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España merece tener memoria

Diego Ruiz Ruiz
Diego Ruiz Ruiz
Militante del PSOE de Polán (Toledo)
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análisis

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Algunos hablan desde siempre (no de ahora) de concordia pero el significado que le dan no es para nada justo y es que sin duda, lo que se necesita en nuestro país es verdad, justicia y reparación y para ello, hace falta tener memoria.

Esos mismos son los que hablan de una “Transición modélica” cuando realmente, no fue así pues estoy convencido de que ese tiempo sirvió para avanzar pero casi para salir del paso porque lo que me parece imposible es que en ese tiempo las heridas no estuvieran precisamente cerradas y muy seguramente, las cosas no estarían como para hacer cambios profundos en temas relacionados con el bando republicano.

Ahora ha pasando bastante tiempo como para seguir dejando en el olvido a “la otra España” haciendo posible que la Historia cuente sólo aquello que quieran que se sepa los vencedores como muchísimas veces se han reflejado en los libros de texto y en las enciclopedias.

Quien escribe es bisnieto de una mujer represaliada por la Dictadura de Franco que estuvo presa durante siete años por ser “hija y mujer de rojo” y quienes somos sus descendientes, nos sentimos en la obligación moral de restituir el honor de todas aquellos compatriotas que se dejaron la vida por luchar por sus ideas.

Cabe recordar además que la II República Española llegó debido a la victoria de los partidos republicanos en las elecciones del doce de abril de mil novecientos treinta y uno proclamándose ese sistema de gobierno dos días después por lo que es oportuno decir que el ascenso al poder de los republicanos se debió gracias al sufragio de los ciudadanos. En contraposición al surgimiento de la República, el ascenso de Franco al poder fue tras un golpe de estado militar, es decir un cambio de régimen a través de la fuerza de las armas sin legitimación popular de por medio y quien hable de “glorioso alzamiento” se equivoca pues un alzamiento contra lo legalmente establecido jamás será glorioso. Jamás podrá reconocerse como legítimo el uso de la fuerza y de las armas se pongan como se pongan quienes defienden esas ideas.

Asimismo, cabe recordar que los “rojos” eran tan españoles como los falangistas. Lo eran y lo serán siempre por mucho que aquellos falangistas y sus herederos en la actualidad, quieran apropiarse de la idea de España, nación, patria, bandera o himno que quieran apropiarse. España es de todos y por tanto, también de aquellos que lucharon por lo que creían y es por eso que una pacífica convivencia en un estado democrática no será posible mientras una parte de la nación no se justamente reconocida como también hijos de la madre patria, como cacarea la Derecha en esas frases que huelen a pasado de naftalina, odio, rencor, sangre y lágrimas.

No estamos ante un Gobierno de Coalición Progresista que quiera romper España, ni quiera dividirla sino ante un ejecutivo que tiene que ser capaz de reconocer a esos españoles a los que nunca se les reconoció el derecho de ser vistos tan compatriotas como los del otro bando. Y es que no es justo ni democráticamente concebible que hablen las Derechas de libertad cuando éstas niegan la misma a quienes lo único que piden es poder desenterrar a sus familiares de las miles de fosas comunes que hay por todo el territorio español para que sean devueltas a sus seres queridos y éstos puedan enterrarles donde ellas quieran con la dignidad que todo ser humano (porque eso es lo que eran) merece.

Estamos hablando de derechos humanos. Del derecho a la memoria, del derecho a poder ser reconocidos como españoles y no, no son “cuentos del abuelo cebolleta”. No. Estamos hablando de historias de personas que perdieron la vida y de familias represaliadas que por sus ideas, lo perdieron absolutamente todo (casa, enseres, recuerdos, etc.).

Es hacer justicia. No un intento de reescribir la historia. Tampoco me vale quienes defienden aquello de “vamos a dejar las cosas tal y como están” o “no estamos en tiempos de reabrir heridas”, palabras que dicen mucho los políticos de Derechas pero que algunas personas de Izquierdas dicen también y que salidas de esas bocas duelen aún mucho más.

