí. Y esto no se puede dejar de lado a la hora de hablar de un tema de estos porque es la parte fundamental. Parecía que llegaba la democracia, pero el aparato del Estado seguía. Y aunque luego, en 1976, hubo cambios políticos y en 1977 era otra cosa, pero la cloaca pura y dura seguía allí. Y siguió durante mucho tiempo.

Comencé a investigar, y resulta que no era todo tan sencillo como que una chica se había caído por un balcón regando unas plantas inexistentes

Hay una cuestión importante. En aquel momento, la muerte de Sandra Mozarowsky se planteó a caballo entre suicidio y accidente. Al final se concretó que la versión oficial era accidente, pero mucha gente se planteaba que estaba tomando pastillas para adelgazar. Había una duda muy razonable en la sociedad y entonces, a nivel periodístico, nadie pudo pasar de ahí en aquel momento, en 1977. Sin embargo, sí hubo periodistas que tenían capacidad por su posición, como por ejemplo la persona que me pasó esta información, que fue Antonio Izquierdo, el último director del periódico El Alcázar, que precisamente por ser el periódico del Gobierno, pues tenía una potencia y una capacidad de saber todo lo que se cocía por ahí abajo. Y, entonces, obviamente, pudieron investigar el tema, pero no publicarlo de ninguna manera, absolutamente. Estaba prohibido sacar una cosa de esas porque, insisto, el Rey Juan Carlos I que estaba implicado en este asunto había sido nombrado por el caudillo. Y por eso no se podía decir nada. Yo me entero cuando, a partir de una serie de circunstancias, hablando de otros temas, Antonio Izquierdo me comenta que él tenía esa información. Me empezó a dar muchos datos, comencé a investigar, y resulta que no era todo tan sencillo como que una chica se había caído por un balcón regando unas plantas inexistentes, porque para que se hubiera caído, en todo caso las plantas tendrían que estar por fuera del balcón o que se hubiera mareado por tomar unas pastillas, porque si se marea, se cae, según la ley de la gravedad que conocíamos hasta hace poco, pues te caes hacia el suelo, la parte más próxima a donde está tu cuerpo. No haces un salto mortal y saltas por encima de la barandilla. Entonces, todo eso era tan extraño que, claro, cuando por fin Antonio Izquierdo me da esta información es cuando yo empiezo a conocer que aquello fue una manipulación.

No se entiende que una hija de un diplomático, menor de edad, consiga permiso de sus padres para hacer películas del estilo de las que hacía Sandra Mozarowsky en aquellos momentos del destape y teniendo compañeras como Bárbara Rey o Verónica Guimera

¿Quién era Sandra Mozarowsky?

Bueno, lo fácil es decir que era una actriz. Pero para mi era un misterio, porque no se entiende que, en aquellos tiempos, una niña que era menor de edad cuando empezó la relación de la que estamos hablando tenía 17 años y cuando murió tenía 18, y la mayoría de edad eran los 21 años en aquel momento. Entonces, no se entiende que una hija de un diplomático, menor de edad, consiga permiso de sus padres para hacer películas del estilo de las que hacía Sandra Mozarowsky en aquellos momentos del destape y teniendo compañeras como Bárbara Rey, Verónica Guimera...que se dedicaban a este tipo de películas. Me resultaba muy extraño. Pero bueno, al final era una actriz. Las películas no es que fueran para tirar cohetes, ni mucho menos, pero sí que, en un momento determinado, esta chiquilla tenía futuro en el mundo del cine.

Tampoco resulta muy comprensible que una menor trabajara en un club de alterne por las noches, propiedad de Paco Martínez Soria...

