La ilustración oscura: el nuevo credo de Silicon Valley que seduce a Musk y Trump

Una ideología tecnocrática, elitista y antiigualitaria que pone en jaque la democracia y redefine el poder

05 de Abril de 2025
Actualizado a las 17:04h
Guardar
Trump y Musk en el Despacho Oval.
Musk y Trump, dos socios en el Despacho Oval

En los últimos años, se ha consolidado una corriente ideológica que, lejos de ser una moda marginal, está influyendo en algunos de los hombres más poderosos del planeta: se trata de la "ilustración oscura". Aunque su nombre remite a la Ilustración clásica del siglo XVIII, lo que propone es justo lo contrario: un rechazo al igualitarismo, a la democracia liberal y a los valores ilustrados tradicionales. Esta corriente, que se nutre del pensamiento tecnocrático y del anarcocapitalismo, ha encontrado su nicho en Silicon Valley, donde algunos de sus más destacados defensores la han convertido en una guía práctica para su forma de actuar. 

¿Qué es la ilustración oscura? 

La ilustración oscura es una corriente de pensamiento que surge de la fusión entre el anarcocapitalismo, el elitismo tecnocrático y un revisionismo histórico que glorifica el poder centralizado. Su principal impulsor es Curtis Yarvin, también conocido por su pseudónimo Mencius Moldbug. Yarvin propone que los Estados modernos están corrompidos por la democracia y que sería preferible una monarquía tecnocrática donde un líder, similar a un CEO, administre el país como si fuera una empresa. En este modelo, el ciudadano medio es irrelevante; lo que importa es la capacidad de unos pocos para dirigir el mundo según sus intereses y criterios. 

Este planteamiento no se queda en lo teórico. Silicon Valley, hogar de algunas de las empresas más influyentes del planeta, ha comenzado a adoptar ciertas ideas de esta corriente. Empresarios como Peter Thiel, Elon Musk o Marc Andreessen no solo admiran esta visión: la financian, la amplifican y la aplican en sus propias compañías y relaciones con el poder. A través de fundaciones, think tanks, medios de comunicación digitales y universidades privadas, esta ideología se va instalando en la cultura digital contemporánea como si fuese una evolución natural del pensamiento innovador. 

¿Qué representa esta ideología? 

La ilustración oscura promueve una visión radicalmente individualista del mundo. Parte de la premisa de que los individuos más inteligentes deben tomar decisiones por el resto de la sociedad, sin necesidad de someterse al escrutinio democrático. La igualdad es vista como un obstáculo, la libertad se interpreta como la capacidad de actuar sin restricciones, y el progreso, como el resultado exclusivo del talento de unos pocos. El concepto de mérito se transforma en una herramienta de exclusión. 

En este modelo, la sociedad se convierte en una jerarquía en la que el poder no se distribuye, sino que se concentra. El conocimiento, la tecnología y el capital se convierten en herramientas de dominio. Por eso, figuras como Elon Musk se sienten cómodas en esta narrativa: se les presenta como salvadores visionarios, incomprendidos por las masas, pero capaces de guiar a la humanidad hacia el futuro. En sus discursos y acciones vemos constantemente la idea de que las instituciones son ineficaces, que el Estado entorpece el avance tecnológico y que solo la acción de individuos excepcionales puede transformar el mundo. 

Musk, Trump y el desprecio por lo colectivo 

Tanto Elon Musk como Donald Trump comparten una relación estrecha con este tipo de ideas. Aunque Trump no es un tecnócrata, sí es un líder populista que desprecia la deliberación democrática y se presenta como el único capaz de salvar a su país. Musk, por su parte, combina su genialidad técnica con un desprecio creciente por las instituciones públicas y un amor por las soluciones autoritarias disfrazadas de eficiencia empresarial. 

Ambos coinciden en su desdén por la prensa, por los organismos reguladores y por cualquier forma de control social que no provenga de su propio entorno. La ilustración oscura da una justificación ideológica a ese comportamiento: si ellos son los más capacitados, ¿por qué deberían rendir cuentas? El mensaje es simple pero devastador: si eres rico, brillante y poderoso, puedes hacer lo que quieras. Todo lo demás es ruido. 

Donald Trump se ha rodeado de figuras que simpatizan con estas ideas. Peter Thiel, fundador de Palantir y miembro destacado de la llamada PayPal Mafia, ha financiado campañas políticas y ha promovido la idea de que la democracia está sobrevalorada. Thiel ha declarado en más de una ocasión que la libertad y la democracia son conceptos incompatibles. Bajo esta premisa, su apoyo a Trump no es contradictorio: es un vehículo para desmantelar las estructuras democráticas desde dentro. 

Un peligro real para las democracias 

Esta corriente no es solo una rareza filosófica. Tiene consecuencias prácticas. Cuando Musk compra Twitter (ahora X) y elimina controles de contenido, está promoviendo un tipo de libertad que en realidad favorece la desinformación. Cuando Trump propone limitar derechos civiles para ganar poder, está aplicando la idea de que el orden es más importante que la libertad. 

Si esta ideología se expande, podríamos ver un retroceso en derechos y libertades fundamentales. Porque detrás de su aparente racionalidad, lo que hay es una negación del pacto social que ha permitido el progreso colectivo. La ciencia, la democracia y la cooperación entre personas con distintas visiones son vistas como debilidades que deben ser superadas. 

La ilustración oscura representa una visión profundamente reaccionaria del mundo, disfrazada de innovación. Su avance debe preocuparnos, no porque critique al sistema, sino porque ofrece un sustituto peor: el culto al genio, la obediencia al líder y el desprecio por los derechos de la mayoría. En otras palabras, el fin de la democracia liberal tal y como la conocemos. 

 

Lo + leído