Yolanda Díaz está harta de unos y de otros

11 de Marzo de 2023
Actualizado el 02 de julio de 2024
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Yolanda Díaz está atrapada entre dos frentes. Para Unidas Podemos es una traidora que no ha sabido defender los intereses de la formación morada cuando Pedro Sánchez sacaba las tijeras y recortaba la ley del “solo sí es sí”. Por su parte, el PSOE ha expresado su decepción con ella al considerar que se puso de perfil en medio de la batalla del 8 de marzo, Día de la Mujer, entre socialistas y podemitas. Por el Congreso de los Diputados circula el rumor de que el día de la votación sobre la reforma de la Ley de Garantías de Libertad Sexual de Irene Montero, Díaz y otros diputados afines estuvieron a punto de romper la disciplina de voto para apoyar la reforma del Ministerio de Justicia impulsada por Sánchez. Esa postura política generó una bronca mayúscula entre la vicepresidenta del Gobierno e Ione Belarra. De hecho, la aguas estuvieron tan revueltas que la secretaria general de Podemos amenazó a la ministra de Trabajo con presentarse en Moncloa y pedir su cabeza en bandeja de plata, además de imponer sanciones a aquellos diputados morados que apoyaran los cambios en el texto legal propuestos por el PSOE. Es decir, que el partido de Pablo Iglesias le ha echado las cruces a Díaz.

Además, a la vicepresidenta le han caído palos también por la parte socialista. Mientras ambos socios de Gobierno afilaban las navajas de cara a los actos del 8M, Patxi López no fue precisamente condescendiente con la titular de Trabajo, y en una entrevista en Hora 25 de la Cadena SER aseguró que Díaz “tendría que haber tenido una actitud más proactiva”. Y añadió: “No basta con decir ‘que lleguen a un acuerdo’. Ya, ya, pero haz algo. Pon una posición, una propuesta encima de la mesa para ver cómo podemos acercar posiciones. La única propuesta encima de la mesa es la del PSOE, la única”. O sea, otro golpe duro para la promotora del proyecto Sumar, esta vez desde Ferraz.

Que el PP se cebe con la ministra de asuntos laborales, como hizo la diputada Belén Hoyo, que la acusa de practicar un “postureo” feminista, es lo lógico, pero que se haya visto acribillada por un incesante fuego amigo ha terminado por tocar la moral de la brava política gallega. Ella siempre se ha mantenido fuerte y dispuesta a seguir en la brecha, aunque en algún que otro momento se la haya visto flaquear y hasta haya dejado caer que está harta de la mediocridad de la vida pública española. De hecho, durante una entrevista con el reportero Gonzo, en La Sexta, la ministra reconoció que las negociaciones por la reforma laboral fueron tan cruentas, tan encarnizadas entre los socios de Gobierno, que en algún momento se planteó tomar una drástica determinación en el caso de que no lograra los apoyos suficientes para convalidar el decreto en las Cortes. “Iba a tomar las decisiones que fueran precisas por coherencia. Pero he pasado página y la norma está en vigor”, afirmó algo más relajada después de que el diputado Casero se equivocara con el famoso botón, sacando así adelante, como sin querer y para ridículo del PP, la histórica reforma.

El pasado miércoles 8M, en medio de las luchas entre socialistas y podemitas por ver quién defendía mejor los derechos de la mujer, y en respuesta a Belén Hoyo, Yolanda Díaz volvió a dar síntomas de cierto hastío y hartazgo al asegurar: “Ya tengo cierta edad para presumir de cuánto es una feminista”. Y se centró en lo suyo, que más allá de la política basura, es el dato estadístico, la profesionalidad y el trabajo bien hecho: “Hoy en España hay 9,4 millones de mujeres ocupadas, nunca se había alcanzado esta cifra en este país. Hoy en España gracias a subir el SMI hemos reducido la brecha salarial 3,7 puntos”. De alguna manera, fue su forma de decir que ella está a las cosas del comer, a llenar la cesta de la compra de los españoles, más que a la pugna ideológica estéril que de nuevo carcome a la cainita izquierda española.

¿Está pensando Díaz en arrojar la toalla? Ella siempre lo niega, pero de cuando en cuando le asalta un lógico cansancio por tener que asistir a espectáculos tan deplorables y poco edificantes como el que PSOE y Unidas Podemos ofrecieron durante el 8M, el más convulso y fracturado de la historia. Está por ver cuáles serán sus próximos movimientos a corto plazo, mayormente qué ocurre con ese proyecto Sumar que anunció hace ya tiempo y del que, a pocos meses para las elecciones, los españoles todavía no saben nada, ni cuándo se pondrá en marcha, ni cuál es el programa político, ni a qué comicios (municipales o generales) acudirá con papeletas para las urnas.

Ha llegado la hora de que una pieza clave del Gobierno de coalición, la mujer con mayor carisma y talento de la izquierda española de hoy, dé un paso al frente, sin complejos y sin miedo a represalias de supuestos compañeros de Gabinete, y diga claramente y sin ambages qué piensa hacer con su vida en los próximos cuatro años. Si piensa fundar un nuevo proyecto político aglutinante y transversal, que se ponga manos a la obra ya porque le pilla el toro; si su idea es romper con Podemos y seguir apostando por Izquierda Unida, también bien, pero que lo anuncie por favor; y, si por casualidad le estuviese rondando por la cabeza dar el salto al PSOE, el votante tiene derecho a saberlo cuanto antes para ir consultándolo con la almohada. En todo caso, si su idea es mandar a paseo a todos esos niños de teta con los que tiene que codearse a diario en el Consejo de Ministros y en el Parlamento, para volverse a su querido terruño gallego, nadie podrá reprocharle nada. Debe ser muy duro tener que soportar a tanto mediocre, a tanto trepa y a tanto desleal con sonrisa de cínico.

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