Los "patriotas" de Abascal, la crisis de Ucrania y la política de apaciguamiento

Patriotas es una quinta columna de Trump y Putin en Europa, a la que pretenden debilitar, y el objetivo final pasa por la destrucción de la Unión Europea (UE), el último muro de contención que puede detenerlos en su cruzada antieuropea

26 de Febrero de 2025
Actualizado a las 9:20h
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Santiago Abascal, en la cumbre ultraderechista de la CPAC | Foto: Flickr Vox

Mientras el presidente norteamericano, Donald Trump, escenifica su traición a Europa, dejando a Ucrania en manos rusas y obligándola en un futuro a firmar unos acuerdos con Moscú que, con toda seguridad, le hará perder el 20% de su territorio, el presidente de Patriotas y líder de Vox, Santiago Abascal, mostró su total apoyo a la administración norteamericana y atacó a Europa de una forma infame y rastrera en un acto parafascista, saludo nazi incluido de Steve Bannon por medio, en Washington. Abascal, que se encuentra entre los más aguerridos palmeros del presidente norteamericano, se está mostrando como un gran felón y lidera una suerte de quinta columna putinista en Europa. 

Sin embargo, su apoyo al presidente norteamericano se volverá en su contra y tendrá un efecto bumerán contra Vox. Trump se ha mostrado como uno de los grandes enemigos del español en Estados Unidos y conviene recordar lo que dijo hace apenas dos semanas sobre el auge del español en este país: "No hables ese español de mierda en mi país", refiriéndose a los latinos. También el presidente norteamericano ha retirado el español de la página web de la Casa Blanca y de otros canales de comunicación y pretende también restringir el uso del español en otros ámbitos de la vida pública. Incluso ha llegado a sugerir que impondrá el inglés por la fuerza en Puerto Rico. Abascal, que en la última conferencia de la Conservative Political Action Conference (CPAC) se ha mostrado un firme partidario de todas las decisiones de Trump, ¿apoya estas acciones que menoscaban la influencia española y latina en Estados Unidos?

Entre los famosos “patriotas” que se reunieron hace unas semanas en Madrid en un aquelarre putinista y trumpista no podía faltar el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, amigo personal de Putin y enemigo declarado de la causa ucraniana. Orbán pretende que Ucrania ceda los territorios ocupados por los rusos en este país y mantener una relación con Rusia basada en la política de apaciguamiento que defiende Trump ante Moscú. 

Los patriotas defienden la política de apaciguamiento de Trump frente a Rusia

Al igual que ocurrió en la cumbre de Munich, en septiembre de 1938, en que Francia y el Reino Unido entregaron a Hitler los Sudetes para apaciguar a Alemania en su política expansionista en Europa, ahora el presidente norteamericano, Donald Trump, trata de apaciguar al líder ruso, Vladimir Putin, entregando una parte de Ucrania para parar una guerra y calmar las ansias expansionistas de Rusia. Ya negocia con los rusos sin Ucrania, como cuando  se decidió la suerte de Checoslovaquia sin contar con Checoslovaquia. Los “patriotas” europeos, tal como ha expresado Abascal en la CPAC celebrada en Washington, acusan a Europa de haber provocado la invasión de Ucrania y se niegan a seguir apoyando la causa ucraniana.

También Trump culpa a Ucrania de la guerra y le quita legitimidad al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, por no haber convocado elecciones a pesar de la guerra y le considera ilegítimo, repitiendo los mismos argumentos, no casualmente, que el presidente ruso, Vladimir Putin. Pobre Ucrania, ya está vendida, mientras los “patriotas” europeos, algunos de ellos financiados por el Kremlin, como Marine Le Pen, cierran filas con Trump. Tenemos a los traidores dentro, nuestro problema es interno, tenía razón el vicepresidente norteamericano J.D.Vance, cuyos ataques a Europa y a la UE fueron bien jaleados por nuestros “patriotas” tras su reciente discurso incendiario y lapidario en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Fue humillante ver cómo líderes europeos hechos y derechos aguantaron el tipo y el chaparrón de Vance sin indignarse ni levantarse al menos como una forma de protesta.

Trump no pretende contar con Europa en la búsqueda de una solución al conflicto, simplemente para humillarla y despreciarla mostrando su lado más pérfido, ni con Ucrania, que es la parte ocupada e invadida, sino solamente congraciarse con Putin para presentarse como un gran líder mundial que logró la paz a cualquier precio y centrarse en el que considera su mayor enemigo: China. Lo triste del caso es que los “patriotas” de Abascal siguen en este juego sucio a Trump.

Para añadir más caos a la actual situación crítica, la UE, además, no pasa su mejor momento en esta coyuntura crucial para el continente. Hungría y Eslovaquia, junto con nuestros famosos “patriotas”, se han convertido en la quinta columna desestabilizadora de Rusia y ahora de Washington. Alemania confirmará con toda seguridad su giro a la derecha. Francia, por su parte, tampoco levanta cabeza y Emmanuel Macron ha fracasado con su proyecto político plagado de contradicciones, pocas soluciones a los problemas reales de la gente y poca solvencia gerencial que genere confianza a los franceses en estos tiempos turbulentos. 

Toda esta sucia política contra Europa ocurre en medio de un proceso incierto en el que una de las dos partes, Rusia, juega con ventaja, pues tiene una gran extensión de terreno ucraniano ocupado y le arrebató en el 2014 a Ucrania la península de Crimea, y además cuenta con la simpatía del inquilino de la Casa Blanca, que nunca ha ocultado su admiración por Putin. Ahora, en este momento que se anuncian unas largas negociaciones, Rusia sigue avanzando y conquistando territorios, lo cual le beneficia de cara a un diálogo directo con Ucrania. Pero también destruyendo las infraestructuras energéticas, atacando objetivos civiles, destrozando la economía, la sociedad y la unidad política de Ucrania, objetivos claros de Moscú junto a los territoriales en esta guerra. En este contexto, Trump y nuestros “patriotas” prorrusos le hacen un gran favor a Rusia y a su gran amigo Putin.

Mientras la situación se calienta en Ucrania y la UE se queda sola defendiendo su causa, Moscú sigue desestabilizando el mundo con su guerra híbrida contra otros países, como Rumania y Moldavia, que ya han sufrido en sus carnes la irrupción de candidatos prorrusos en sus últimas elecciones y múltiples interferencias desestabilizadoras. ¿Pero por cuánto tiempo se podrán conjurar estas amenazas directas a su sistema democrático cuando Rusia ahora cuenta con la confianza, ayuda y apoyo de los Estados Unidos? También Putin cuenta con la inestimable ayuda de nuestros “patriotas”.

Al igual que en 1938, cuando franceses y británicos entregaron a Hitler en bandeja Checoslovaquia, el mundo entra en el terreno de la incertidumbre y la zozobra. Rusia, que tiene en el punto de mira a Polonia, Moldavia y a los países bálticos y que nunca asumió la pérdida definitiva de esos territorios, seguirá desestabilizando y generando conflictos. A partir de ahora, ya no hay garantías de que el paraguas protector de la OTAN vaya a defender a esos países  si son atacados mientras que en la Casa Blanca el inquilino siga siendo Donald Trump. Atentos, vienen tiempos turbulentos. Nuestros “patriotas”, sin duda, no nos defenderán. 

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