La tele de Ayuso se ha subido al carro contra la revolución verde ecológica. Ayer, durante la cobertura del incendio en Alcorcón que costó la vida a dos bomberos, un titular de Telemadrid llamaba poderosamente la atención: “La complejidad de apagar incendios en vehículos eléctricos, clave en la tragedia de Alcorcón”.
Según las primeras investigaciones, el fuego se originó cuando un vehículo eléctrico perdió el control al entrar en el aparcamiento e impactó contra otros coches, provocando el incendio de su batería. Los equipos de emergencias, incluidos Bomberos de la Comunidad de Madrid y el Summa 112, actuaron rápidamente en una intervención especialmente compleja debido al humo acumulado y a las particularidades de la combustión de estos vehículos. Mientras tanto, los vecinos del edificio fueron desalojados de forma preventiva, según informó la cadena de televisión regional.
Hasta ahí el parte policial, lo que se sabe. Ahora bien, ¿hay más riesgo de incendio en un coche eléctrico que en uno por combustión de gasolina o diésel? No hay pruebas y cualquier sombra de sospecha podría tener otros intereses políticos o comerciales, que en este caso podría ser el interés de Ayuso por atacar la Agenda 2030 de Sánchez, que prevé la paulatina sustitución de automóviles impulsados por derivados del crudo por vehículos eléctricos.
En realidad, es más bien al contrario. Según el suplemento El Motor de El País, las baterías de los vehículos eléctricos provocan muchos menos incendios que los vehículos de combustión, concluye un informe que la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica en España y Portugal (AEDIVE) ha elaborado en colaboración con empresas e instituciones especializadas.
“Con este estudio, la asociación quiere desmentir la extendida creencia popular que afirma lo contrario: que los coches eléctricos arden con facilidad y sus fuegos son casi imposibles de sofocar. Aunque AEDIVE reconoce que las baterías de iones de litio pueden presentar riesgos de incendio, estos pueden eliminarse o controlarse mediante un diseño adecuado, el uso de sistemas avanzados de supervisión y la adopción de medidas de seguridad rigurosas. Según el informe, la probabilidad de que un vehículo eléctrico se incendie es menor que la de un vehículo de combustión en relación con el número total de vehículos”, añade el informe.
Por si fuera poco, un estudio de la Agencia Sueca de Contingencias Civiles respalda la afirmación sobre la seguridad de los coches eléctricos. Concluye que los coches eléctricos tienen 20 veces menos probabilidades de incendiarse que los automóviles de gasolina y diésel. “Con datos corroborados por una aseguradora estadounidense, ese estudio descubrió que los vehículos eléctricos sufren 25 incendios por cada 100.000 unidades vendidas, mientras que los vehículos de gasolina o diésel experimentaban 1.530 incendios. Por encima, los vehículos híbridos acumulan 3.475 incendios por cada 100.000 unidades”, añade El País.
Pese a todo, la tele de Ayuso ya ha dictado sentencia subiéndose al carro de los detractores del coche eléctrico. Puro ayusismo, para quien la contaminación de Madrid, la boina venenosa que aparece cada día sobre la capital, forma parte del encanto de la ciudad. Ya sabemos cuáles son las medidas de la lideresa contra el cambio climático: colocar macetas en las terrazas para depurar el aire. Pero de las restricciones a la industria de la automoción que está llevando al planeta al desastre, ni media palabra. Ayuso no quiere ni oír hablar de energía verde porque la considera parte de la ideología woke esencia del sanchismo.
AEDIVE sostiene que así se desmontan algunos de los mitos más comunes, como, por ejemplo, el que los incendios en vehículos sin emisiones son más difíciles de extinguir y peligrosos para los bomberos, o que el envejecimiento de las baterías aumenta el riesgo de incendio.