jueves, 30mayo, 2024
26.1 C
Seville

Catorce previsibles predicciones para un 2023 confuso, complejo e incierto

La guerra de Ucrania, la crisis británica agudizada por una irresponsable Brexit, el auge del populismo en todo el mundo, la larga e inesperada pandemia, la deriva autoritaria de Rusia, Turquía y China y el auge de la India, junto otros elementos no tan inesperados, vuelven a mostrar al mundo que atravesamos un periodo difícil nada vaticinable

- Publicidad -

análisis

- Publicidad -

El Reino Unido entrará en una grave crisis.

No es que el Reino Unido vaya entrar en crisis es que ya lo está desde hace años. Se suceden los presidentes de gobierno, el Partido Conservador es una caja de grillos, los laboristas aparecen como primera fuerza política en todas las encuestas, los precios están por las nubes, la tensión social es evidente…El ejecutivo británico parece una suerte de camarote de los hermanos Marx (por los actores, no por el filósofo) desde hace semanas y hace frente a una grave crisis económica, caracterizada por la hiperinflación, la caída de las exportaciones, las huelgas de protesta por la aguda crisis social, la baja productividad y el deterioro de los servicios públicos. De ser antaño un modelo, el Reino Unido ha pasado a ser el enfermo crónico del continente a merced de la embarrada del Brexit.

La política vuelve a ocupar su lugar frente a los mercados

La pandemia, que realmente casi nos ocupó durante tres largos años destinando ingentes recursos contra la misma en todos los países, puso al Estado nuevamente en el centro de la política, es decir, le devolvió su protagonismo, tanto en países capitalistas, como los Estados Unidos, como socialistas, como fue el caso de China, y sin la intervención del mismo hubiera sido imposible volver a la normalidad.

La pandemia aceleró la desigualdad a nivel global

Es evidente, como señalaba la ONG Oxfam, que con la pandemia se incrementó, aún más, la desigualdad social, tanto entre los distintos países, alimentando la brecha entre países desarrollados y subdesarrollados, como en términos de clase en el interior de los mismos. Sumamos varios periodos de acumulación de capital después de varias crisis y este proceso tuvo como principal consecuencia que el desarrollo humano, medido por el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) en su listado del Indice del Desarrollo Humano (IDH), determinará en un reciente informe que 9 de cada diez países del mundo registraran un retroceso en los últimos años.

La crisis de Ucrania vino para quedarse

Rusia pensaba que la guerra de Ucrania sería un paseo militar y que en unos días sus tropas estarían en Kiev imponiendo la pax rusa, pero la numantina resistencia ucrania, el rechazo de Occidente a su intervención y la condena casi unánime del mundo a la misma, junto a sus deficiencias propias, se les atravesó por medio. Ahora, envuelta en un conflicto que es un auténtico laberinto sin fin y atizado por los países europeos que no dejan de armar a los ucranios, Rusia, si el conflicto se convierte en una guerra de desgaste, podría entrar en uno de los periodos más inciertos y críticos de su historia. Esta guerra va para largo.

El desprestigio de las élites se acrecienta a nivel global

La crisis de la pandemia, y su más que deficiente gestión en términos de salud y desigualdad social, está pasando su precio y los efectos ya se están empezando a notar. “El desprestigio de las élites sociales impulsó el populismo hasta niveles que no se conocían desde que, en 1929, la anterior Gran Recesión abrió camino a la mayor matanza de la historia humana”, señalaba con acierto el analista Enric González y, claramente, se estaba refiriendo a la Segunda Guerra Mundial impulsada por Hitler.  El Foro de Davos, con tanto impresentable mirando hacia otro lado, mientras el Titanic global se encamina hacia un iceberg, es la demostración evidente de que la casta que nos gobierna es indecente e insensible hacia nuestros males.

El populismo sigue teniendo éxito en la izquierda y la derecha

Solamente hay que ver lo que ha sucedido en Europa, los Estados Unidos y América Latina en los últimos años. Los dos casos más clásicos son Podemos de España y Hermanos de Italia, que han alcanzado notables éxitos y llegado al gobierno, rompiendo los equilibrios dentro de nuestros sistemas políticos. Por no hablar de candidatos apologéticos que, en todos los continentes y latitudes, tienen éxito, siendo los casos más paradigmáticos los de Trump, Bolsonaro y el mexicano AMLO, todos ellos, por cierto, negacionistas de la pandemia y contagiados después de covid-19.

América Latina no levanta cabeza

Este continente sigue sin encontrar su camino y consolidar un proyecto de integración sólido -y no ideológico- que le permita ejercer un cierto liderazgo, encauzar un proyecto global y  jugar en la escena internacional como un actor de verdadero peso con una estrategia común y un proyecto concluso. Diluidos en caudillismos seculares, una corrupción galopante, una desigualdad social estructural, un crecimiento económico mediocre y un populismo que enfanga toda la política, el continente latinoamericano parece no tener arreglo. 

