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La plaga sanitaria de Ayuso se extiende por el mundo

En Estados Unidos, por ejemplo, el número de médicos que han abandonado su trabajo por no aguantar la situación de precariedad se incrementó en un 400% en los últimos 12 meses

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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análisis

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La situación de la sanidad provocada por la nefasta gestión de Isabel Díaz Ayuso es un fenómeno que se está extendiendo por todo el mundo. Los intereses económicos de las élites financieras, empresariales y políticas está provocando que en los países desarrollados se esté poniendo en juego la vida de millones de personas por una sanidad pública precaria.

Son muchos países en los que la atención primaria está decrépita. Los ciudadanos acuden a sus centros de salud y se encuentran con que no tienen médico. En muchos casos, esa precariedad está obligando a los profesionales de la medicina a abandonar su profesión. Ese es el objetivo de esas élites que cuentan con el apoyo de determinados sectores políticos. En la Comunidad de Madrid, evidentemente, quien encabeza esta estrategia de demolición de la sanidad pública es Isabel Díaz Ayuso.

La situación es de una total perversidad porque se están priorizando los intereses de los grandes fondos, las multinacionales aseguradoras o de las grandes empresas, algunas con conexiones con Wall Street, a la vida o la salud de las personas. La salud es un negocio, como demuestran los movimientos de las compañías farmacéuticas, que no dudan en aumentar el precio de los medicamentos para que sus grandes accionistas perciban más dividendos. No hay más que recordar el caso de la empresa Valeant, que incrementó el precio de medicinas de 1 a 3.000 dólares por pastilla.

Isabel Díaz Ayuso y todos los políticos que apoyan la destrucción del sistema sanitario público olvidan que todos los médicos hicieron el Juramento Hipocrático, en el que uno de los principios fundamentales es el de «no hacer daño«. Sin embargo, la demolición de la sanidad pública lo está haciendo. Los doctores de atención primaria, por ejemplo, se ven obligados a tratar a sus pacientes en apenas 10 minutos porque las agendas les tienen previstos más de 60 personas al día.

En Estados Unidos, un país en el que predomina el sistema que añoran tanto Ayuso como quienes desde la sombra la sostienen, la situación se está volviendo crítica. El prestigioso doctor Eric Reinhart publicó un artículo en el New York Times de recomendada lectura. En esa publicación, señalaba que el incremento de médicos que abandonaban su profesión por no poder aguantar más la situación a la que se había llevado al sistema sanitario superaba un 400% al de los que se habían incorporado.

Hay que recordar cómo el consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, quien es, por sus antecedentes en otros gobiernos regionales, el ideólogo del modelo sanitario que pretende imponer Ayuso, se quejó de que otras comunidades autónomas se llevaban a los médicos de Madrid porque les pagaban más. Una queja que mostraba una realidad cruel: la región con un mayor PIB no puede (o no quiere) pagar dignamente a sus médicos.

Los ciudadanos se enfrentan a la enfermedad y a la muerte por culpa de una sanidad pública que se está demoliendo. Sin embargo, la realidad es que la verdadera enfermedad de esta sociedad es el dinero y la codicia corporativa, de la que son cómplices políticos como Isabel Díaz Ayuso que se someten a los intereses de una élite de poderosos en vez de defender a sus ciudadanos frente a la avaricia y la acumulación irresponsable de riqueza.

Lo que se aspira con el modelo de Ayuso es cuánto beneficio obtendrán las multinacionales sanitarias, las aseguradoras y los grandes fondos tras hacerse con el control de la sanidad. Quieren cambiar un derecho humano por un privilegio. La salud se convertirá en algo a lo que se podrá acceder en base al dinero del que se disponga o del que se esté dispuesto a pagar para engordar las cuentas de explotación y los dividendos de los millonarios.

El modelo que pretende imponer Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid provocará millones de muertes evitables en todo el mundo. Es una locura dejar la vida de las personas en manos de la codicia de unos pocos.

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