No hay que olvidar que la casta imperante en aquellos momentos eran señores que hacían lo que querían con las actrices, con las cantantes...era eso lo que había. Incluso periodistas de reconocido prestigio en España y que tienen la edad suficiente como para haber vivido aquel momento ampliamente, pues hacían exactamente lo mismo. Entonces realmente no era por dinero, sino por los contactos y todo lo que se ponía sobre la mesa a partir de esos contactos. Pero claro, los contactos no eran gratis. No era porque tu le dieras una copa a alguien, sino que los contactos se cobraban su precio también. Eran señores de muchísimo prestigio. Y a partir de ahí. A partir de uno de esos señores que la conoció fue como la cosa llegó a mayores y ella conoció a Juan Carlos I, que en aquel momento el nivel que tenía de ataque, de acoso, o como lo queramos llamar, a las mujeres, era impresionante. Era su época dorada. Ahora no es nada comparado con lo que era cuando era joven. Y no había ninguna mujer que pudiera resistirse a la tentación de, al menos, quedar con el Rey. Luego ya veríamos lo que pasaba. Era un abuso de poder, pero de marca mayor.

No podemos esconder la figura de Juan Carlos I desde el punto de vista sexual

Lo que explica parece una extensión en el tiempo del derecho de pernada...

Sí, efectivamente. En su momento, el derecho de pernada era lo que daba a los señores feudales en la Edad Media el derecho de acostarse con las mujeres de sus sirvientes, la noche de bodas, para desvirgarlas. El Rey Fernando el Católico abolió el derecho de pernada, pero de nuevo se recuperó esto de alguna manera, entre comillas claro. Se recupero de tal manera que yo soy el Rey y hago lo que quiero. Y esto no es que yo me lo esté imaginando. Me remito a la propia Historia, a todas las hemerotecas. No podemos esconder la figura de Juan Carlos I desde el punto de vista sexual.

¿Y cómo reaccionó el rey emérito al conocer que presuntamente estaba de buena esperanza bastarda?

Lo primero que hizo fue hablar con el jefe de la Casa de Su Majestad, que en aquel momento era el Marqués de Mondéjar, y le contó lo que había. El Rey de alguna manera, y lo digo con conocimiento de causa por mis informaciones directas, era pues como un niño. Llega y dice: he hecho esto. Arréglalo. Es decir, es importante dar a conocer que, en todo esto que estamos comentando, el Rey no tuvo nada que ver en la organización de todo lo que pasó después. En dejar embarazada a una menor sí. En abusar de su poder sí. Pero después, una vez que se enteró de que estaba embarazada, habló con el Marqués de Mondéjar para que le arreglase los problemas, pero vamos, como después habló con Emilio Alonso Manglano, el jefe de los servicios secretos, para otras cosas, para otras amantes.

En el fondo, ¿no cree que fue una forma de intervenir también?

Si, claro, Pero tal vez, si el hubiera intervenido directamente, pues a lo mejor ahora Sandra seguiría entre nosotros. Es decir, si hubiera intervenido diciendo: vamos a quitarnos al feto de encima y si es que no quiere, pues asumiendo las consecuencias. Pero no fue así. La chiquilla, en un principio, estaba dispuesta a abortar. Esto lo dice la familia. Porque la presión de Juan Carlos I era muy grande. Pero, ¿qué ocurre?. Hombre, yo no soy mujer y no he estado embarazado, sí que soy padre de seis hijos y siempre ponía la mano en la barriga y notaba los primeros movimientos, cuando ya empieza esa cosita microscópica que hay ahí a moverse un poquito. Entonces me puedo imaginar que una mujer que está embarazada, cuando nota esas cosas, le cambia la mentalidad, la idea de lo que es tener un hijo. No es lo mismo decir: es que estoy del primer mes y no noto nada, pero ya cuando se mueve la cosa cambia. Y llegó un momento en que esa idea que ella tenía de irse a Londres, que de hecho lo dijo en los medios de comunicación.

Entonces había como un gobierno paralelo oculto que era el de los servicios secretos. y también con el teniente general Gutiérrez Mellado, que era vicepresidente del Gobierno y ministro de Defensa, que luego más tarde fundaría el CESID, hoy CNI.

