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Isabel Díaz Ayuso provoca un grave conflicto constitucional y reconoce para quién trabaja

La presidenta de la Comunidad de Madrid ya ha anunciado que en cuanto se apruebe la Ley de Vivienda la va a recurrir porque va en contra del derecho a la propiedad privada pero se olvida de que existe el derecho fundamental a la vivienda

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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análisis

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El Partido Popular tiene la fea costumbre de interpretar la Constitución Española en base a sus intereses y su ideología, siempre con el objetivo de trasladar un mensaje electoralista a sus votantes. Ejemplos hay muchos, pero cuando han gobernado lo que han hecho ha sido atentar una y otra vez con el espíritu de los derechos fundamentales de la ciudadanía que la Carta Magna recoge.

Por ejemplo, durante el Gobierno de Mariano Rajoy se dictaron leyes, impuestas por la mayoría absoluta del PP en el Congreso y el Senado, que eran un ataque directo a las clases medias y trabajadoras. La reforma laboral iba contra el derecho al trabajo; la permisividad con los desahucios de los bancos y los fondos buitre atentaba contra el derecho a la vivienda; la Ley Mordaza atacaba a la línea de flotación de la libertad de expresión.

En la actualidad, Isabel Díaz Ayuso es la mejor muestra de populismo constitucionalista del Partido Popular. En estas últimas semanas se han producido avances significativos en la negociación entre el PSOE y Unidas Podemos de cara a la presentación en las Cortes de la nueva Ley de Vivienda.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, en su obsesión patológica por hacer oposición al gobierno de Pedro Sánchez por medio de los tribunales, ya ha anunciado que esta nueva legislación, que, por ejemplo, frena los abusos en los precios del alquiler, va a ser recurrida porque, según Ayuso, atenta contra el derecho a la propiedad privada.

En concreto, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha vuelto a utilizar el discurso trumpista con el que tan a gusto se siente. Según Ayuso, la nueva Ley de Vivienda «es un texto que supone un ataque frontal e inaceptable contra la libertad de la propiedad que es un derecho constitucional y la inversión y encima va a encarecer la vivienda porque va a frenar el desarrollo. Para que no quepa ninguna duda, ya les anuncio que, si finalmente esa ley se aprueba, la Comunidad de Madrid va a adoptar todas las medidas que nos ofrece el ordenamiento jurídico para proteger la región y sus competencias de estas injerencias y, sobre todo, de los perjuicios y del asalto inconstitucional que suponen».

Tras leer esto va a ser necesario tomar aire y contar hasta 10 porque lo que dice Ayuso provoca un grave conflicto constitucional porque la presidenta madrileña antepone un derecho que beneficia a los grandes tenedores de vivienda, es decir, a los bancos y los fondos buitre, sobre el derecho a la vivienda digna que afecta a las clases medias y trabajadoras.

Hay que recordar a Isabel Díaz Ayuso que la competencia sobre la propiedad es estatal, no autonómica, por lo que no se produce una confrontación competencial. Por otro lado, Ayuso debería saber lo que cuesta ya una vivienda en alquiler en Madrid, situación inflacionaria que han generado esos grandes tenedores que mantienen pisos vacíos para especular y esperar el mejor momento para sacarlos al mercado.

Por otro lado, la Comunidad de Madrid no ha hecho nada por promocionar la vivienda pública y los alquileres sociales. Más bien al contrario, está promocionando el miedo a la ocupación ilegal que, según las cifras del CGPJ, es un fenómeno que está en descenso. El Partido Popular de Madrid siempre ha hecho todo lo contrario: priorizar los intereses de los fondos buitre sobre los de los ciudadanos. No en vano, vendió su cartera de vivienda social a BlackStone, fondo buitre con el que se reunió Ayuso en su viaje a Londres.

Sin embargo, lo grave es que la propia Isabel Díaz Ayuso reconoció para quién trabaja en realidad. «Trabajamos para ofrecer certidumbre, para apoyar la actividad inmobiliaria, la recuperación económica, para defender a las víctimas de la ocupación, y para ofrecer más y mejores oportunidades para acceder a una vivienda».

Además de que la referencia a la ocupación es una falsedad, el hecho de que la presidenta de la Comunidad de Madrid no tenga reparos en reconocer que trabaja «para apoyar la actividad inmobiliaria» es muy grave. Ningún responsable político debería trabajar para los intereses de los poderosos. Sin embargo, Ayuso no se esconde y antepone el bienestar de las cuentas de resultados y los beneficios de las élites frente a la resolución de los problemas reales de la ciudadanía.  

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4 COMENTARIOS

  1. Los golpes de pecho de Ayuso y del PP para comunicar que ellos están con el poderoso. Hacen alarde de tener dominada a la clase obrera, que de forma sumisa aceptan lo que se les ofrece … lo que les lleva al constante sacrificio y agradecidos van a votarles. Los poco que no están dispuestas a aceptar las miserias, los desplantes, la manipulación de Ayuso-PP, se revelan, se manifiestan en contra de las políticas de Ayuso-PP.

  2. Libertad y cerveza… Y, la votaron¡¡! Ahora, toca pagar sanidad, y, esperar el permiso para ser atendido, previo pago…!! ¡Y, sin cerveza! Para quien trabaja: eso lo sabíamos todos antes de ver y sufrir su descaro.

  3. ¡Qué amargas saben las cañas de cerveza en Madrid! Las clases trabajadoras madrileñas no tendrán una sanidad eficiente, una enseñanza pública de calidad; pero eso si, tienen la miseralización de si mismos.
    Entregar el voto a sus enemigos de clase conlleva ésto.

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