Antonio Muñoz llega al cierre de campaña fortalecido por la igualdad real y la cercanía

26 de Mayo de 2023
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Ser alcalde de una de las principales capitales de España es complicado. Cada una de estas ciudades son como un pequeño Estado en el que cada barrio es una provincia y las necesidades de la ciudadanía son cambiantes y diversas. Cada ciudadano es un mundo y el primer regidor debe estar a la altura de las cientos de miles de expectativas y esperanzas. Ese es el servicio que se espera, el no tener el bastón para dar más a unos que a otros, sino para ser justo y destinar lo que a cada cual le corresponde, apoyando a los que más lo necesitan para crear una ciudad basada en la igualdad.

Las grandes ciudades tientan a los primeros regidores a alejarse de los ciudadanos. Hubo quien dijo que los políticos se alejan de la ciudadanía en la misma medida en que aumentaba el número de guardaespaldas. Eso es una verdad casi indiscutible y el mayor peligro que puede tener un político elegido por los ciudadanos para ostentar un cargo público tiene, precisamente, la responsabilidad democrática de no renunciar a la cercanía ni a abandonar un modo de vida normal.

El actual alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, llega al cierre de campaña siendo un ejemplo de la defensa de valores irrenunciables del socialismo, valores que, desgraciadamente, el poder puede debilitar. En demasiadas ocasiones se ha visto cómo una simple corbata se convierte en un muro para impedir al pueblo que se acerque a sus legítimos representantes.

La igualdad real es fundamental y Muñoz se presenta a la ciudadanía como el garante de unos valores y unas convicciones que le acercan al pueblo. La casa consistorial tiene que tener las puertas siempre abiertas y la única forma de hacerlo es por medio de la apertura de su máximo representante a la ciudadanía. Es el alcalde quien debe acercarse a los vecinos y no al revés. Y, además, está democráticamente obligado a hacerlo a diario, no sólo en determinados eventos o inauguraciones.

Antonio Muñoz tiene un programa que se basa en el saber dónde está, en tener conciencia de que el cargo de alcalde de Sevilla le obliga a pensar en Sevilla y sólo en Sevilla, no buscar aspiraciones superiores ni enfrentarse a otros organismos por buscar réditos futuros. El presente es lo que importa, nada más. Sevilla es lo prioritario, nada más.

Los proyectos que Muñoz presenta para los sevillanos están cimentados en un modo de entender el socialismo que parte de la igualdad real y que se sostiene en lo que una socialista de verdad, de las que jamás ha renunciado ni a sus convicciones ni a la base ideológica que hace 144 años dejó Pablo Iglesias Posse marcada con fuego en el PSOE.

Carmen Calvo es un referente de ese modo de entender el socialismo, desde el feminismo de la igualdad real pasando por la defensa de los valores de la fraternidad, el consenso y la eficacia sin renunciar a lo esencial. La vida vivida de la política egabrense es la historia de una pasión por la defensa de los derechos de la mujer, de los trabajadores, de la ciudadanía que levanta el país.

Son muchos los candidatos socialistas en estas elecciones que no se han bajado de la defensa de unos valores que deberían ser irrenunciables y que están por encima de un sillón o de un gobierno. La dignidad política, en cualquier partido e ideología, se valora por la anteposición de las esencias frente a factores más terriblemente humanos.

Por eso Antonio Muñoz llega a este 28M de mano de la igualdad real, de la defensa del medio ambiente, del conocimiento de lo que ocurre en cada rincón de Sevilla, de la política de las cosas pequeñas que lleva a la consecución de las grandes obras que quedan para la historia, de la ética que es el camino para el éxito en la gestión, del gobierno de todos, con todos y para todos.

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