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España puede estar vertiendo al mar 5.710 toneladas de pélets al año

Ecologistas en Acción y la red europea de organizaciones marinas Seas At Riskse se reúnen con europarlamentarios españoles y portugueses para que el reglamento en trámite ponga fin a esta contaminación generalizada y crónica

Juan Carlos Ruiz
Juan Carlos Ruiz
Periodista y Licenciado en Ciencias de la Información
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análisis

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Los pélets de plástico, procedan de material bruto original o de fuentes recicladas, constituyen los componentes primarios de los productos de plástico. Se fabrican en tierra y después se transportan por todo el planeta en contenedores de hasta 26 toneladas para fabricar los plásticos. «Por desgracia hemos conocido de primera mano que los containers se pueden caer al mar», comenta Cecilia del Castillo, portavoz de Ecologistas en Acción.

En 2022 se perdieron 661 contenedores. Del Castillo indica que, una vez en el mar, «los sacos se rompen y la información que viene escrita en ellos no especifica su nivel de toxicidad, ni para la salud humana ni para el medio ambiente». A pesar de la denuncia interpuesta por la organización en el Juzgado de Noia contra la naviera propietaria del portacontenedores, «se desconoce si las empresas responsables del vertido podrán pagar los daños irremediables que han ocasionado al ecosistema marino y su biodiversidad de las costas de Galicia».

Proceso de contaminación

La contaminación por pélets que teñía de blanco las costas gallegas al comenzar el año es la punta del iceberg de un problema crónico, no sólo asociado al transporte marítimo y los ríos. El goteo de microplásticos es constante a lo largo de toda la cadena de suministro: van perdiéndose durante los procesos de producción, de carga y descarga, almacenamiento y transporte, por falta de procedimientos y estructuras adecuadas para su confinamiento. Se van derramando y acumulando en los ríos cercanos para acabar en el mar.

El caso de España

Un informe técnico del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estima que se pueden estar vertiendo al mar unas 5.710 toneladas de pélets, que equivale a 285.500 millones de gránulos, al año en España. En Tarragona, la playa de la Pineda, es una de las principales zonas de acumulación debido a su proximidad con el mayor centro petroquímico del sur de Europa, donde se concentran varias decenas de empresas del sector de la fabricación y transformación de plásticos.

Ana Freiría, portavoz de Ecoloxistas en Acción Galiza, explica que en las limpiezas de playas, las voluntarias y los voluntarios «recogían alrededor de un kilo de pélets en una mañana. Imaginad el coste y tiempo necesario para limpiar una tonelada. Y cada pélet cuenta».

Un reglamento necesario

Ahora, en el Parlamento Europeo se discute la propuesta de Reglamento de la Comisión Europea sobre la prevención de las pérdidas de pélets. Ecologistas en Acción espera que, «tras el desastre de lo ocurrido en Galicia, el reglamento tenga la máxima ambición y exija al menos que se incluyen medidas de prevención y responsabilidad para el transporte marítimo de pélets para evitar que sigan ocurriendo pérdidas desde buques».

Consideran que también es clave «eliminar las exenciones de todas las medidas de prevención, confinamiento y auditorías a todas las empresas de la industria del plástico, aunque sean PYMES (ya que manipulan toneladas de pélets al año) para acabar con la contaminación constante desde tierra, fácilmente evitable». Además, a su juicio, es necesario asegurar que se instalen «estructuras adecuadas para evitar pérdidas en las zonas de manejo de pélets y embalaje de calidad para pélets capaz de resistir impactos o caídas. Así como la identificación obligatoria y clara de su contenido, especificando la toxicidad para la salud humana y para el medio ambiente de los gránulos».

Afección a la cadena trófica

Está comprobado que estos microplásticos presentan distintos riesgos para los ecosistemas marinos y terrestres. El más evidente es que sean ingeridos por la fauna y pasen a la cadena trófica, con impactos sobre sus organismos; pero además, los pélets muestran una tendencia a acumular sustancias tóxicas y pueden facilitar el transporte y dispersión de patógenos por los ecosistemas marinos y costeros.

Medidas de protección y suministro

Cecilia del Castillo concluye explicando que tras el episodio vivido en las costas gallegas, es el momento de que la clase política demuestre «que les preocupa el mar, su biodiversidad y el futuro del sector pesquero». Asimismo, los impactos sobre los ecosistemas de estos microplásticos no están contabilizados y la limpieza y restauración parcial «no puede seguir recayendo sobre la ciudadanía y los medios públicos, como ha ocurrido en Galicia. Las empresas tienen que pagar lo que contaminan, pero, sobre todo, tienen que dejar de contaminar. Por eso es fundamental instaurar medidas estrictas de prevención en toda la cadena de suministro».

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