Durante años, el máximo líder y fundador de Vox, Santiago Abascal, criticó la partidocracia, la corrupción reinante en el régimen del bipartidismo, el reparto de prebendas y privilegios entre los dos grandes partidos y la creación por los mismos de numerosos chiringuitos de los que vivían centenares de sus amigos, allegados y simpatizantes. Pero ahora Abascal, paradójicamente y para mayor descrédito de su formación política, se ha convertido en el rey de los chiringuitos y ha creado decenas a imagen y semejanza de aquellos que un día pretendía abolir y cerrar para siempre. Seguramente, más de quinientas personas con sueldos millonarios trabajan directa o indirectamente para el entramado de chiringuitos creado por Vox en apenas siete años.
Está claro que, como suele ocurrir tantas veces en la historia de nuestro país, Vox vino para cambiar el sistema, al menos esas eran sus intenciones originales, y el sistema les cambió a ellos. Supuestamente Iban a acabar con las autonomías pero cuando fueron llamados a gobernar en algunas por el Partido Popular (PP), sin dudarlo un momento entraron en varios ejecutivos, entre las que destacaban Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Murcia y Extremadura; aseguraban que iban a acabar con tipo de prebendas, privilegios, momios y chollos de los que gozaba la clase política que tanto detestaban pero nunca renunciaron a ellos, sino que gozaron de las mieles del poder gustosamente; y luego los chiringuitos, que serían cerrados sin contemplaciones, crecieron como hongos alrededor de Vox y es lo que caracteriza realmente a esta suerte de tinglado político-empresarial como veremos a continuación.
Los chiringuitos de Vox, un entramado endogámico y un gran negocio
Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP). Se trata, supuestamente, de un centro para formar líderes, concejales y alcaldes de Vox y otras personas cercanas a la formación ultraderechista. Entre su elenco de profesores, formadores y miembros de su patronato, hay que destacar a Juan Carlos Girauta, Javier Tebas Medrano, José Antonio Fuster, Jorge Buxadé y también algunos que proceden del PP, como Jaime Mayor Oreja. Como no pueden faltar en estos de chiringuitos de Vox, también figuran dos de los más importantes consejeros del máximo líder: el empresario Julio Ariza y Kiko Méndez-Monasterio, quien fue condenado por la agresión fascista a varios estudiantes en sus tiempos jóvenes, entre los que se encontraba el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en 1999.
Vox vino para cambiar el sistema, al menos esas eran sus intenciones originales, y el sistema les cambió a ellos
Tizona Comunicación. Es el gran chiringuito de Vox y el más rentable. Ligado al inefable y ya citado Kiko Méndez-Monasterio y al empresario Gabriel Ariza, solamente entre el año 2018 y 2023 ha facturado la friolera cantidad de 3.771.854 euros. Una cifra que muestra lo rentable que ha sido para los políticos del partido de extrema derecha la elaboración de discursos e idear las estrategias políticas de Vox. En las irregulares cuentas del partido, ya denunciadas por el Tribunal de Cuentas, muchos gastos no justificados o que aparecen como “otros gastos” en las cuentas de esta organización política van al entramado empresarial creado por Abascal, entre los que figura Tizona Comunicación, cuyo único cliente es, precisamente, Vox.
Denaes. La Fundación para la Defensa Española fue creada, con la inestimable ayuda de Esperanza Aguirre y otros líderes del PP que despreciaban a Mariano Rajoy, para darle una salida política, un buen salario y visibilidad a Santiago Abascal. Desde ese lugar, donde el máximo líder colocó a algunos de los que después serían sus escuderos, se fue construyendo y tejiendo la estructura que daría forma más tarde a Vox. Actualmente, si uno revisa su página web no aparecen los miembros que componen su Consejo Asesor y, como tantos otros chiringuitos de Vox, no ha presentado sus cuentas ante las instancias oportunas y las mismas están envueltas en el secreto y numerosas irregularidades.