En ese momento, ella llegó a posicionarse en contra del aborto...

En realidad se iba a Londres a abortar. Pero luego cambió de idea. Y partir de ahí dijo que no abortaba, y que no abortaba. Entonces fue cuando el Rey habló con el Marqués de Mondéjar y le dijo: pasa esto, no quiere abortar y hay que solucionarlo. El Marqués de Mondéjar, en su inocencia y en su hartura de las correrías del Rey -no olvidemos que era un general militar y no están para estas tonterías, aunque grandísimos militares españoles y jefes de los servicios secretos han estado como esclavos del Rey para temas sexuales- lo que hizo fue lo único que podía hacer: hablar con el presidente del Gobierno Adolfo Suárez y decirle lo que había también. Este se reunió con Rodolfo Martín Villa, ministro de Gobernación, que a los efectos actuales sería el ministro del Interior, con Andrés Cassinello, jefe del CESED en aquel momento -no hay que olvidar que el CESED eran los servicios secretos, pero en plan malo, los servicios secretos de la dictadura cuando ya Franco ni sabía si estaba vivo. Estaba, pero no estaba. Entonces había como un gobierno paralelo oculto que era el de los servicios secretos- y también con el teniente general Gutiérrez Mellado, que era vicepresidente del Gobierno y ministro de Defensa, que luego más tarde fundaría el CESID, hoy el CNI.

El presidente planteó el tema desde un punto de vista económico exclusivamente. Es decir, a ver cuánto hay que darle a esta chica para que aborte y ya está. Esto no es una cosa extraña. Con Bárbara Rey se hizo también, pero con muchísimo más dinero del que le podían ofrecer a esta chica. Esto no lo digo yo. Lo dice el general Alonso Manglano. La cosa pasó a manos de Rodolfo Martín Villa y se hicieron las gestiones necesarias para hacerle llegar a la chica la propuesta, una cantidad muy grande de dinero. Incluso le llegaron a ofrecer -pues igual que le ofrecieron a Bárbara Rey un montón de programas en la tele- una presencia en el mundo del cine de mucho prestigio. Eran promesas muy importantes. No olvidemos que hablamos de una niña perfectamente manipulable en aquellos tiempos. Y ella volvió a decir que no, que quería tener al bebé.

La idea era decirle: nena, o abortas, o te abortamos. Llegado el momento se les fue la cosa de las manos, ella se puso muy nerviosa y al final, en el forcejeo, ella cayó por la terraza.

¿Qué ocurrió entonces?

Pasaron a comentarle a Andrés Cassinello qué se le ocurría. Y Cassinello busco dentro de sus conocidos de confianza quien pudiera hablar con ella, pero asustándola. Pero Casinello tampoco dio instrucciones de lo que había que hacer. No olvidemos algo. Esto al final es una historia de bragueta de Estado del Rey. Entonces, esta gente estaba envuelta en líos con los terroristas y se jugaban la vida todos los días. Y esto sí, había que arreglarlo, pero era una cosa que les caía gorda. Por lo tanto, sin darle demasiada importancia, se lo pasó a otra persona, que era un capitán de la Policía Armada para que le diera un sustillo a la chavala. Este hombre, a su vez, buscó a dos delincuentes de medio pelo que eran expertos en abrir puertas, robos, etc...

Pero, ¿de qué tipo de susto hablamos?