A mí siempre me ha dolido bastante, no sólo por mi propia historia familiar, sino por mis propias convicciones políticas, que hasta la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero, este tema no se tocara por parte de ningún gobierno de la etapa democrática. Y más sabiendo que antes de aquel gobierno que empezó en dos mil cuatro, hubo otro desde mil novecientos ochenta y dos hasta mil novecientos noventa y seis que no fue capaz de empezar esa tarea aunque hubiese sido en los últimos años de acción de gobierno. Esto es una opinión estrictamente personal mía y como estamos en un estado democrático, libre y de derecho creo poder decirlo sin miedo. También puedo decir que sobre esta materia no esperé jamás nada del Partido Popular pues sabiendo como sé que esa formación política fue creada por un ministro franquista, esperar algo de ellos en esa materia es lo mismo que creer en el sexo de los ángeles.

Duele que aquel que fue presidente del gobierno en unos catorce años de democracia no hiciese nada al respecto y duele más comprobar que sus ideas muchas veces están más a favor del espacio político de la Derecha que del de la Izquierda. Sí, camarada Isidoro. A mí me duele. Por la memoria de mis abuelos que te votaron siempre que te presentaste bajo las siglas del PSOE y por la de nuestros antepasados, me duele y sin miedo digo que ojalá que estas líneas que escribo lleguen a tus ojos y las leas pues en mi uso de la libertad de expresión reconocida en nuestra Carta Magna, creo estar en el derecho de pronunciarme en contra de esto y de tantas declaraciones como haces desde hace mucho tiempo contra el que recuerdo es tu partido político como también lo es el mío.

Duele pensar que esta suerte de revisionismo histórico de las Derechas sea un discurso que cale en la sociedad y más pena me da aún si cabe, que esto cale en la gente joven que al igual que yo no vivió esa época afortunadamente pero saber que algunos de esos jóvenes salen con proclamas a favor de José Antonio Primo de Rivera o de Franco, sólo me hacen ver qué lejos de la democracia, de la pacífica convivencia y de la concordia están aquellos que profieren esas palabras que infunden tanto dolor a tantas familias de nuestro país.

Lo estoy diciendo sin insultos, sin faltas de respeto pero sí con el ánimo de remover conciencias y con la esperanza de que algún día la Derecha de nuestro país sea capaz de reconocer la democracia como el sistema que es radicalmente distinto a los pensamientos totalitarios. Ojalá y un día podamos escuchar verdaderos discursos de concordia porque éstos hayan ido acompañados de hechos de reconocimiento histórico a la memoria de todos los españoles de aquella época pensaran lo que pensaran y fueran del bando que fueran. Ojalá la comunidad internacional (en especial la Unión Europea) abandere la lucha contra la discriminación, el odio y el rencor que rezuman los partidos de Extrema Derecha. Ojalá la Justicia Española y Europea lleguen a condenar justamente todo hecho que vaya en contra de la normal convivencia entre españoles y de una vez por todas, nos podamos mirar a los ojos los unos a los otros sin miedo votemos lo que votemos y pensemos lo que pensemos habiendo conseguido que las víctimas del Franquismo hayan sido rescatadas por completo encontrando la dignidad de un entierro en el lugar que sus familiares quieran.

Por eso, como dijo el poeta Miguel Hernández vivamos para la libertad de todos los españoles y de todas las españolas sin distinción y sin odio pues España merece tener memoria.

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1 COMENTARIO

  1. Lo que las derechas no quieren reconocer, es que los españoles votaron la «transición modélica» con una pistola en la sien. Hubiera sido un suicidio votar no a la monarquía, no a la amnistía, no al olvido, y sí a la dictadura. Eso demostró el sentido común de la ciudadanía del momento. Pero ahora es otro momento, y ahora debemos recordar y reconocer lo que pasó.

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