Sede de la Calle Bambú. Como en su día de denunciara el ex secretario general de Vox, Javier Ortega, Vox se ha convertido en una “agencia de colocación” de amiguetes, socios, familiares y colegas de viaje de Abascal. En la sede central de Vox, sita en la calle ya citada, trabajan más de 60 personas y se ha convertido en una suerte de PYME muy rentable y desde donde se manejan los hilos del partido más centralizado de la historia de España, donde no cuentan ni las estructuras locales, provinciales y regionales. Con respecto a Vox exterior, su peso en la organización es absolutamente irrelevante y ni siquiera en la web del partido se puede conocer quienes lo representan en los países donde supuestamente están presentes.
A pesar de que juraban y perjuraban que iban a acabar con los chiringuitos creados por la partidocracia reinante, la realidad es bien distinta
Disenso. Junto a Tizona Comunicación, pero organizada jurídicamente como fundación ligada a Vox que pretendía ser al partido lo que FAES es al PP, es otro de los grandes chiringuitos, aunque su pretensión inicial era ser el think tank del partido. Presidida por Jorge Martín Frías, cercano a Abascal desde hace años y amigo personal del líder, esta organización supuestamente sin ánimo de lucro se caracteriza por los jugosos sueldos que reciben sus directivos, por un descarado amiguismo sin máscara y por una gestión administrativa opaca y poco clara. En los últimos cinco años, Disenso ha recibido más de siete millones de euros, de los cuales más de un millón ha sido destinado a su personal, una cifra que supera con creces a las de otras organizaciones similares. El periodista Federico Jiménez Losantos, nada sospechoso de simpatías izquierdistas, denunciaba lo que él llamaba el “negocio del patriotismo”: “¿Pero cuántos millones le han dado a Disenso (...) y a cambio de qué?”.(...) “La impresión es que se lo llevan crudo, ¡pero cómo voy a dudar yo de esa gente, que va tanto a misa!”, señalaba el periodista de Libertad Digital.
La Gaceta de la Iberosfera. Ligada a la Fundación Disenso y al partido desde sus orígenes, La Gaceta de la Iberosfera es la heredera del fracasado y ruinoso proyecto de La Gaceta de los Negocios. La cabecera de La Gaceta fue traspasada desde el liquidado Grupo Intereconomía, que dirigía y conducía de una forma errática y fantasmagórica Julián Ariza, a la Fundación Disenso, mucho de cuyos patronos, directivos y colaboradores escriben en las páginas de este periódico digital que rezuma la posición oficial del partido sobre los más varios asuntos y temáticas.
Solidaridad. Solidaridad, oficialmente Sindicato para la Defensa de la Solidaridad con los Trabajadores de España (SPDSTE), es una organización sindical vinculada al partido político Vox. Santiago Abascal, líder de esta formación, anunció la creación del sindicato el 5 de julio de 2020, y su fundación se llevó a cabo en septiembre del mismo año. Se presenta como una entidad al servicio de los ciudadanos españoles, afirmando ser apartidista y apolítica, pero esa es la pantalla pública porque, al igual que ocurre con todos los chiringuitos de Vox, desconocemos casi todo de esta organización. Como dato ilustrativo de su opaco funcionamiento, desde su creación en 2020, en incumplimiento de la Ley de Transparencia, no ha hecho nunca pública sus fuentes de financiación ni sus cuentas. La ex secretaria general de Vox, Macarena Olona, afirma que Solidaridad es sólo una de las organizaciones que el partido usa para desviar fondos públicos.
Kalma Lectura, S.L. Es otra de las empresas del tinglado empresarial formado por Julián Ariza y que sirve de soporte digital a Vox. Aunque el grupo Intereconomía debe unos 19 millones de euros al erario público, esto no fue óbice para que la empresa hiciera una "un contrato de cesión gratuita temporal” al partido Vox a través de la Fundación Disenso. Kalma Lectura fue la empresa que editó el libro la España Viva, un panfleto infumable de estilo goebbeliano que recoge doce conversaciones con líderes de Vox, muchos hoy fuera del partido, por cierto.