Tenemos un ejemplo. Lo vimos en 2013, y se está juzgando ahora, cómo el famoso compi yogui de la Reina Leticia contrató a Villarejo para darle un susto a la doctora Pinto, para amedrentarle e incluso le clavó un cuchillo. Entonces, al final era eso, amedrentarla, asustarla, pero sin violencia y sin nada. Estos dos delincuentes subieron a la casa. Y la idea era decirle: nena, o abortas, o te abortamos. Llegado el momento se les fue la cosa de las manos, ella se puso muy nerviosa y al final, en el forcejeo, ella cayó por la terraza. ¿Cómo sé esto? A partir de las informaciones que me había facilitado Antonio Izquierdo y de lo que comentaron estos individuos a quien les había mandado, al capitán. ¿Qué ocurre? Que el capitán se echa las manos a la cabeza. La chiquilla todavía seguía viva, pero en coma. A partir de que ella fallece habla con su superior y se entera de que la niña estaba embarazada del Rey y que estaba muerta por un error. Hay que reconocer que era un capitán de los involucionistas. O sea, del círculo del CESED también. Era un hombre de profundas convicciones religiosas, y una cosa era que le dieran una orden, como muchas que le darían que no se ajustaban a la legalidad, pues cuando se enteró de lo sucedido, el hombre dijo: Yo por ahí no paso. Yo voy a contarlo todo, porque para él su religión, su Dios y su uniforme estaban por encima de todo, cayera quien cayera. Ese fue su gran error: amenazar con que lo iba a decir.

Para echarle tierra al asunto, para que no hubiera ninguna duda, el Gobierno dijo que el atentado había sido de la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). De hecho, hicieron una falsa llamada anónima reivindicando el atentado del taxista, cuyo nombre era David Salvador Bernardo

Hay gente en esta país que ha muerto por encargo, no porque los terroristas digan vamos a matar a esta persona o a la otra, que también, por supuesto. Pero que hay algunas personas, alguna fiscal, que han muerto por fuego amigo. Y han muerto porque han filtrado su nombre por conveniencia. Y al capitán lo liquidaron. Y luego, con el paso del tiempo, los mismos terroristas que le mataron se enteraron de lo que había pasado, y también tenían que ser eliminados. Y los eliminaron. Y a los policías que los fusilaron en la calle con sus pistolas les condecoraron a todos. Esto es público y notorio.

Los dos individuos que habían cometido el susto-muerte a Sandra Mozarowsky pensaban que la muerte del policía había sido un atentado, entonces ya hablaban con otras personas del CESED. Y estos les dijeron que desaparecieran, que se fueran de Madrid, porque también les iban a liquidar. De hecho, no sé si les llegaron a matar. Es un punto que todavía no he podido contrastar. Y en esa huida se da la circunstancia de que estaban en un taxi, se pusieron a hablar acaloradamente entre ellos, y dijeron algo que no tenían que decir. En ese momento vieron que el taxista les estaba mirando por el espejo retrovisor. Es decir, se había enterado. Obviamente yo no estaba en el taxi, pero esto que estoy contando es lo que ellos dijeron después a sus contactos del CESED, que no habían tenido más remedio que matar al taxista porque les había escuchado hablar del tema. Después ya nada se supo de ellos.

Comencé a escribirlo hace mucho tiempo y he ido añadiendo detalles que he podido conocer, como por ejemplo, que la autopsia de esta niña desapareció

Para echarle tierra al asunto, para que no hubiera ninguna duda, el Gobierno dijo que el atentado había sido de la Triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). De hecho, hicieron una falsa llamada anónima reivindicando el atentado del taxista, cuyo nombre era David Salvador Bernardo. Esto puede ser un escándalo. Fue en Andoáin el 7 de octubre de 1977. Pero la familia y toda la gente del entorno vasco jamás han comulgado con eso, jamás se lo han creído. Y de hecho tienen la muerte de este taxista entre los muchos crímenes que hay sin resolver todavía. Esto es muy fuerte, porque la familia siempre ha luchado por el honor del taxista. Dijeron que lo habían matado porque era confidente de ETA. Es decir, que aún encima mancillaron su nombre.

¿Es cierto que el actor y amigo de la actriz, Pepe Sancho, habría expresado sus sospechas de que algo no cuadraba?

Pepe Sancho era amigo íntimo de ella, y estaba muy quemado. Fue una de las personas que peor lo pasó.

Todo esto lo cuenta usted en un libro que va a ver la luz pronto.

