España y Francia, los mayores receptores del fondo de pesca, hacen un mal uso del dinero de los contribuyentes de la UE

16 de Noviembre de 2021
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Barco Pesquero 02

Low Impact Fishers of Europe (Pescadores de Bajo Impacto de Europa) y las ONG medioambientales ClientEarth, BirdLife y WWF han advertido a los Estados miembros contra el mantenimiento de un sistema antiguo que permite a los países de la UE subvencionar medidas que dañan el medio ambiente y que benefician principalmente a las operaciones de pesca más grandes y destructivas. Piden a los países de la UE que cambien el rumbo utilizando fondos de la UE para apoyar una transición hacia la pesca de bajo impacto y la protección y restauración de los océanos.

Francia y España ya han recibieron un primer aviso, a principios de 2020, por financiar potentes motores para barcos pesqueros, lo que genera exceso de capacidad y sobrepesca, al tiempo que descuida la asignación de suficiente dinero para mejorar la seguridad a bordo, proteger la naturaleza o desarrollar comunidades costeras.

Funcionarios de la UE se echan las manos a la cabeza

Según funcionarios de la UE, como la DG MARE de la Comisión Europea, Elisa Roller, «el 80% del fondo europeo marítimo y pesquero se destina actualmente a los propietarios de embarcaciones de pesca industrial de más de 12 metros que utilizan artes potencialmente destructivas». Estos sólo representan el 20% de la flota por número de buques, pero se llevan el 95% de las capturas, concentrando la cuota cada vez en menos manos. 

En la actualidad, los Estados miembros de la UE están poniendo en marcha planes para invertir su parte del Fondo Europeo de Pesca y Acuicultura Marítima (EMFAF) para el periodo 2021-2027, aprobado recientemente y que asciende a 6.108 millones de euros. 

Las organizaciones Low Impact Fishers of Europe, ClientEarth, BirdLife y WWF han pedido a los gobiernos que tomen la decisión correcta para los trabajadores del mar, el medio marino y el clima.

El secretario ejecutivo deLow Impact Fishers of Europe, Brian O’Riordan, ha dicho que «el uso indebido de las subvenciones de la UE ha creado un mar distorsionado en Europa, perjudicando las perspectivas futuras de los pescadores a pequeña escala y de bajo impacto y sus comunidades, cuyos barcos comprenden la mayoría de la flota en términos de número de barcos. La pesca y el medio marino son recursos públicos que deben gestionarse de forma sostenible para que la pesca tenga futuro. El dinero público debe usarse para el bien público, y no para ganancias individuales o corporativas. Un nuevo enfoque de la financiación debería ayudarnos a pescar mejor, no a pescar más. Pedimos a los países de la UE que sean justos y tomen la decisión correcta para el medio ambiente y los pescadores de bajo impacto».

El océano es uno de los mayores sumideros de carbono del planeta. Pero la sobrepesca y las técnicas de pesca industrial, como la pesca de arrastre de fondo, están afectando cada vez más sus frágiles ecosistemas y socavando su capacidad para mitigar el cambio climático.

Medidas propuestas

En la sesión informativa ofrecida por estas ONG se han presentado 15 recomendaciones para asegurar una asignación justa de dinero, enfocándose en actividades para restaurar y proteger el océano y para desarrollar comunidades costeras y de pescadores de bajo impacto.

La abogada de pesca de ClientEarth, Flaminia Tacconi ha afirmado que «los gobiernos deben poner su dinero donde están sus bocas y priorizar la protección de los océanos, que es vital para las poblaciones de peces, la mitigación del cambio climático y el desarrollo de las comunidades costeras. Deberían dejar de financiar embarcaciones para la gran industria pesquera, que solo impulsa el exceso de capacidad, la sobrepesca y la matanza innecesaria de especies sensibles. Necesitamos una asignación de fondos más justa para convertir este círculo vicioso en uno virtuoso».

Hoy, los pescadores de bajo impacto y sus comunidades representan el 70% de la flota en términos de número de embarcaciones.

Entre las medidas que proponen las ONG destacan la necesidad de dedicar el 25% del presupuesto a la restauración y conservación del medio marino; mejorar la trazabilidad mediante la digitalización y dar preferencia a las PYME (es decir, los pescadores en pequeña escala) cuando distribuyan dinero de la UE; y centrar el acceso de los pescadores a gran escala a los fondos de la UE para proyectos relacionados con la aplicación de la obligación de desembarque, formar a los pescadores con fines de seguridad, aumentar la selectividad de sus artes de pesca o avanzar hacia la pesca de bajo impacto.

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