Grupo parlamentario de Vox en Bruselas. Es otro de los grandes chiringuitos de Vox, bastante codiciado por cierto, y donde han sido enviados y colocados algunos de los militantes más fieles y dóciles del partido. Este lugar es uno de los núcleos duros de Vox, por los intentos nunca ocultados de Abascal por liderar la ultraderecha continental, y sus empleados han tenido un papel destacado en la formación de Patriotas, un grupo de partidos europeos de extrema derecha, y en el nombramiento de su máximo líder como presidente de la nueva formación.
Se reparten el poder, las influencias, los cargos públicos nombrados a dedo, el vil metal y los chollos, como los viajes a gastos pagos por medio mundo, los elegidos para la gloria por el caudillo ungido por la gracia de Dios, Abascal
Oficina de Vox en el Congreso de los Diputados. Constituye otro de los lugares donde se han atrincherado algunos de los más fieles seguidores e incondicionales del máximo líder y donde se concentra una buena parte de la maquinaría digital que maneja, junto con el clan de Bambú, las redes sociales de Vox. Durante mucho tiempo, Vox ha sido uno de los partidos que mejor ha manejado las redes sociales, por encima del PP y los socialistas, y una de las piezas claves en esa estrategia ha sido el diputado por Toledo Manuel Mariscal, quien precisamente aseguró, sin inmutarse, en el Congreso de los Diputados que “gracias a las redes sociales” los jóvenes están conociendo las supuestas bondades del franquismo.
El clan de los Ariza. Nunca sabremos realmente los intríngulis reales de la relación que existe entre el entramado empresarial de los Ariza y Vox, más concretamente entre el grupo y su máximo líder. ¿Dónde acaban los intereses de los negocios de los Ariza y dónde comienzan los de Vox, más concretamente los de Abascal? La ex portavoz de Vox, Macarena Olona, aseguraba en su libro (Soy Macarena, La Esfera de los Libros) que Vox ha desviado casi 11 millones de euros de dinero público a la Fundación Disenso, de la cual es presidente Santiago Abascal, y a la mercantil Tizona Comunicación, de la que son propietarios Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza. No cabe duda, que el patriotismo se ha convertido en un gran negocio.
Vox, filial del Yunque en España
Grupo Yunque en España. Se trata una organización de extrema derecha mexicana de corte integrista, antisemita y me atrevería a decir que neofascista que lleva años intento introducirse en España y que, quizá, con la ayuda de Vox y su universo empresarial ligado al clan de los Ariza lo podría haber logrado. En las páginas de Infobae hemos encontrado esta nota firmada por Pablo Cea que es muy clarificadora al respecto: “El Yunque es conocido por ser una secta mexicana fundada en 1953 con el objetivo de “instaurar el reino de Cristo en la Tierra”. Y para lograrlo se dedican a fundar asociaciones ultracatólicas que les permitan “ocupar parcelas de poder político y mediático”, según concluyó un informe sobre la secta que la propia Conferencia Episcopal encargó al Doctor en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Fernando López Luengo. “En el informe sobre el Yunque, López Luengo sostiene que Hazte Oír (HO) depende de esta organización secreta. Con los años, muchos de los directivos de HO han ido introduciéndose en las candidaturas de Vox”, sostiene Cea. No olvidemos lo que le dijo Macarena Olona al periodista Jordi Evo: “Las decisiones de Vox no se toman dentro de Vox”.
Fundación Madrina. Aunque no tengamos muchos datos acerca de esta organización, la misma se presenta en su web como “una entidad de carácter “benéfico asistencial” declarada de “utilidad pública”, desde abril de 2001, dedicada a la asistencia y ayuda de colectivos en riesgo de exclusión o marginalidad en el ámbito de la infancia, mujer y maternidad”. En la actualidad, dada la cercanía de dicha entidad con la purgada ex líder de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, no creemos que ya tenga ninguna vinculación directa con el partido de Abascal. El máximo caudillo no admite disidencias internas, “ni traidores”, ni nadie que le lleve la contraria.
