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La urgente necesidad de consenso en la España plural

La defensa de la serenidad en la política sirve de contrapunto al cinismo y la apatía que suelen caracterizar la percepción pública de la política actual

Eva Maldonado
Eva Maldonado
Redactora en Diario16, Asesora de la Presidencia de la Conferencia Eurocentroamericana.
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análisis

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La invitación a la serenidad y al rigor en el discurso político se revela no solo como una preferencia estilística sino como una estrategia esencial para afrontar y resolver los diversos retos de la sociedad contemporánea. En un contexto global cada vez más lleno de complejidades, donde las decisiones políticas tienen consecuencias de amplio espectro, la capacidad para entablar diálogos, negociar y llegar a acuerdos fundamentados en principios comunes se torna imprescindible. Adoptar este método deliberativo y pausado permite descubrir soluciones originales a problemas enraizados, desde la crisis climática y las brechas económicas hasta la cohesión social y la administración eficaz de los recursos. Priorizar un discurso marcado por la calma y el respeto mutuo no solo enriquece la calidad del debate público sino que también recuerda constantemente la responsabilidad colectiva de construir un futuro sostenible y justo.

La defensa de la serenidad en la política sirve de contrapunto al cinismo y la apatía que suelen caracterizar la percepción pública de la política actual. Demostrar que es viable un enfoque político fundamentado en el respeto, la sinceridad y la búsqueda honesta del bien común puede fomentar una participación ciudadana más amplia.

Esto cobra especial importancia entre las generaciones jóvenes, que buscan referentes que personifiquen la integridad y el compromiso. Promover un discurso político que privilegie el diálogo constructivo y la tranquilidad puede inspirar a más individuos a involucrarse en el proceso democrático, sea a través del activismo, la participación en espacios de debate o el compromiso político directo. Este impulso renovado hacia la participación es fundamental para la renovación de la democracia, asegurando que esta se mantenga dinámica, relevante y capaz de adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad.

Incorporando las ideas de Jürgen Habermas sobre la ética del discurso y la acción comunicativa, este enfoque enfatiza la importancia de un intercambio de ideas basado en la igualdad, la apertura y el respeto mutuo, elementos que son cruciales para el mantenimiento de una democracia saludable y vibrante. Habermas nos recuerda que la legitimidad de las decisiones políticas se basa en la calidad del discurso previo, un principio que resuena en el contexto de la política española actual, donde el diálogo a menudo es eclipsado por la confrontación.

Además, la insistencia en la serenidad como un valor central del discurso político implica reconocer la importancia de la reflexión y el análisis profundo frente a la urgencia y la precipitación que a menudo dominan el debate político.

En un entorno mediático que premia la rapidez sobre la precisión, cultivar un espacio para la consideración cuidadosa y el pensamiento crítico es más que una necesidad; es una responsabilidad. Esto no solo contribuye a una mayor claridad y comprensión entre los ciudadanos, sino que también eleva el nivel de debate, moviéndolo más allá de la superficialidad hacia discusiones de sustancia que pueden guiar decisiones políticas informadas y equitativas.

La adopción de un enfoque político que valore la serenidad, el respeto y la deliberación ponderada refleja un compromiso con la democracia misma. Implica la creación de un entorno en el que todas las voces puedan ser escuchadas, donde el conflicto se resuelve a través del diálogo y donde las políticas se desarrollan no solo con visión de futuro, sino con un profundo respeto por la dignidad humana y el bienestar colectivo.

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2 COMENTARIOS

  1. Mientras no hagan políticas que DE VERDAD mejoren la vida de la GENTE TRABAJADORA o CLASE OBRERA (sí, todavía existe y son mayoría) seguirá subiendo la abstención y VOX.

    El talante y el diálogo no valen nada sí no van acompañadas de soluciones, y esto se puede aplicar a todo político, desde Moreno Bonilla a Esperanza.

  2. “La calma y el respeto mutuo”, la “serenidad”, son cosas que no se puede permitir la derecha española. Sabe que, si hace eso, no gobierna nunca. Porque no puede ofrecer nada a los ciudadanos. La derecha española sabe que, para ganar votos, debe hacer mucho ruido, inventarse que los gobiernos de España son ilegítimos (ya van dos), e instalar un ambiente de preguerra civil en el que la violencia estaría justificada para derrocar una dictadura. De la derecha no podemos esperar serenidad ni coherencia, están atrapados por sus propias carencias y limitaciones.

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