Sí. Un libro que se titula "Su majestad Sandra Mozarowsky, la reina rota del cine español". Comencé a escribirlo hace mucho tiempo y he ido añadiendo detalles que he podido conocer, como por ejemplo, que la autopsia de esta niña desapareció. Y entonces dices: bueno, cómo puede ser, si la autopsia se la hacen en el Instituto Anatómico Forense. Este sólo se queda con las entradas y salidas. Las autopsias las pasa a quien ha mandado el cadáver, digamos. ¿Quién mandaba en al Instituto Anatómico Forense en aquel momento? Pues el mismo médico que participó junto con otros en el embalsamamiento de Franco. Y el mismo que embalsamó a Carmen Polo de Franco también.

No solamente es el caso de Sandra Mozarowsky. Hay otros casos importantísimos por las personas a las que se está encubriendo desde un punto de vista policial, judicial y forense. Y ahí está el caso de Mario Biondo

¿Y los datos de registro sobre la entrada y salida del cadáver de Sandra Mozarowky también desaparecieron?

Hace poco, apenas una semana, que volví a intentar hablar con el Instituto Anatómico Forense y no sé qué pasa. En el momento que dices Sandra Mozarorowsky se bloquea todo. Se hizo mucha presión en aquel momento y eso todavía colea.

¿Aún tenemos existe ese ramalazo posfranquista en las instituciones?

La prueba la tenemos en el propio Villarejo. Y en gran parte de la cúpula policial que ha estado mandando en España hasta hace poco y que todavía siguen en activo muchísimos de ellos. Y no solamente es el caso de Sandra Mozarowsky. Hay otros casos importantísimos por las personas a las que se está encubriendo desde un punto de vista policial, judicial y forense. Y ahí está el caso de Mario Biondo. Es un caso muy similar.

No te puedo dar el nombre de la persona, pero se hizo por tapar una relación que Mario Biondo descubrió. Y le voy a decir algo. De rebote, Villarejo no está lejos de esto.

¿Crees que se trató de un asesinato y no de un suicidio?

¿En el caso de Mario Biondo? Sí. No es que lo crea, es que tengo información de por qué se hizo.

¿Por qué se hizo?

No te puedo dar el nombre de la persona, pero se hizo por tapar una relación que Mario Biondo descubrió. Y le voy a decir algo. De rebote, Villarejo no está lejos de esto. No quiero decir, en absoluto, que Villarejo tuviera algo que ver con la muerte de este chico, en absoluto. Pero que no está lejos, sí. Que Villarejo tiene información, vamos. Sí, porque Villarejo en aquellos tiempos, en 2013, se dedicaba -además de ser policía y todo lo que hacía en sus empresas- a limpiar teléfonos. Limpiaba teléfonos de personalidades o de amigos importantísimos. Y de rebote se enteró.

¿Es cierto que la televisión pública alemana esta realizando un documental sobre el Juan Carlos I donde se plantea el caso Mozarowsky?

Es un documental cuyo director es el español Pedro Barbadillo. Es un documental sobre el emérito a lo largo de toda su historia y tengo entendido que se va a tocar el tema de Sandra Mozarowsky, pero hasta que no vea el documental, no me lo creo.

¿Cesará algún día este hedor a cloaca o es algo inherente a los Estados?

Es algo inherente a los Estados. Esto jamás cambiará. En todas partes, en todos los países, en las democracias más avanzadas ocurre esto. Y ocurren cosas muchísimo peores. Asesinatos de encargo hay todos los días. A veces les echamos la culpa a los rusos porque, a lo mejor, lo hacen más descaradamente. No sé por qué tiene que ser así, pero es así. A usted le han votado, pues dirija el país, ejecute esa acción que le han dado los ciudadanos, pero no tiene por qué un gobierno hacer uso de la fuerza del Estado para ir contra los ciudadanos. Eso no se puede hacer, pero lo vemos en todas partes.

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