La personalidad de Santiago Abascal
Santiago Abascal, con el respeto debido, no ha pegado un palo al agua en toda su vida. Ni tampoco abrió una empresa ni dio un solo trabajo a alguien en toda su trayectoria. Nunca ha trabajado o tenido un sueldo de la empresa privada y, desde los 23 años, lleva viviendo del erario estatal en todo tipo de cargos públicos, bien sea en Euskadi o en Madrid, donde se trasladó para realizar diversas tareas en nombre del PP y donde más tarde, cuando cayó en desgracia en la época de Mariano Rajoy, fue recuperado por su amiga Esperanza Aguirre para que siguiera viviendo a costa de los chiringuitos populares que supuestamente tanto denostaba.
Así, a sus 36 años, se había convertido en todo un apparátchik al estilo soviético, un hombre que vive a sueldo del partido pase lo que pase y caiga quien caiga. Aguirre lo coloca en la Fundación para el Mecenazgo y Patrocinio Social, institución con un único trabajador además del propio Santiago Abascal y sin actividad conocida durante su mandato, que en 2013 recibió de la Comunidad de Madrid una subvención de 183.600 euros de los cuales destinaron 82.491 al sueldo anual de Santiago Abascal. Antes de recalar en la Fundación de Aguirre para ayudarle, Abascal creó su primer chiringuito, la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), asumiendo su presidencia entre los años 2006 y 2014 y también fue director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid (2010-2012). Ninguna iniciativa privada, todo chiringuitos pagados por los españoles, y de los que recibía generosos sueldos a cargo de tener absoluta libertad para ir preparando el terreno para montar, fundar y lanzar Vox al ruedo político.
Ser un auténtico trepa sin principios, o simplemente amigo de Abascal, es la clave para ascender en Vox
Ese mismo año de 2013, con el apoyo silencioso de Aguirre que detestaba sin ocultarlo a Rajoy, Abascal funda el 17 de diciembre Vox con la ayuda de sus fieles cipayos, ahora casi todos fuera de una formación a la que describen como “totalitaria”, “antidemocrática” y “dictatorial”, pero a la que sirvieron fielmente sin rechistar durante años cuando recibían copiosos sueldos, cargos públicos y dádivas de todo tipo. Sin la ayuda de Aguirre, ni Vox ni Abascal habrían llegado tan lejos.
Desde esa fecha hasta ahora, Abascal ha ocupado numerosos cargos públicos y sigue recibiendo sueldos, emolumentos y viáticos de todo tipo de Vox y del entramado político-empresarial-mediático creado por su formación política, aunque ocultando algunos datos, como revelaba el diario El País: “El líder de Vox, Santiago Abascal, ha omitido incluir en la declaración de bienes y rentas que ha presentado en el Congreso los 1.500 euros mensuales que recibía el pasado año como presidente del grupo parlamentario de su partido en la Cámara baja”.
Pero los datos que presenta el caudillo sobre sus ingresos a las instancias correspondientes, por debajo de unos 80.000 euros anuales, ni son creíbles ni cuadran; solamente en el año 2024 Abascal y otros 11 líderes de Vox se adjudicaron 650.000 euros sin ninguna justificación ni explicación al partido. Además, ¿cómo es creíble que el caudillo vaya a ganar menos que Jorge Buxadé y Hermann Tertsch, que declaran más de 10.000 euros mensuales, o que el presidente de Disenso, Jorge Martín Frías, que se embolsa casi 125.000 euros anuales? El argumento, en un partido organizado al estilo fascista de arriba a abajo, no se sostiene. El rey de los chiringuitos, como personaje salido de la picaresca española, es más que seguro que se embolsa más de lo que dice y que tiene más de lo declara, ya que, como decía el Lazarillo de Tormes de su amo, “en su oficio era un águila”. De eso, no cabe la menor duda, Santi, como le llaman sus correligionarios.