Un año después del acuerdo agrario España-Marruecos, la casa sin barrer

05 de Febrero de 2024
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Se cumple un año desde que el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, y el de Agricultura, Pesca Marítima, Desarrollo Rural y Aguas y Bosques de Marruecos, Mohamed Sadiki, firmaran en Rabat un memorando de entendimiento para la colaboración en los ámbitos sanitario, fitosanitario y en el conocimiento y desarrollo de producciones animales y vegetales enmarcado en la XII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre los Gobiernos de ambos países.

En su intervención, el ministro Luis Planas, destacaba entonces que dicho memorando consolidaba la estrecha colaboración "entre dos países que comparten muchos intereses comunes", y aludía en concreto al entendimiento "en cuestiones zoosanitarias y fitosanitarias, que resulta fundamental porque las enfermedades no conocen límites geográficos".

Tras aquella reunión, el ministro reseñaba la importancia de que ambos países trabajen juntos en la mejora de la sostenibilidad de la fertilización de los cultivos en centros de investigación e innovación y reiteraba que "los fertilizantes desempeñan un papel fundamental para alcanzar un nivel de producción agrícola que permita estabilizar los mercados y garantizar la seguridad alimentaria".

El memorando definía como áreas de cooperación el desarrollo de proyectos para la modernización de las explotaciones agrícolas y ganaderas, la mejora de la calidad de los productos y su valorización, la sanidad animal, la mejora genética, la alimentación, el bienestar de los animales y la sanidad y protección de los vegetales.

Entre otras cuestiones contemplaba la puesta en marcha de programas de seguridad sanitaria de los productos alimentarios, como la adopción de modelos específicos de certificados, y el desarrollo de sistemas informáticos que favorezcan la gestión y comunicación de alertas zoosanitarias y el control sanitario de las mercancías.

La crisis agraria

Un año después, algo debe estar fallando en el desarrollo de ese memorando España-Marruecos. Los síntomas: las críticas de los agricultores a las políticas agrarias y ambientales de la UE. En nuestro país, la plataforma de agricultores SOS Rural aportaba algunos datos en plena crisis francesa.

"Las políticas europeas están provocando su propio suicidio, ya que el caso del tomate se puede aplicar a cualquier producto, como la carne. Las condiciones de producción desiguales, por disponer de productos fitosanitarios que en la UE están prohibidos o por permitir condiciones laborales semi-esclavistas,provocan que los productos de Marruecos o Egipto, con mano de obra subsahariana, revienten el mercado europeo y añadan un factor antes superado de inseguridad alimentaria". Y añadía que es "realmente frustrante que sea la propia UE quien financie la creación de nuevas tierras de cultivo en Marruecos para externalizar la producción», mientras «el mundo rural español y europeo agonizan".

Por tanto, cabe preguntarse: ¿Con quién negocia España?. ¿Con países que no cumplen la normativa europea, que mantienen a sus trabajadores del campo en condiciones deplorables, que revientan precios y que comprometen la seguridad alimentaria? Si es así, el presidente Sánchez y el ministro Planas deberían hacérselo mirar. Porque lo que subyace de este descontento de los trabajadores y trabajadoras del mundo rural es la sensación de que se les toma el pelo. Por eso, tras la reunión con el ministro Planas, el pasado viernes, las grandes organizaciones agrarias anunciaban que continuarían con las movilizaciones. Una desconfianza que poco o nada ayuda a buscar soluciones reales para el campo español y que, por todos los medios, el Gobierno debería atajar con hechos, con propuestas que vayan más allá de alcanzar acuerdos con quienes demuestran que poco les importan las reglas del juego.

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