Solamente existen cuatro poderes en el mundo

La crisis de Ucrania, que ha vuelto a abrir un nuevo periodo de Guerra Fría, ha puesto sobre la mesa que solamente hay cuatro poderes determinantes: Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Rusia y China. El resto de los actores internacionales juegan en ligas menores y aunque otros asoman la cabeza, como la India, todavía su liderazgo no es determinante y siguen siendo actores secundarios. 

El neoliberalismo quedó en entredicho durante la pandemia del covid-19

La larga crisis de la pandemia puso en entredicho el neoliberalismo, al revitalizar el papel de los Estados en la resolución de la misma y en el desarrollo de un plan anticrisis con las vacunas que se mostró efectivo, razonablemente eficaz y a unos costes que, sin la acción de la administraciones, hubiera sido imposible desarrollar. Los países sin Estado o muy precarios, donde el mercado impera, como Africa y algunos de América Latina, fracasaron en su lucha contra el covid-19, demostrando las falacias del discurso neoliberal en tiempos de tormenta. 

La Unión Europea (UE) y la OTAN salen revitalizadas tras la crisis de Ucrania

Aunque enterradas por algunos de sus detractores, ambas instituciones se han mostrado como absolutamente necesarias para hacer frente a la guerra de Ucrania. Si no existiera el artículo quinto del Tratado de Washington, que blinda con defensa mutua a todos los socios de la OTAN, ¿quién hubiera detenido a Rusia frente a un ataque a los países bálticos o Polonia? Nadie, absolutamente nadie. En lo que respecta a la UE, ¿por qué es tan denostada si hay más de una docena de países que quieren integrarse en la misma y cada día que pasa la lista avanza? 

Estados Unidos ya ha ganado la guerra de Ucrania

Sin haber puesto un soldado sobre el terreno y sin tener que haber soportado la avalancha de refugiados que padece Europa, Estados Unidos ha pasado a liderar el mundo libre, con la OTAN al frente, gana prestigio en la escena internacional frente a Rusia y su economía sigue apareciendo boyante y en alza frente a un mundo en descomposición y crisis. Su liderazgo en la escena global quedó casi en una posición hegemónica en el planeta, mientras que China, tras su fracaso en la estrategia frente al covid-19 y una crisis económica que ya asoma ad portas, esconde el rabo y espera tiempos mejores.

India, emergente y en competencia con China en Asia

Pese a que nadie muestra sus éxitos en muchos ámbitos y a veces se desdeña su papel como potencia, India aparece ahora como el gran gigante asiático, creciendo a un 7% anual; gozando de buenos precios y acceso al mercado energético ruso en condiciones óptimas, lo cual eleva su competitividad global; y teniendo posibilidades de tener relaciones comerciales con todo el mundo sin las restricciones del embargo a Rusia, incluyendo aquí a Estados Unidos, país teóricamente “amigo”, y China.

La democracia ya no está de moda, avanza el autoritarismo

Los casos de Venezuela, Turquía, Bielorrusia, Siria, Egipto, Irán, Cuba, Nicaragua y la misma Rusia, muestran a la claras que la democracia ya no está de moda y que incluso el mundo libre se ha acostumbrado a vivir con regímenes no democráticos e incluso a hacer negocios con los mismos y tratarlos como socios de igual a igual sin exigirles cambios y que respeten los derechos humanos. Movilizan más los negocios, e incluso buscar cierta coexistencia pacífica con estos países en aras de una falsa seguridad, que la demanda de libertades y derechos fundamentales para sus sufridos súbditos.

La tensión permanente seguirá en Asia y Taiwán, en el punto de mira

El permanente rearme de Corea del Norte, incluyendo su programa nuclear y sus constantes desafíos a sus vecinos, y las periódicas maniobras chinas en aguas de Taiwán, para mostrarle su superioridad y que la isla le pertenece, han provocado que los aliados de Estados Unidos en la región, como Corea del Sur, Japón y la misma Taiwán, se militaricen frente a un aumento de la inestabilidad y previsibles amenazas, en clara alusión a China. Taiwán seguirá en el epicentro de la inestabilidad e inseguridad en el continente asiático y siendo el  punto de fricción entre los Estados Unidos y el gigante asiático, pero la duda que asalta si, llegado el caso y China invade la isla, ¿harían algo los norteamericanos por defender a la misma o, simplemente, serían simples espectadores como han hecho en Ucrania?

- Publicidad -
- Publicidad -

Relacionadas

- Publicidad -
- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Comentario
Introduce tu nombre

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -

últimos artículos

- Publicidad -
- Publicidad -

lo + leído

- Publicidad -

lo + leído